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Interés General

Cambio climático

Los pingüinos magallánicos se mudaron de Punta Tombo a la Península Valdés

24|11|17 19:50 hs.

 Los pingüinos magallánicos que cada año rondaban el millón de ejemplares en Punta Tombo, decidieron abandonar ese santuario e instalarse en la Península Valdés, también en Chubut, lo que cambió de lugar a la mayor pingüinera del mundo y consecuentemente el atractivo turístico. 


Ahora se instalaron en las costas de la Estancia San Lorenzo, en el extremo norte de la península, a 158 kilómetros de Puerto Madryn, donde ya comenzaron a organizar la infraestructura para recibir al turismo. El motivo de la mudanza de la colonia es el desplazamiento de los bancos de anchoas con los que se alimentan, causado por el cambio climático, según expertos ambientalistas.





El movimiento comenzó a notarse hace algunos años, cuando comenzó a variar al número de pingüinos, pero el traslado se concretó en algún momento de los últimos meses cuando fue notorio cómo en Punta Tombo decrecía mientas que aumentaban en San Lorenzo. 

 En esta primavera, la colonia continental contó con 110.000 habitantes, cuando supo tener más de un millón, mientras que la peninsular consiguió superar los 140.000 individuos. Bernabé Urtubey, guía de la zona, detalló que "antes, los habitantes de Punta Tombo recorrían 50 kilómetros para alimentarse", pero "por el desplazamiento de los bancos de anchoas en el choque de corrientes de Brasil y de Malvinas, ahora deben nadar 300 metros".

Ese fue el principal motivo de la mudanza a las playas ubicadas unos 340 kilómetros al norte, donde cuentan con el alimento cercano a sus nidos. Así, los estancieros que no querían a los pingüinos en sus tierras, ahora alambraron las 200 hectáreas donde se instalaron, demarcaron con piedras los lugares por donde se puede caminar. 

 Antes, el turista tardaba casi tres horas para llegar a Punta Tombo desde Puerto Madryn y ahora llega en casi dos horas y media a la Estancia San Lorenzo. La diferencia es que el nuevo trayecto va por el Istmo Carlos Ameghino y pasa junto a la playa de El Doradillo, desde donde se ven ballenas seis meses al año. (La Nueva)