115 años junto a cada tresarroyense

ST 11. 2°
Nubes aisladas

Carta de Lectores

Por Franco Mazzitelli

¿Se dan cuenta que el tipo está ahí?

01|09|17 19:55 hs.

¿Se dan cuenta que el tipo está ahí? ¿Lo asimilan? Es imposible no preguntarlo una y otra vez. De verdad, che: ¿Son conscientes? ¿Se dan cuenta que el tipo ya llegó? ¡Ahí está! ¡En todo su esplendor! Ninguna cámara hace caso omiso a su presencia, a ningún flash se le escapa su figura, y él no es otra cosa, básicamente, que lo que quiere ser. 


Máximo Fjerellup no dejó atrás a Tres Arroyos, porque son sus raíces, pero ya está en otro nivel. Ni a nivel local, regional ni provincial: ahora el tipo representa a nivel internacional. Ya está, llegó. Está ahí, con los grandes. Y no está como un acompañante, ni nada por el estilo: va camino a ser uno de ellos. De ellos, sí, exacto. Parte de los que vemos todos los días por la tele, por los diarios, por internet. Parte de los que generan locura, los que representan la camiseta. Y quien dice, tal vez, parte de los que hacen historia. 

Es él, porque es lo que quiere ser. O más bien, es lo que algún día quiso ser. Porque tuvo un sueño. De eso se trata. El básquet, en esto, es un factor particular, no aplicable en todos los casos. Lo importante es esto: el tipo tuvo un sueño, solo eso, un sueño, un anhelo, una ambición. Al igual que…que vos. Sí, sí, no mires hacia otro lado: como vos, nada más ni nada menos. Dale, ¿Qué me vas a decir? ¿Qué nunca soñaste nada? No me hagas reír. Si hasta tu perro, ahí mansito en su cucha, como lo ves, debe tener sueños. De ahí a que los cumpla, bueno, es otra cosa, andá a saber. Pero los tiene. Y vos tenés sueños. Y lo sabés. ¿Qué sería de un ser sin un preciado sueño, que quiere cumplir más que nada en el mundo? Una bolsa vacía, no mucho más.

Máximo tuvo un sueño. Y decime, ahora que prendés la tele y lo ves con la 10 de la selección, si no lo cumplió. Claro, a ver, comprendamos que la vida no es soplar y hacer botella, y que lo único que nace de arriba son los pozos. No creamos que es fácil, porque nadie suma sin restar. En el medio hay sacrificio, lucha, perseverancia, y puede que hasta un par de lágrimas. Pero cuanto más duele el camino, más dulce es la recompensa. Porque puede tardar, o no, pero llega. 

Para él fue el básquet. Y para vos ¿Qué es? ¿Tener una casa propia, escribir un libro, irte a vivir solo, jugar en la primera de River, tener una banda? Solo hace falta ser firme y perseverante. Nada más. Agarrate fuerte de la ilusión, que nada te perturbe en el camino. En una de esas, amigo-amiga, terminás siendo cómo Maxi Fjellerup, que cumplió su sueño, y la 10 se la entregó la vida.

Por Franco Mazzitelli