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La Ciudad

Partido de Coronel Pringles

Las ocho familias que viven en El Gavilán recuperaron su almacén de Ramos Generales

29|09|17 19:48 hs.

El Gavilán es el nombre del pueblo que hoy ya no existe. No aparece en muchos mapas y su existencia se parece más a la construcción colectiva de las ocho familias que permanecen en este punto indefinido de la cartografía bonaerense. Pero a pesar de esto, la fuerza de un grupo de voluntarios junto con estas familias desde hace diez años le quieren doblar el camino al destino y lo lograron: hace un tiempo recuperaron el viejo almacén de ramos generales del pueblo. El Gavilán, lejos de morir, hoy ve el horizonte con proyectos e ideas.


Entendieron que entre todos podían salvar del derrumbe a este esquina centenaria que fue el centro de todo el movimiento familiar de este pueblo que perdió a casi todos sus habitantes.  


“Hemos logrado reconstruir aquel viejo boliche, almacén de ramos generales de El Gavilán“, dice con orgullo Celeste Di Croce, responsable del Archivo Histórico de Coronel Pringles y parte del equipo que aceptó la aventura de darle un nuevo impulso al paraje que estaba destinado al olvido. 


La emblemática esquina de El Gavilán


La idea de abrir las puertas del almacén partió de viejos vecinos del pueblo, ex bolicheros, antiguos clientes del almacén y de un grupo de voluntarios que entendieron que entre todos podían salvar del derrumbe a este esquina centenaria que fue el centro de todo el movimiento familiar de este pueblo que perdió a casi todos sus habitantes. 

Los procesos de éxodo se dan rápido, pero cuando se pretende hacer el camino contrario, es decir, devolverle la vida a un lugar contaminado con el viento del olvido, el tiempo pesa el doble. 


La idea de la recuperación nació en el año 2006. Recién en estos días se puede ver el resultado de más de una década de trabajo. Los procesos de éxodo se dan rápido, pero cuando se pretende hacer el camino contrario, es decir, devolverle la vida a un lugar contaminado con el viento del olvido, el tiempo pesa el doble. 

“En el medio de todo, tuvimos que soportar un ciclo de lluvia, los caminos se inundaron y fue difícil llegar al paraje”, recuerda Celeste. Contra todo y todos, el grupo no perdió el reto, todo lo contrario, lo continuó aceptando: volver a abrir las puertas del viejo almacén se volvió un desafío. Para tal fin, y para recaudar fondos, hicieron almuerzos que resultaron multitudinarios: mucha gente en Pringles tenía algún recuerdo con el almacén y no quería que se perdiera en el mapa.



“Nuestro próximo paso es ofrecer un gran almuerzo para el 5 de noviembre. Como solemos hacer, el precio de la tarjeta será muy popular y familiar. Ofreceremos entrada de chorizos, cordero, tapa de asado al asador y ensaladas, todo se puede repetir las veces que uno quiera. Acá la comida es ilimitada“, la invitación tiene la camaradería y el protocolo que se dicta en el campo: el servicio, esmerado, es sobre todo un excusa para juntarse, en este caso, será para continuar recaudando fondos para seguir con la restauración del almacén.

“Para el año que viene queremos volver a hacer los bailes que se hacían acá” Las ideas de este grupo de voluntarios que le ganaron al abandono, son muchas. El Gavilán hoy vuelve a tener activa su esquina más convocante. Estas ocho familias que se quedaron en el pueblo, se despiertan todos los días con una sonrisa: acá, en El Gavilán, pueden decir con orgullo que cambiaron la historia.
 (Texto y fotos ElFederal.com.ar)