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Sociales

Fausto López Bastián

Músico tresarroyense le canta a la inundación

03|10|17 21:44 hs.

Fausto López Bastián, un estudiante de Agronomía tresarroyense que reside en La Plata desde hace años, compuso una décima a la inundación en nuestra provincia, inspirado ante el paisaje visto en uno de sus viajes de nuestra ciudad a la capital de la provincia.



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Con toda su familia en Tres Arroyos, Fausto recorre los últimos pasos de su carrera en la UNLP, con el deseo de terminar para volver a sus pagos. Estudia guitarra y canto desde hace años, y desde hace unos 5 comenzó a estudiar para ser payador, oficio que se ha animado a mostrar en peñas.


Lagrimas de inundación, de Fausto López Bastián



Lágrimas de inundación
Recién he vuelto de un viaje 
que me ha dejado pensando,
 es que al andar fui observando 
y lo que vi, se los traje. 
Un monótono paisaje 
 me dibujó la extensión: 
que pena, que desazón 
me he encontrado en los caminos,
 llorando al campo Argentino 
lágrimas de inundación. 

 La “fina” quedo tapada, 
y la que no está perdida 
queda muy comprometida, 
por la lluvia prolongada. 
Por toda el agua estancada 
el suelo está saturado, 
y el sol que poco ha asomado
 si pronto a secar no empieza,
 dejará para la “gruesa” 
un futuro complicado. 

 No solo a la agricultura 
afecta la inundación, 
su paso abarcó un montón, 
 de rurales estructuras.
 Y ya que agua perdura 
con su intención más dañina, 
el Ganadero se inclina 
sin opción y acorralado, 
a instalar un alambrado 
eléctrico en la banquina. 

 Por no poder el Tambero 
detener su producción, 
piensa en una solución 
ante el tiempo traicionero. 
Como se la juega entero 
algo de rollo ha comprado; 
 y el plantel muy apretado 
en blanco y negro se asoma, 
pastoreando en una loma 
 lo poquito que ha quedado. 

 Las industrias, los molinos, 
veterinario, ingeniero, 
contratistas y puesteros, 
sufren el mismo destino. 
Golpeado el campo Argentino, 
de pie busca proseguir, 
y el que deba intervenir 
espero pronto intervenga,
 para que no se detenga
 el campo y su porvenir.

 El agua, tan necesaria 
para germinar progresos, 
nos causa daño, en exceso, 
por eso va mi plegaria. 
Hoy que se encuentra adversaria
 se precisa ayuda urgente, 
un accionar elocuente: 
obras, desagües, canales; 
para que escurran los males 
que azotan a tanta gente. 

 Con la corriente se han ido 
muchos años de trabajo,
 y el agua ha dejado abajo
 los sueños humedecidos. 
Pero si estamos unidos 
el tallo de la esperanza, 
erguido hacia el sol avanza 
con el esfuerzo mayor, 
para rematar en flor 
 con mil granos de esperanza.


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