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TRES ARROYOS

Panadero Industrial. Asuntos de familia

10|10|17 12:41 hs.

El primer contacto con la panadería César Larsen lo tuvo a los 11 años, cuando por intermedio de una de sus maestras empezó a limpiar y hacer mandados en "La Industrial", en la esquina de Larrea y Reconquista. "Ahí conocí el oficio, y es lo que hice toda la vida, porque tengo 50 años así que ya llevo 39 en esto", cuenta el panadero. La vida laboral de César está íntimamente ligada con "La Industrial". No sólo allí hizo sus primeros pasos, sino que trabajó en distintas etapas. Incluso, fue en esa tradicional esquina que hace siete años arrancó con el emprendimiento propio en el que sumó a su familia. Fueron cinco años los que pasó al frente de la panadería, hasta que entre todos decidieron largarse con "Espigas del Sol".

"Yo tiré la idea de abrir nuestra panadería y se enchufaron todos", indica César. El equipo que lidera lo conforma su mujer Vilma, su hermana Iris y sus hijas Romina y Ana. El único foráneo es Alejandro, empleado que los acompaña desde hace siete años. En cuanto al oficio, César cuenta que hubo un panadero que lo marcó y lo formó en el oficio. "Durante un tiempo trabajé con Eduardo Ridino en 'La Favorita', en Betolaza al 700. El era muy exigente en lo que tenía que ver con la calidad y fue muy importante en mi formación en el oficio. Con los años uno va aprendiendo distintas cosas, pero sin dudas que ahí me formé como panadero", cuenta agradecido. 

Con satisfacción cuenta que "hay gente que viene desde otros barrios a comprarnos. Hoy (por ayer), justo un señor que vive en Alem al 200 me dijo que el caserito que hacemos nosotros no lo hace nadie"

Rutina 
Larsen no tiene dudas a la hora de elegir lo que no le gusta del oficio: la exigente rutina horaria. "Yo arranco antes de las seis todos los días, como en toda panadería el trabajo grueso se hace por la mañana. Y al ser propietario casi no tenemos días libres", dice. El "casi" se explica porque desde hace un tiempo con su familia decidió cerrar un domingo por mes y así tener 24 horas libres. Ese día en el que no tiene que poner las manos en la masa César lo destina a la pesca, su gran pasión.  
Sacando la rutina, a César le agrada su oficio. "Lo que más me gusta es la parte de elaboración, porque uno siempre trata de hacer productos de calidad para que la gente se vaya conforme. Y dentro de la elaboración, me quedo con los panificados", cuenta. "También se repostería, pero todavía nos falta una buena heladera para lucir los postres y tortas en la panadería, así que mucho no estamos haciendo", aclara. 
Por el movimiento que observa a diario en la panadería, los productos que tienen más aceptación por parte de la clientela esa el pan caserito, las tablitas y el hojaldre. Aunque dice que también "salen mucho" el postre quemadito y las masas secas. 

El panadero en acción. Uno de los maestros que lo marcaron en el oficio a César fue Eduardo Ridino

Clientela fiel 
En este sentido, con satisfacción cuenta que "hay gente que viene desde otros barrios a comprarnos. Hoy (por ayer), justo un señor que vive en Alem al 200 me dijo que el caserito que hacemos nosotros no lo hace nadie". 
Y debe ser cierto, porque los Larsen tienen muchos clientes que le siguen siendo fieles pese a que hace dos años se mudaron de barrio. 
En el cierre de la charla, César manda un saludo a su clientela y en especial a sus proveedores. "Ellos fueron fundamentales para que nosotros pudiéramos empezar con nuestra panadería, porque tuvimos que hacer una inversión grande en el local y nos dieron aire los primeros meses para pagar la mercadería". 
 

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