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La Ciudad

Por María Adriana Etcheto

La escuela que queremos

12|11|17 19:17 hs.

Esta fue una de las ideas que movilizó un profundo cambio educativo en España, más precisamente en las escuelas jesuitas de Catalunya: pensaron todos juntos -profesores, alumnos y familias- qué escuela querían... y empezaron a trabajar para hacerla realidad!!. Un proyecto que se inició hace ya varios años y que se conoce como "Horizonte 2020".


En realidad toda la comunidad educativa y también entidades y empresas del entorno social, participaron activamente en la reflexión y el debate sobre la educación que deseaban, y se preguntaron cómo se imaginaban que tenía que ser la escuela en el año 2020. Creyeron que este proceso tenía que incluir también a personas externas, aunque vinculadas y comprometidas con la mejora de la educación. Y así lo hicieron 80 personalidades de la sociedad catalana: académicos del ámbito universitario, personas que lideran proyectos sociales innovadores, personas de referencia en el pensamiento educativo y social, directivos de escuelas públicas y de escuelas cristianas, empresarios de distintos sectores económicos, y altos representantes de la iglesia, entre otros.


La autora fue invitada por un colegio y el profundo cambio educativo que impulsan las escuelas jesuitas en Catalunya


"Construyamos un sueño. Un sueño compartido y colectivo: la escuela que queremos. Entre todos lo haremos posible". Este es el lema que les guía y que marca fuertemente ese proyecto. Sostienen que "para hacer un gran proyecto se necesita compartir una gran visión, una visión ilusionada, una visión compartida". De este proceso participativo surgieron datos muy claros y contundentes: el 68% de los educadores manifestaron la necesidad de cambios profundos en las escuelas. La participación de los alumnos fue de importancia crucial: aportaron más de 45.000 ideas que fueron sistematizadas y organizadas para dar lugar a ejes de trabajo pedagógico-didáctico. A partir de allí, crear esa escuela que soñaron se convirtió en el objetivo de trabajo, y comenzó a desplegarse gradualmente el nuevo modelo educativo propuesto por todos. 

Tuve la suerte de ser invitada por el Colegio Jesuites Bellvitge, en Barcelona, una de las instituciones educativas de la red de ocho escuelas jesuitas que llevan adelante este proceso de transformación educativa. En estas escuelas estudian 13.000 alumnos. Y en el mundo, la educación impartida por la Compañía de Jesús en estos momentos, llega a más de 3.000.000 de alumnos en todos los continentes. Esta situación les permite decir a los jesuitas que en el ámbito educativo su casa es el mundo. 


María Adriana Etcheto junto a Josep -Pepe- Menéndez, directivo del Colegio Jesuites Bellvitge en Barcelona


Me recibió muy amablemente Josep -Pepe- Menéndez, directivo y "embajador" del proyecto, recién llegado de Buenos Aires. Se había reunido, durante el mes de octubre último, con autoridades del Ministerio de Educación de nuestro país, interesados en conocer las principales ideas de esa innovación educativa -"Horizonte 2020"- que ya trascendió los límites de Catalunya. 

En la convulsionada Barcelona independentista tomé el metro para llegar al tranquilo barrio de Bellvitge, a las puertas del colegio donde grupos de adolescentes iban apareciendo para iniciar su día escolar. Josep me propuso caminar por la escuela para observar "in situ" el modelo pedagógico que están desarrollando. Entramos en las aulas, conversé con algunos profesores, y con alumnos de 12 y 13 años, en el curso que coincidiría con el primer año de la educación secundaria en la Argentina. Observé la forma en que trabajaban, el compromiso y entusiasmo con que lo hacían, la planificación didáctica y la organización de los docentes, y el diseño innovador de los espacios de clase, uno de los aspectos más llamativos. Todo forma parte de una propuesta educativa que fueron construyendo en conjunto, y que apuesta fuerte al cambio. El corazón del proyecto mira al alumno y su proyecto vital. 

Más tarde, en la Sala de Tecnología, donde los maestros se reúnen para trabajar juntos, conversamos largamente sobre las características del proyecto: "El modelo educativo actual está agotado, y el que tenemos no es el que necesitamos. No se trata de hacer algunas modificaciones, algunas de ellas sostenidas en fórmulas del pasado. Los cambios tienen que ser profundos y radicales, y tienen que estar apoyados en el compromiso de todos los sectores económicos y sociales", reflexiona Josep. 


Un salón de clase que tiene un diseño muy innovador


La experiencia me resultó verdaderamente interesante y movilizadora. Contagia y estimula por la fuerza de las convicciones compartidas, tanto por los adultos que son los profesores que lideran el cambio, como por los niños y adolescentes que disfrutan de una educación y una tarea escolar que tiene en cuenta sus intereses e inquietudes. 

Los protagonistas del proyecto están convencidos que el mundo está viviendo cambios vertiginosos, y la educación está en el centro de un proceso de evolución radical de las formas de enseñar y aprender. Las metodologías didácticas y la organización escolar que fueron exitosas en el siglo XX necesitan una transformación profunda para responder a los cambios culturales, sociales y tecnológicos. Las escuelas jesuitas fieles a la tradición de renovación educativa, y procurando ver más allá del presente, se han propuesto entonces una forma de educación superadora, que intenta dar respuestas a los retos y desafíos del siglo XXI. 

 (*) María Adriana Etcheto es profesora en Ciencias de la Educación, abogada y escritora. Actualmente se desempeña como profesora en el Tramo de Formación Pedagógica para profesionales en el Instituto N° 33.