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La Ciudad

Copetonas

¿Y si ataca de nuevo?

12|10|17 09:19 hs.

Una trabajadora social que cumple tareas en Copetonas asegura tener miedo por su "integridad física". Pero también por la de sus compañeros de trabajo y la comunidad. 


Se trata de Laura Orellano, por quien su pareja, Diego San Martín, se acercó hasta LA VOZ DEL PUEBLO para advertir de una situación que se arrastra desde el 28 de agosto, que la tiene como víctima, y también para manifestar su asombro porque por su gravedad no haya -hasta el momento- tomado estado público. 



"Me quiso matar" 
Este diario pudo hablar con Laura Orellano que desde hace siete años cumple funciones en la delegación de Copetonas. Vive en Oriente pero se traslada a diario a la localidad tresarroyense para cumplir con sus funciones. Contó que este lunes recibió un llamado de parte de una trabajadora social, identificada como Laura López, en el que le avisaba que desde Salud Mental le darían el alta médico a su agresor. 

"Lo escuchamos, y después se lo expresó al delegado. Le dijo que "no lo dejó matarme, y lo repetía durante el viaje en la ambulancia".


Su colega le confió que la medida se toma porque el agresor "no cumpliría con los criterios médicos" para continuar internado en esa área de la salud pública, y quedó que en consecuencia se le avisaría de su salida, porque teme por su "integridad física". La mujer aseguró que el sujeto -al que identificó como Diego Nicolás Barrera de 41 años de edad- la "quiso matar", y entiende que es una situación a la que "todos estamos expuestos". 

El ataque 
Laura contó que siempre estuvo "interviniendo con este hombre por su salud", y afirma que desde todo su entorno familiar "nadie se hizo cargo por su estado". Hasta el momento del ataque vivía en una pensión que en parte pagaba el municipio, y también con fondos municipales se le paga la comida. "Se lo ayudó en todo lo que se pudo", indicó. Pero remarcó que "su patología lo llevó a esta situación". 

En la localidad no cuentan "con los medios necesarios para poder recibir este tipo de pacientes sin control, ni seguimiento y sin participación del área de Salud Mental"


Recordó que esa mañana "llovía y él ingresó a la delegación. No hablaba. Entró a la oficina con una actitud rara, buscaba en sus bolsillos, sacó un papel con cuentas y después extrajo un cuchillo". Su sorpresa no tuvo descanso porque inmediatamente repasó ese instante y apuntó que el agresor dio un salto con el arma con la intención de atacarla. 

Comenzaron a forcejear, y en su intento por defenderse resultó lastimada en la yema de uno de sus dedos, pero también sufrió una herida en uno de sus hombros con la punta del cuchillo. Mientras esto ocurría fue ayudada por el delegado de Copetonas, y entre los dos pudieron desarmarlo. El hecho transcurrió a las 7.30 mientras en la delegación estaban sus compañeros de trabajo. 

"No lo dejó matarme" 
Después de hacer memoria, Laura, pidió mediante La Voz del Pueblo por su seguridad, la de sus compañeros y pobladores. "Estamos desprotegidos, el fiscal no tomó medidas con él", señaló. A Barrera se le tomó una declaración policial por orden de la fiscalía, pero a partir del incidente parece que no se tomó otra medida que no fuera la internación en Salud Mental, del hospital Pirovano. 

La posible salida de Barrera "preocupa mucho" al equipo de salud, se teme por los trabajadores de la delegación pero también por la comunidad. Reclamó por medidas que la "resguarden a ella, al equipo y a los vecinos". Apuntó que Copetonas no tiene psiquiatra y que carece de profesionales en el ámbito de la localidad para la atención de ese tipo de patologías. 

 Lo que más la inquieta, y sobre todo preocupa, son las expresiones que asegura fueron escuchadas por el delegado y de la misma boca de Barrera. "Lo escuchamos, y después se lo expresó al delegado. Le dijo que 'no lo dejó matarme', y lo repetía durante el viaje en la ambulancia". 

Nota al Hospital 
La víctima de esta historia -que es madre- pensó en tomarse una licencia, o hasta dejar su trabajo en Copetonas, si es que Salud Mental le da el alta a su agresor. En tanto ayer presentó una nota en la Dirección del Hospital Pirovano para que se considere la delicada situación. 

Desde el equipo de Salud y la misma delegación copetonense apoyaron su pedido para que se consideren medidas de protección si es que al agresor se le da el alta, toda vez que en la localidad no cuentan "con los medios necesarios para poder recibir este tipo de pacientes sin control, ni seguimiento y sin participación del área de Salud Mental". Asimismo se expresó el temor al "no tener medios para darle seguridad a nadie".