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El martes parte a Coronel Pringles

Las huellas que deja el padre Pedro

08|10|17 09:58 hs.


El padre Pedro Fourneau tiene la mayoría de las pertenencias embaladas. En las cajas ubicadas junto a una pared, que esperan ser cargadas, predominan los libros. "El martes me mudo y empiezo a asumir algunas tareas en la Parroquia Santa Rosa de Lima de Coronel Pringles", explica en una conversación con este diario. La asunción formal como párroco se va a llevar a cabo el miércoles 15 de noviembre, pero mientras tanto dará inicio a las primeras actividades en su nuevo destino.

Además del templo parroquial, en Pringles hay seis capillas. Destaca que "están muy distribuidas". Reemplazará al padre Ernesto Mendiondo, quien se desempeñará en la Parroquia San Francisco de Asís de Bahía Blanca. Pedro explica que "los sacerdotes franciscanos atendían una parroquia de Bahía Blanca desde hace más de 50 años; por una cuestión de cantidad de vocaciones y de reestructuración interna de la congregación, dejan de atenderla. Esto origina que nuestro obispo tenga que nombrar a un párroco diocesano y lo designa a Ernesto". El nombramiento dio lugar a su vez al traslado de Pedro. 

Hasta principios del año próximo, el padre Roberto Buckle va a estar solo en la tarea de conducir la Parroquia Nuestra Señora del Carmen. Así será hasta la llegada de Matías Burgui, quien es de Punta Alta y está trabajando como vicario parroquial en Coronel Dorrego y Monte Hermoso.

"Buscaba algo más" 
Pedro nació en Coronel Dorrego. Llegó a Tres Arroyos en febrero de 2014, luego de ser vicario durante dos años en la zona de Carhué. "Cuando terminé el seminario en Mercedes, fui ordenado diácono y el obispo me pidió que acompañe al párroco de Carhué", recuerda. 

No identifica un momento especial que haya definido su vocación como sacerdote. Dice, en este sentido, que "creo que hubo procesos, donde yo fui madurando esta conciencia de que Dios me estaba llamando a algo".

Describe que su familia era "normal, típica de laburo. Mi papá mecánico, mi mamá docente. Con muchos primos, los abuelos. Mis viejos siempre dieron una mano en la parroquia de Dorrego. Respiré con mucha naturalidad el ambiente de trabajar en la parroquia, era como una casa para mí también, me sentía muy familiarizado".

En su adolescencia, la vida como sacerdote le parecía "demasiado extraña". No obstante, ya por entonces tenía inquietudes relacionadas con el servicio, el compromiso social y también con la fe. Mafalda, el personaje de Quino, fue una de sus referencias; "me sentía identificado con las ganas de cambiar el mundo. Incluso en una de las viñetas de la historieta, Mafalda en su habitación tiene el globo terráqueo dado vuelta, no sabe ya cómo expresar lo que le pasa al mundo; es alguien que nunca se resigna". 

Con una mirada hacia atrás, reflexiona que "creo que algo de eso hubo en mí. El deseo o la certeza de que teníamos que construir un mundo más fraterno, más justo, más solidario, que desde la fe es lo que llamamos el Reino de Dios. El Señor nos ha soñado y pensado para que vivamos como hermanos, para que anticipemos en esta tierra lo que es el cielo, es creer en el Evangelio, la fuerza transformadora de la palabra de Dios. Esas cosas me movilizaron mucho".

Tras finalizar la Secundaria, inició la carrera de abogacía en Bahía Blanca, pero dejó en segundo año al sentir que "no encajaba". Seguía por entonces vinculado a grupos misioneros, movimientos de la Iglesia. Puntualiza además que "en su momento también me hizo muy bien la militancia política en algún espacio, una forma de conocer más otros ámbitos e involucrarme".

Comenzó a estudiar magisterio y a su vez empezó a cursar materias de Ciencias Sociales. En Bahía Blanca fue docente durante cinco años, etapa a la que define como "muy bonita. Tuve novia también, me consolidé mucho en esto de vivir solo, mantenerme, desenvolverme. El noviazgo me ayudó a crecer".

Sin embargo, percibía que "muy en el fondo había una insatisfacción. Estaba bien todo lo que hacía, era docente, catequista, pero buscaba como algo más. Una sensación de vacío, de que no alcanzaba lo que estaba haciendo. Eso me llevó a plantearme esta tarea y a los 27 años ingresé al seminario".

Con mucha paz
 Expresa tranquilidad al analizar sus experiencias en Tres Arroyos. "Una de las cosas lindas es que uno ha podido conocer, integrarse a ámbitos más allá de lo estrictamente parroquial, hacerse vecino", valora. 

Observa que "han sido tres años largos muy fecundos en un sentido doble. Reconozco que he podido aprender mucho en contacto con la gente, conviviendo con Guillermo (Fanelli) tres años, estos últimos meses con Roberto (Buckle); pude aprender mucho de los referentes pastorales, los que asumen responsabilidades o vienen haciendo un camino de fe largo. También creo que he podido dar mucho, no quiere decir que todo haya salido bien. Levanto vuelo con mucha paz porque no me guardé nada, en el entusiasmo, en mis posibilidades, tiempos. Pienso que no fui pijotero o no estaba de paso acá, sea que haya servido o no".  

Entusiasmo 
En la entrevista, habla del espectro amplio que abarca la parroquia. Explica que "tratás de acompañar a los chicos, al anciano, al enfermo, a la familia, al matrimonio, a la pareja que se va a casar, a los pobres desde Cáritas. Está la liturgia, los barrios, también el trabajo con los jóvenes". 

Ya sus primeros pasos en Tres Arroyos tuvieron una vinculación con los grupos juveniles. "Hubo circunstancias que providencialmente coincidieron. Cuando llegué, se estaba preparando la primera visita de la cruz de San Damián, del Papa Francisco. Me metí de lleno a dar una mano para preparar el encuentro zonal de jóvenes. A eso se sumó que empezó a venir la comunidad misionera Karol, de Coronel Pringles, a trabajar en un barrio", menciona. 

Además se empezaron a desarrollar los retiros de camino a nivel zonal. Considera que "es una herramienta pastoral que en Tres Arroyos, gracias a la presencia de los padres de la Sagrada Familia, tiene una historia muy rica".

Le otorga relevancia a que "con la ayuda de dirigentes, animadores, referentes y fundamentalmente con la confianza y el ánimo en todo momento de Guillermo (Fanelli) generamos cosas muy lindas. Entre los jóvenes es donde yo me descubro muy padre; cuando nos hacemos curas renunciamos a formar una familia biológica pero no a vivir en familia o a la paternidad como tal; me ha tocado acompañarlos, conocerlos y tratar de ayudarlos a tomar decisiones. Estar con ellos en el camino de la fe".

Dice que "son auténticos y espontáneos", entre otras virtudes que pondera. Y expresa que "es propio del alma joven anhelar cosas grandes y querer jugarse. Cuando los adultos le ponemos como techo u objetivo un celular o la fiesta de 15, no somos capaces de mostrar cosas que apasionen para toda la vida y entusiasmen. Si el joven las descubre, se la juega. Eso nos anima mucho a los que tenemos algunos años más".

La libertad 
Reitera un concepto que pronunció en otras oportunidades. "La iglesia no crece por proselitismo, sino por atracción. Jesús no andaba afiliando gente", sostiene. Para Pedro, "las comunidades cristianas tienen que ser como la miel para la abeja, algo que atraiga en un mundo donde hay tanta soledad, tanta indiferencia, individualismo, pobreza y miseria material y espiritual".   

Deja en claro que "Jesús a ninguno le dijo si no me seguís te va a castigar Dios. Lo que más ama Dios es la libertad del hombre". 

 A modo de conclusión, afirma que "el catequista, el animador juvenil, el matrimonio que trabaja, el referente barrial, no están por un sueldo. Es decirle que sí a Jesús y querer compartirlo con otro. Jesús me ayudó a tener paz en el corazón, a perdonar y a encontrar un sentido para mi vida, quiero que eso llegue a otro". 


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"Un sentido integral" del crecimiento 
Siente gratitud. Pedro sostiene que encontró en Tres Arroyos "una comunidad acogedora y hospitalaria. Me permitió ir construyendo vínculos de amigo, de padre, de hermano. Mi agradecimiento enorme es a la ciudad en sí, no sólo a la parroquia". Dice que "es un hermoso lugar para vivir también" y elogia "el orgullo propio de su gente. Están contentos de ser tresarroyenses, si el hijo se va a estudiar le dan ganas de volver a vivir acá. Es una ciudad que se quiere y se hace querer. Tiene creatividad y fuerza". 

Hace referencia a Juan Bautista Istilart. "Estuve leyendo cosas que escribió, era un visionario, un estadista. Sabía qué instituciones hacían falta. Cuando contrata el obrero número mil hace un gran asado y una misa. Un apasionado por dar trabajo, no por el lucro", destaca.

En este contexto, plantea que "el desafío es darle a ese crecimiento un sentido integral. Que no sea sólo en lo material, que vaya acompañado en la capacidad de integrarnos todos, aceptarnos, reconocernos como parte de la misma ciudad vivas en el barrio que vivas, vayas a la escuela que vayas".

Hay un ejemplo interesante en "la comunión que se logró entre las iglesias cristianas. Es un lindo testimonio. Celebro que sea una ciudad tan plural en lo cristiano. Esa comunión hay que llevarla a lo social, a que sea una comunidad donde todos tengan un lugar. Que cada uno cuente con la posibilidad de estudiar, tener su casa, un trabajo digno y desarrollar una vida plena". 

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En el barro del otro
Pedro indica que "Jesús tiene tres preferidos: los pobres, los enfermos y los más pecadores. Lo ves como continuamente jugándosela por el pecador, no de defender lo indefendible o ser cómplice, sino de acercarse al barro del otro, ir a comer a la casa de un pecador y ayudarlo a que cambie". 

Considera que "en estos años me parece que somos unos privilegiados en estos temas al tener al Papa Francisco. Dios ha querido darnos en Francisco, un pastor que nos recuerde las cosas esenciales del Evangelio. La misericordia, la Iglesia como una madre de corazón abierto, que no tiene que ser autoreferencial. El dice prefiero una Iglesia accidentada por salir que una Iglesia enferma por estar encerrada".

El Papa Francisco


Valora además que "toma el nombre para su pontificado de Francisco de Asís por su predilección para los pobres. Eso implica denunciar que nuestro mundo o el sistema en el que vivimos estructuralmente genera pobreza y afecta la vida digna de las personas".

En este contexto, puntualiza que "es uno de los pocos que dice que es un escándalo que se tire un tercio de la comida que se produce. Cuestiona que en los medios de comunicación ocupen más páginas la caída de un punto en la bolsa que las personas que mueren de frío en situación de calle".

Reconoce que "muchas veces Francisco experimenta rechazo. Le pasó a Jesús también, es un buen signo. Hay cosas con las cuales el Evangelio confronta, pero a la larga todo conducirá a algo bueno".

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 Almuerzo, baile y despedida 
Hoy se llevará a cabo un encuentro muy especial en El Fanal. La Parroquia Nuestra Señora del Carmen realizará un almuerzo, con baile y tortas, para celebrar en comunidad la alegría de ser familia. Será la oportunidad también para despedir con afecto al padre Pedro Fourneau. Está previsto que el encuentro se desarrolle en el horario de 12.30 a 17. 

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