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Psicología

Vejez... ¿Y vos cómo te sentís?

07|11|17 10:03 hs.

Por Claudia Torres (*)


Ana entra al consultorio y me saluda, se la nota pensativa... Suele venir con buen ánimo y sonriente a su terapia, hoy es diferente. Comenzamos la sesión y casi al instante me dice: "¡No sabés? hoy no me reconocí en el espejo, ¡no puedo creer lo avejentada que estoy!". A decir verdad, se la ve como siempre, sin grandes cambios en su figura y en su semblante, sin embargo algo operó en ella para que en este momento note su envejecimiento.

Ana es una mujer vital de 60 años, con muchas actividades que le gusta realizar, con una buena vida social, amigos y familia que la mantienen ocupada gran parte de sus días.

Comenzamos hablando de la excesiva importancia que se le da a ciertas etapas de la vida, donde la juventud suele ser el centro y es valorada de una manera más que significativa.

Nuestra esperanza de vida es cada vez mayor y todos estamos de acuerdo en que esto es un gran logro. Sin embargo, las campañas publicitarias nos envían continuos mensajes que idealizan la juventud. Crean estereotipos positivos que asocian esta etapa de la vida con belleza, actividad, felicidad... Nos ofrecen todo tipo de productos que oculten el paso de los años: cremas, maquillajes, operaciones de estética...

"No me siento vieja? Todavía tengo ganas de hacer muchas cosas", fue uno de sus comentarios, casi enojada. Fue ahí cuando me percaté que muchos tenemos una idea errónea de este momento que podemos estar transitando. La vejez tiene mala prensa... El envejecer es una realidad propia de cualquier forma de vida. En los seres humanos varía según las culturas y etapas históricas, podemos encontrar tantas formas de envejecer como individuos hay en este mundo. 

El envejecimiento es una más de las etapas del ciclo vital, junto a la infancia, la adolescencia y la edad adulta. Y en esta etapa, al igual que en las anteriores, se produce una serie de cambios físicos, psicológicos y sociales, si bien no se registran en el mismo momento y grado en todas las personas mayores, ya que se trata de un proceso dinámico, de tal forma que el envejecimiento tiene diversas trayectorias. En esta etapa no sólo se llevan a cabo algunas pérdidas, sino que hay funciones o capacidades que mantienen su actividad o incluso pueden llegar a mejorar. 

Si tenemos la posibilidad de conversar con personas de diferentes edades, podemos observar que hay distintos mitos y prejuicios acerca del envejecer.

Los cambios 
Muchos toman a la vejez como una enfermedad, sin embargo, no tienen en cuenta que es un proceso natural y gradual de cambios y transformaciones. Se cree que al envejecer se deja de tener relaciones sexuales, esto no tiene por qué ser así, no es correcto pensar que a cierta edad no hay interés en tener deseos en la intimidad, lo que cambia es la forma de expresar el deseo. 

Otro de los prejuicios que podemos ver es la afirmación que el envejecimiento te hará frágil. Otra mentira. La gente en esta etapa puede requerir más cuidado, pero aún así son perfectamente capaces de trabajar o realizar actividad física, lo que es muy bueno para su salud.

En algunas ocasiones podemos llegar a pensar que el envejecer te imposibilita para adaptarte a los cambios. Se dice que a cierta edad nos volvemos intransigentes, pero la verdad es que eso depende absolutamente del carácter de cada individuo. Hay quienes se adaptan con gran facilidad, pero otros nunca logran acostumbrarse.

Las limitaciones que podemos presentar no constituyen una enfermedad que nos incapacita, usar lentes, tener más o menos canas o no poder correr como antes, forma parte de un "desgaste" natural en nuestro organismo. Tengamos en cuenta que también podemos seguir aprendiendo y participando en las diferentes actividades que nos gusta realizar.

Los prejuicios referidos a la vejez condicionan y limitan nuestra mirada acerca de las personas mayores y nuestra manera particular de relacionarnos con ellos. La imagen que les devolvemos variará si los consideramos "objetos de cuidados" o "sujetos de derecho", si los pensamos "inactivos, pasivos incapaces" o "activos, protagonistas, capaces"... 

A medida que vivimos debemos ir adaptando la utilización de los recursos de que disponemos, tengamos en cuenta que la "selectividad", esa capacidad de elegir durante nuestra vida a una pareja, a nuestros amigos o nuestra profesión u oficio, en nuestra etapa de envejecimiento sigue presente según las facultades, salud y el entorno que nos rodea.

La "optimización", el intentar mantener un nivel máximo en nuestras actividades, es un objetivo a lo largo de nuestra vida, sostener nuestra actividad física o seguir con aquellas actividades que nos gustan, es fundamental en este momento de nuestra historia.

Otro de los mecanismos adaptativos a tener en cuenta es la "compensación". Si sufrimos algún déficit en la salud, debemos compensarlo, diseñar alternativas sin cambiar las metas, por ejemplo, si notamos que nos cuesta leer usamos lentes.

Como vemos, envejecer no es sinónimo de tragedia. Por el contrario, debe ser tomado como un paso más en la vida y como un símbolo de sabiduría. Evadirla no tiene sentido, al fin y al cabo, todos o casi todos lo experimentaremos. La idea es, por supuesto, que sea de la mejor manera posible y teniendo en cuenta una mejor calidad de vida. Aceptemos que si estamos transcurriendo esta etapa de nuestras vidas... somos unos afortunados. 

"La vejez no es cuántos años tienes, sino cómo te sientes". Gabriel García Márquez.

(*) Lic.Claudia Eugenia Torres 
M.P.:40256 
Lic.claudiatorres@outlook.com
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