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La Región

Claromecó

El arenero

03|12|17 11:00 hs.

Néstor Zoquini no es investigador, ni ambientalista. Es un laburante. Un trabajador que tiene el Estado municipal desde hace unos diez años, dos de ellos en turismo. Es silencioso, comprometido, y habla con un tono bajo y amable, como si estuviera pidiendo permiso para hacerlo. 


Vive en Claromecó, localidad que sus abuelos habitan desde hace más de 60 años. Es consciente que cuando el turista visite las playas este verano, se pueden llevar una mejor imagen del destino turístico si ve que su gente se preocupa por mejorar las condiciones naturales de la playa, y que se trabaja para ello. Por eso mismo se lo ve estimulado. Quiere tener "el visto bueno" del turista que es el que los ayuda a "vivir todo el año, porque trabajamos del turismo en Claromecó", asegura con la mirada atenta hacia quien le pregunta. 


El enquinchado capta arena voladora, frena el viento y hasta da sombre, no faltará quien lo use de reparo


Pero también le urge devolverle a su pueblo una imagen que se asemeje más a la de antaño, con playas llenas de arena. Como las que ven sólo en fotos, o le cuentan sus abuelos paternos Juan Roque Zoquini de 81 años y Teresa Castro de 75.

Es un trabajo que se hace en la zona donde "todavía no hay murallón, la arena sobrepasa el nivel de la calle y llega a dos o tres cuadras adentro", contó Néstor 


A enquinchar 
Después que la reciente aparición de piedras en las costas céntricas, fenómeno que viene creciendo año tras año y que genera un recupero más dificultoso de la arena, provocara un grado de mayor preocupación por la conservación del mayor recurso turístico de Claromecó, tomó un mayor impulso la necesidad de continuar con un trabajo comenzado hace un par de semanas, y del cual forma parte. El enquinchado. 

No es ni más ni menos que una técnica fácil de ejecutar, y sobre todo económica, para fijar arena, el sedimento que cada vez es más difícil de retener o recuperar, una acción que se convierte en una necesidad para evitar una mayor pérdida del valioso sedimento. Confía que utilizando materiales nobles como palos de los eucaliptos quemados del vivero y ramas, no habrá impacto negativo en las playas, y se podrá ir -puñado a puñado- recuperando arena.  

Precedente 
Apoyado en una capacitación recibida por Marcelo Centurión, un prestador de servicios de Villa Gesell que pudo revertir en su balneario los efectos de la erosión con un enquinchado, Néstor, comenzó a trabajar en esa misma experiencia con la autorización y el apoyo de la delegación claromequense y de la dirección de Turismo. 


Néstor Zoquini habló con el delegado Carlos Avila, para pedirle a vecinos y turistas, que en época de poda colaboren cortando ramas a medida para el enquinchado


Le contó a LA VOZ DEL PUEBLO que es un trabajo que se hace en la zona donde "todavía no hay murallón, la arena sobrepasa el nivel de la calle y llega a dos o tres cuadras adentro". Es una zona donde se nota el descubrimiento de grandes piedras.

Incluso los últimos temporales han resaltado más su presencia y cada vez llama más la atención. Confió que el enquinchado comenzó a realizarse allí -entre el parador Posta del Faro y Orilla Gurú- porque es una zona con mucho desagote pluvial. 

Explica que "Claromecó tiene bajadas pendientes al mar desde varias cuadras y cuando llueve mucho se lava y se generan socavones grandes, lo que hace que la piedra se note más". 

Inspirado en los resultados que el prestador de servicios turísticos gesellino tuvo, al poder alcanzar a calificar a su parador bajo normas ISO y por haber podido revertir el proceso de erosión, hoy se encuentra entusiasmado en poder iniciar un trabajo que en principio demuestre que sea efectivo. 



En el caso de Villa Gesell contó que se "logró contener la arena que se elevaba por sobre la calle y empezó a tener una calidad de playa mucho más limpia, e incorporó una maquina limpiadora que fondea y deja acolchonada la arena". 

Fijar es una necesidad 
Con esta realidad, que en Claromecó demanda acciones inmediatas para dejar de perder el mayor recurso turístico natural que tiene, se volvió una necesidad fijar la arena en la zona alta de los balnearios para permitir que el mar pueda volver a llevársela. 

"Hoy se vuelve una necesidad fijarlo con algo natural para que vuelva a la playa. Con plantas, el material noble no va a generar ningún impacto ambiental raro y la va a mantener ahí en la zona", explicó Néstor quien reconoce que el lugar para comenzar con el enquinchado fue consensuado con el Ente Descentralizado y Turismo, y que los trabajos comenzaron cuando recibió el visto bueno del concesionario de Orilla Gurú. 



Por el momento el trabajo de enquinchado lo hace solo. Colocó uno de 10 metros de largo y una altura de 1,20 m. Y el otro tiene 20 metros de extensión, con 1,60 m. de alto. Las dos orientadas de este a oeste. "La idea sería seguir sobre la línea de la costa hasta el parador Posta del Faro", confió Néstor mientras observó que desde la delegación "se está echando arena sobre el parador. Pero la idea está buena, funciona y lo vamos a seguir haciendo", expresó. 

"Hoy se vuelve una necesidad fijarlo con algo natural para que vuelva a la playa. Con plantas, el material noble no va a generar ningún impacto ambiental raro", dijo Néstor 


Néstor contó que la idea es que la barrera de palos y ramas acumule arena y en determinado momento una máquina pueda trabajar cuando haya una cantidad considerable del sedimento, para eso se dejaron pasadas entre uno y otro.  

Los abuelos dicen 
Sesenta años después que sus abuelos fijaran arena con paja de lino en la zona del vivero, el nieto hoy intenta hacer lo mismo pero para contener el recurso que parece escurrirse entre los dedos sin que nada pueda evitarlo, después que por la intervención del hombre los médanos dejaran de moverse libremente por la costa bonaerense. 


Un día de playa en los años '50. La arena abundaba y la mano del hombre comenzaría a notarse cada vez más


"Con el tiempo el efecto es éste, el descubrimiento de las piedras, que no vuelva la arena a la playa. Con el enquinchado un porcentaje de la arena vamos a lograr contenerla en la zona", manifestó convencido en que resulta ser éste el punto de partida para darle pelea a la erosión. 


Vista de Dunamar desde Claromecó en 1955