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115 años junto a cada tresarroyense

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Carta de Lectores

Cartas de lectores

Orgullo del deber cumplido, compromiso de mantenerlo

15|09|17 09:37 hs.

Por Esteban Ernesto Marranghello

Una reflexión por los 115 años de La Voz del Pueblo

El mayor juez de un medio de difusión, es el tiempo transcurrido en su desenvolvimiento y lo que en ese tiempo, ha desarrollado con responsabilidad, no menor, de ofrecer sus servicios con respeto y seriedad, por la verdad de sus informaciones y por el contenido de ecuanimidad, que esa información debe sustentar. 

La búsqueda de la perfección, que nunca se alcanza, igual debe cimentar las aspiraciones del periodista, porque en esa decisión, él o la periodista, nunca abandona el propósito de mejorar su trayectoria y ofrecer la permanente renovación en la búsqueda de la excelencia, que en definitiva, ofrecerá al lector, en este caso, la garantía del respeto, que el medio de difusión tiene por la comunidad donde propone sus servicios. 

 Todo lo que influye en la vida de la sociedad es importante. Las actividades sociales, económicas, educativas, deportivas, recreativas, religiosas, de salud, de trabajo y producción, conforman un combo que refleja cómo se desenvuelven los seres humanos que la integran y de qué manera proyectan sus éxitos y fracasos, que finalmente es sobre los que fijan con felicidad o tristeza, con alegría o frustración, con entusiasmo o desinterés, los resultados colectivos o personales de sus integrantes. 

 En definitiva, los elementos constitutivos del devenir humano que todos hemos transcurrido, alguna vez en nuestra propia vida, con diferentes etapas y alternativas en la actividad personal y familiar, pública o privada. 


Una comunidad refleja en un espejo inalterable y realista, lo que es capaz de construir o destruir, con sus acciones y la conducta que de ello se desprende. Es entonces que aparece la irremplazable presencia de los medios de comunicación. 

 Necesaria prestataria de servicio público multitudinario, actividad capaz de aglutinar a toda la población donde proyecta su influencia y por ello, necesitada de mantener una actividad imbuida de vocación responsable, honestidad de principios, irrenunciable equilibrio sobre las tentaciones personales y una decisión de ofrecer en sus servicios la ecuanimidad de aceptar todas las ideas, publicar todos los hechos que la sociedad produce, sin elegir, y jamás consentirse que prime algún interés económico de beneficio al medio, que engañe o frustre el interés comunitario. 

 El medio de difusión, el diario, no elige la información, la produce, priorizando la importancia, por los resultados en los que se refleja el o los hechos, en determinado sector de la sociedad. 


 Debe ser inflexible con los distintos poderes en cuanto a informar con veracidad, sin trastocar la realidad, sin acceder a presiones o intereses que pretendan intimidar o disimular, hechos y acciones, reñidos con el interés público.

 No debe asociarse al poder político, siendo lazarillo de las exposiciones oficiales, sin la repregunta, que ubique la incosistencia del argumento negador de realidades o disimulador de incompetencias de gestión o sospecha de irregularidades.

 El medio de difusión no está obligado a revelar sus fuentes, hecho amparado por la Constitución Nacional. En todo caso el funcionario afectado debe responder y la Justicia investigar, ante la denuncia del ilícito siempre le queda al funcionario la posibilidad de reclamar ante la ley por su inocencia e intentar demostrar que la información es capciosa. 

 Esta síntesis, incompleta pero demostrativa, de la tarea periodística, ha sido el basamento del servicio de LA VOZ DEL PUEBLO, a lo largo de su existencia, para con Tres Arroyos y la región.

 Ha tenido aciertos y errores en su trayectoria, porque la perfección no existe cuando la conducen seres humanos, en ninguna actividad. 

 Su propio desarrollo es parte importante de la existencia de varias generaciones, que conformaron, en las diferentes etapas históricas de la vida de nuestra ciudad, distrito y región, el basamento de nuestra identidad con el contenido diverso y plural, de seres humanos provenientes de distintas culturas y diferentes geografías, que proveyeron con sus respectivos caudales, el enriquecimiento de una diversidad fundamental, que la inmigración dotó con bendito crisol de razas, base invalorable de esa identidad.

 No debe asociarse al poder político, siendo lazarillo de las exposiciones oficiales, sin la repregunta, que ubique la incosistencia del argumento negador de realidades o disimulador de incompetencias de gestión o sospecha de irregularidades.


 LA VOZ DEL PUEBLO fue un nexo indiscutible entre esas generaciones y lo que es más importante todavía, el testigo y el custodio irremplazable de la historia, que se pasmó y permaneció, en sus páginas, como la invalorable retrospectiva donde abrevar, estudiar, conocer y respetar, criticar o aplaudir, los hechos y sus protagonistas, de Tres Arroyos, en todas las épocas. 

 El papel blanco de las legendarias bobinas en sus teletipos adquirieron con la impronta de sus periodistas, imprimidas hojas que se construyeron con el concurso de los técnicos, la tarea de los canillitas, y el fervor de sus trabajadores en todas las áreas. El contenido proyectaba las acciones de la gente, su trabajo, educación, cultura, vida social, confrontaciones políticas, logros deportivos, expresiones religiosas, proyectos, creatividad. 

En sus páginas quedó registrada la historia, y la historia, es la maestra de la vida, donde abrevar quienes fuimos, somos y pretendemos ser. 

 El diario fue sede donde se forjaron periodistas de todas las épocas. 

 Estos siempre ofrecieron lo mejor de sí, por el simple orgullo de demostrar que LA VOZ DEL PUEBLO, con su concurso profesional, merecía ser lo que fue, el vocero de todas las actividades con respeto por la diversidad y con vocación por la libertad de expresión. 

 Obviamente la modernidad que llegó tecnológicamente, sirvió para dotar a su desenvolvimiento de las herramientas que le permiten un accionar acorde a las exigencias y desafíos de la época. Bienvenidos sean. 

Hoy el matutino es una auténtica expresión de servicios plurales que reclaman sus propuestas. 

 La conducción de la empresa estuvo siempre atenta a preservar la orientación de sus fundadores, un medio abierto y plural, respetuoso de las opiniones de todos los sectores, sin dejar de expresar las propias. 

 Conocí personalmente a Antonio y Alberto Maciel, y comprobé a través de esa relación, que nunca traicionaron los objetivos del mandato recibido. 

 Sus hijos continuaron la trayectoria y la actual directora, Ramona Maciel, conoce la responsabilidad heredada y ha cuidado y respetado lo importante de esa herencia. 

 El diario sigue transitando con firmeza, con la obligación periodística que significa no perder la esencia de su cometido, como medio de difusión, leal a seguir demostrando que hace honor a su nombre. Seguir siendo LA VOZ DEL PUEBLO.  


Esteban Ernesto Marranghello