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Despejado

La Ciudad

Los dejaron en la calle con sus hijos

“Me tiraron el rancho y me tiraron la moral”

05|10|17 18:01 hs.

“Mi sobrina no quiere ir a la escuela, tiene miedo que la policía entre a su casa y le rompa todo”, se refirió Karen a una de las consecuencias que trajo la noche vivida el lunes por la familia de su hermano Ezequiel. 


“El nene no se quería bajar del auto y le daba miedo la policía, mientras miraba cómo destruían su casa”, se refiere Horacio al pequeño de seis años que presenció la situación en la que un patrullero literalmente volteaba una de las paredes de su casa. 


Karen Estrup y Horacio Pacheco, hermana y cuñado del damnificado


Durante el relato, Karen se quebró al momento de contar que su hermano le dijo “flaca, me tiraron abajo el rancho y me tiraron abajo la moral”. Luego agregó, “mi hermano hace todo a pulmón, compró el terreno, levanta con sus manos la casa, tiene lo que puede, trabaja pintando en obras y delante de sus hijos, sin orden la policía le destruyó la casa”. 

“Mi sobrina no quiere ir a la escuela, tiene miedo que la policía entre a su casa y le rompa todo. El nene no se quería bajar del auto y le daba miedo la policía, mientras miraba cómo destruían su casa”


Una orden de arriba 
La noche del lunes pasado la policía comenzó a circular por el domicilio de Ezequiel Estrup, en Rondeau 1550, y siendo las 22 horas “se metieron a su casa y le empezaron a sacar las cosas”, relató a LA VOZ DEL PUEBLO Karen. 

Un vecino le avisa a Exequiel lo que estaba ocurriendo en su casa porque él se había ido al domicilio del Barrio Ciclista donde vive su hermana y cuñado a contarles que una rato antes unos policías se habían presentado en “el rancho” para decirle que “se tenía que ir por orden de arriba”. 


Nadie les entregó ninguna documentación que avalara las acciones que estaban realizando


Desorientado y sin saber qué hacer, el joven de 30 años buscó refugio en su familia, quienes lo acompañaron hasta Rondeau 1550 ante la alerta del vecino. 

"Fuimos porque esa es SU casa, más allá de que sea humilde, de chapa, es su hogar –remarca Karen- es la dirección que figura en su DNI, hace seis meses que viven allí”


Una vez allí la familia solicitó una orden judicial para justificar lo que estaban haciendo, pero los “diez policías que se encontraban allí ya estaban tirando todas las pertenencias de mi hermano a la calle y la cargaron después al patrullero para llevárselas a la comisaría”. Nadie les entregó ninguna documentación que avalara las acciones que estaban realizando, mientras que entre insultos un policía “de apellido Serna”- así lo identificó la familia Pacheco- sólo decía, “es orden de arriba”. 

Cuando llegaron a la casa, “hacía un frío bárbaro, mi hermano tiene un bebé de cuatro meses, una nena de ocho y un nene de seis años. Fuimos porque esa es SU casa, más allá de que sea humilde, de chapa, es su hogar –remarca Karen- es la dirección que figura en su DNI, hace seis meses que viven allí”.

El matrimonio continuó el relato diciendo que “empezaron a sacar todo, mi cuñada les pidió que la dejaran retirar la ropita del bebé y le dijeron que no podía entrar. Sacaban y tiraban todo afuera. Las camas, la cocina, la puerta del frente, los colchones los cargaron en el móvil y se los llevaron a la comisaría. Después rompieron los vidrios y las chapas a patadas”. 

El comisario Rigo salió a decir que “quisieron usurpar y que estaban armando casillas, cuando mi hermano tiene su casa ahí y su domicilio ahí que figura en el documento, además del boleto de compra y venta del terreno por el que abonó 15.000 pesos”. 


Tirar abajo 
“La policía ató una “linga” al patrullero y empezaron a tirar abajo la pared de chapa de la casa”, describió Karen el momento vivido y presenciado por los dos matrimonios y sus hijos. Estando allí los policías les tomaron los datos y nunca les dieron ninguna orden. 

"Nos avisaron por teléfono y este rancho lo vamos a tirar abajo”, así les informó Serna, indicado por la familia como el encargado del operativo, “es el que mandaba todo, nos dijeron ´es la mano derecha de Rigo´. Salió a decirnos que no vayamos a ningún partido político que lo único que iban a hacer era aprovecharse de la situación y de que de nosotros se tenía que hacer cargo la municipalidad. De darles un terreno, chapas, que seguro le iban a dar. Sacó a relucir el ´caso de Santiago Maldonado´, que no tenía nada que ver”. 

“En ningún momento se resistieron, sólo pidieron que les dijeran por orden de quién hacían todo eso. Al otro día la policía llevó los muebles al mismo lugar que le rompieron. Entre todos ayudamos y reconstruimos la pared que derrumbaron con silo bolsa”. 


"Los otros policías actuaban igual. En un momento me pongo a grabar, entonces apagaron todas las balizas para que no pudiéramos hacer eso, pregunté ´está mal grabar´, y Serna le pidió a otro policía de modo prepotente que también grabe”. 

Luego trasladaron a Ezequiel Estrup y su esposa a la comisaría en un patrullero e hicieron una exposición (ver aparte). 

Una vez todos reunidos en la casa de los Pacheco y siendo las 23 hs llega un policía a la casa y les pide “el papel que le dimos a tu hermano. Y nos dijo que ya podían traer las cosas de Ezequiel y preguntó a dónde las llevaba. Como el papel estaba a mano, lo manoteó y nos dijo: ´Esto queda inválido´ y se la quería llevar. Insistí como media hora hasta que me la devolvió".

“En fiscalía no sabían nada, dijeron que ellos no habían dado ninguna orden. En la municipalidad no sabían nada, dijeron que tampoco conocían el caso”


El comisario Rigo salió a decir que “quisieron usurpar y que estaban armando casillas, cuando mi hermano tiene su casa ahí y su domicilio ahí que figura en el documento, además del boleto de compra y venta del terreno por el que abonó 15.000 pesos”. 

El matrimonio dejó en claro que “en ningún momento se resistieron, sólo pidieron que les dijeran por orden de quién hacían todo eso. Al otro día la policía llevó los muebles al mismo lugar que le rompieron. Entre todos ayudamos y reconstruimos la pared que derrumbaron con silo bolsa”. 


“La policía ató una “linga” al patrullero y empezaron a tirar abajo la pared de chapa de la casa”


El municipio y fiscalía 
“En fiscalía no sabían nada, dijeron que ellos no habían dado ninguna orden. En la municipalidad no sabían nada, dijeron que tampoco conocían el caso”, así explicó Karen. 

Karen y su cuñada hablaron con la concejala Claudia Cittadino que “justo estaba ahí y nos manda a la Torre Tanque, a Acción Social, nos atendieron dos asistentes sociales que desconocían el caso, no sabían del desalojo, no estaban enterados de nada”. 

“No pretendemos nada, sólo que arreglen lo que rompieron y le devuelvan las chapas que tenía. Mi hermano compró el terreno y hace meses está construyendo, es un tipo de laburo, hace changas como pintor de obra y no le hizo nada a nadie, nunca pidió nada, todo lo hizo a pulmón”. 


Karen fundamentó su concurrencia a LU 24, “vi que el comisario Rigo estaba diciendo todo al revés entonces me fui a la radio para contar la verdad de cómo había pasado todo. Sinceramente creo que a partir de la nota es que hicieron algo en Acción Social, porque cuando fuimos con mi cuñada, antes de la nota, nadie hizo nada. Después apareció el comisario (Gabriel) Blanco en el domicilio de mi hermano a pedirnos disculpas de lo que había pasado, que nos iba a ayudar en lo que pudiera”, y agregó, “eso no soluciona lo que le pasó a mi hermano”. 

Después de ver la nota, “apareció Aramberri con León, pero nada, escucharon y no ofrecieron nada de ayuda, más allá que vieron que tiene una pared de silo bolsa y no tiene ventana porque se las rompió la policía”. 

Ante esto Karen señaló, “no pretendemos nada, sólo que arreglen lo que rompieron y le devuelvan las chapas que tenía. Mi hermano compró el terreno y hace meses está construyendo, es un tipo de laburo, hace changas como pintor de obra y no le hizo nada a nadie, nunca pidió nada, todo lo hizo a pulmón”. 


Allanamiento y desalojo


Horacio Pacheco aclaró que “en el desalojo no hubo nadie de la Municipalidad, ni un asistente social, sabiendo que había chicos, ni un testigo, todos policías y de mala manera, fue abuso de la autoridad, nos trataron como delincuentes y no les importaron las criaturas”. 

“Fue una atrocidad, el nene estaba llorando arriba del auto y no se quería bajar, mientras miraban que le tiraban la casa abajo. La nena no quiso ir a la escuela porque tiene miedo que vaya la policía y le tire abajo su casa”, subrayaron Karen y Horacio.