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Policiales

Mató a su sobrino y dos cuidadoras

"Estoy harto de que me roben"

05|09|17 12:13 hs.

"Estoy harto de que me roben". Antonio Pignotti, de 93 años, balbuceó esa frase ante los policías de la Bonaerense que miraban atónitos la escena del crimen en Caseros. El sobrino del detenido yacía muerto en el piso de la vivienda del jubilado. Las dos mujeres que lo cuidaban gravemente heridas eran trasladadas en ambulancia al hospital, donde luego morirían. 


La locura se desató ayer al mediodía en el domicilio de Pignotti de Tres de Febrero 3882, en la localidad de Caseros, y la policía llegó al lugar alertados por un vecino que avisó sobre los tiros. Es más, en momentos en que el patrullero estacionaba en la puerta de la vivienda una mujer mayor salía a la carrera y desde atrás de ella un anciano le disparaba y le gritaba: "¡Estoy cansado de que me roben!". A raíz de ello, la mujer se desplomó en el patio delantero. En la puerta de ingreso también había otra mujer más joven herida. 

Pero eso no era todo. En el interior de esa casa de Tres de Febrero al 3800, el dueño había baleado por la espalda a su sobrino Hebert Buffoni, un contador de 60 años. El cuerpo de la víctima yacía en el piso, levemente recostado sobre lo que era una estufa. Al lado del cadáver había una vaina servida y varias manchas de sangre. El sobrino de Pignotti no fue su única víctima. Los disparos que alcanzaron a dos mujeres que lo cuidaban y que estaban heridas en la puerta de la vivienda y en el patio cuando llegó el patrullero, también fueron mortales. 

"Miriam Segovia, de 50 años, tenía un tiro en el pecho y, si bien fue trasladada al hospital Carrillo, murió en la ambulancia", informaron las fuentes. "La otra cuidadora, Ana María López, de unos 80 años, estaba internada con una herida de bala en la cabeza en estado reservado pero finalmente falleció cerca de las 17", detallaron las fuentes y explicaron que ambas eran madre e hija. Luego de escuchar del propio Pignotti el "estoy harto de que me roben", los policías que llegaron a la propiedad le sacaron la pistola calibre .22 de las manos y secuestraron varias vainas servidas. 

El hombre no se resistió al arresto. "Tenía la titularidad del arma pero el permiso vencido", informó el comisario inspector José María Cignoli, jefe Departamental San Martín, a la prensa. Según las fuentes, el detenido esgrimió ante los efectivos que les disparó porque lo perjudicaban económicamente. 

"El anciano decía que estaba cansado de que le roben plata pero hay que determinar si eso es cierto o era parte de un posible comportamiento enajenado", indicó el vocero judicial consultado. Por ello, Pignotti fue trasladado ayer por la tarde al Hospital Eva Perón (ex Castex) de San Martín, donde será sometidos a estudios psicológicos y psiquiátricos. En tanto, el comisario inspector Cignoli confirmó a la prensa que, si bien en un primer momento se informó que el detenido era un ex prefecto, ese dato fue erróneo. 

De mal genio 
De acuerdo con lo que pudieron reconstruir los investigadores, Segovia y López residían a unas ocho cuadras de la escena de la casa de Pignotti y habitualmente lo cuidaban. Pero Buffoni era el único familiar que visitaba regularmente al jubilado que, según algunos testimonios, tenía mal carácter. "Si te prestaba plata, venía y te decía: 'Más vale que me devuelvas la plata porque sino te mato'", recordó un hombre que reside en el barrio y que solía jugar tejo con Pignotti en la plaza. 

Pero fue Andrea, una prima del asesinado Buffoni, quien relató a la prensa que Pignotti "era un hombre malo" y "agresivo", especialmente desde que había quedado viudo. "Estaba mal de la cabeza. El arma la tuvo toda la vida y a la casa no entraba nadie. El único que lo visitaba y le llevaba comida era su sobrino", indicó la mujer, quien agregó que Buffoni pretendía "internar" a Pignotti, por lo que esto también pudo haber sido el disparador del ataque. (Clarín/Telam)