//

115 años junto a cada tresarroyense

ST 22. 0°
Nubes aisladas

Carta de Lectores

Por Esteban Ernesto Marranghello

La agresión a los jubilados: complicidad en la decisión

17|12|17 11:35 hs.

Si algo hacía falta para demostrar la crisis que envuelve a la política argentina, la decisión del senado nacional lo demuestra de manera contundente. 


Hacerle pagar el brutal ajuste en la economía argentina del momento, a los más débiles y castigados seres humanos del sistema, demuestra lamentablemente el nivel de increíble insensibilidad social, que con argumentos falaces e irreales; senadores peronistas, macristas, radicales y algunos otros deciden, una vez más, demostrar su incompetencia y falta de responsabilidad, constituyendo a la vez una componenda deplorable, ocupando una banca desde la cual traicionan la dignidad, el respeto y el reconocimiento, a las mujeres y hombres que contribuyeron con su esfuerzo a que la banca esté instalada en "el Honorable Senado de la Nación", desde donde "no tan honorables legisladores" la utilicen para una vergonzante decisión.

El estupor que ha causado en todos los estamentos que se ocupan de la clase pasiva, fue tan inesperado e impactante que tardaron algún tiempo en digerir el objetivo real del proyecto. 

A medida que se analizaron los considerandos y los resultados que esto provocaría a la clase pasiva, comenzó la reacción en cadena, que recién va transitando en el inicio de la "la bola de nieve", que pude acarrearle al Gobierno el más importante costo político desde el inicio de la gestión. 

La falta de previsión política de creer que un arreglo entre cúpulas: Ejecutivo nacional, gobernadores y senadores nacionales, resolvería el tema, resultó absolutamente desprolija y grosera, de parte de los "socios". El gobierno nacional, lo hemos mencionado en oportunidades anteriores, parece emborracharse con el triunfo electoral y se monta en el potro de la soberbia que lo lleva a ver espejismos en la realidad de la situación social de importantes sectores de la vida nacional. 

Los radicales, saludo uno, saludo dos. Los peronistas, gobernadores y senadores, renunciando a la esencia del partido político, al que "dicen" pertenecer. El señor presidente comete o le hacen cometer errores de apreciación política, que merman su credibilidad, todavía no alcanza a ser grave, pero así se comienza en la pendiente descendente, cuando estás en la cima. 

Un ejemplo: para explicar la propuesta, el legislador oficialista Pablo Tonelli, señaló "que con estas medidas el jubilado iba a percibir menos sueldo pero iba a ganar en poder adquisitivo". 

Pareciera que la falta de escrúpulos, o lo que sería peor, el cinismo -o ambos- tipifican este patético personaje de la actualidad política. Con defensores como este, el ingeniero Macri no creo que se sienta, por lo menos, conforme o agradecido. 

La actitud del peronismo en el senado Me gustaría presenciar y escuchar cómo le irá al senador Pichetto en Río Negro con los jubilados. Y también a los gobernadores cómo explican que para salvar el negativo resultado de sus malas administraciones, no les importa convertir en descartables personas a sus jubilados. Cambiemos ejerce legalmente el gobierno y propone sus proyectos. Los que deben reclamar serían los jubilados que lo votaron. 

Para enturbiar la situación, el Gobierno lanza en este momento, a través del imperturbable ministro Aranguren aumentos en el gas, la electricidad y el combustible, lo que a corto plazo provocará un incremento en el transporte. La inflación continúa su curso, y augura cifras que no provocan esperanzas de reducción en sus guarismos. Según analistas del sector, este año no sería inferior al 25%. 

Se suma negativamente el importante endeudamiento del país, que preocupa a claves sectores económicos. Un ejemplo: el año 2018 se inicia con una emisión de deuda del Banco Nación, para pagar gastos, de 38 mil millones de dólares. A esto debe agregarse el pago de 400 millones de dólares por la gestión de colocar los bonos de la deuda argentina a los bancos que operan en el mercado internacional contratados. 

Ronda en los memoriosos la nada agradable experiencia del Gobierno de Menem, con similares estrategias operativas. No son exactamente lo mismo, pero producen preocupación a los economistas. El proyecto de reforma laboral, que parecía sin inconvenientes de aprobación, comienza a tener reacciones sindicales que agudizan las críticas, ante la presión de afiliados de importantes gremios, que hicieron que el bloque peronista decida tratarlo en el mes de marzo próximo, a la espera de una respuesta unificada de la CGT. La reforma tributaria no inquieta al Gobierno porque hay consenso en su aprobación. 

Existe una pregunta que se hace la mayoría de los habitantes de la Argentina, sin especulaciones políticas o de cualquier índole: ¿hacía falta para ahorrar 100 mil millones de pesos quitárselos a los jubilados, sustraer semejante cifra a los servicios básicos de la clase pasiva? No se les pasó por la cabeza al gobierno nacional y a los desmemoriados senadores el deplorable ejemplo del gobierno del doctor De la Rúa, cuando le rebajaron a los jubilados el 13% de los haberes. No se acuerdan de la patética imagen del helicóptero llevándose de la Casa Rosada al fracasado primer mandatario. 

Técnicos en la recaudación impositiva, que no están en funciones oficiales, señalan que si se investiga la evasión impositiva de las multinacionales que operan en la comercialización del mercado de cereales del país, se obtendrían los medios para los jubilados y para muchas otras necesidades del presupuesto. 

 El señor presidente le pidió a las Pymes que paguen los impuestos, no deberían hacer lo mismo las empresas mineras, las rentas financieras y otros, que lógicamente obtienen mucha mayor rentabilidad que un jubilado con la mínima. Este tema también preocupa al Gobierno por su influencia en la Cámara de Diputados, ámbito con menos influencia de los gobernadores y que donde no pocos legisladores tienen temor a una reacción adversa de los jubilados de sus provincias, que comprometa su futuro político y están pensando en su voto. 

También, en silencio, preocupa al Gobierno la decisión de Lilita Carrió en el tema jubilados, que no ha sido expresada oficialmente. A esta legisladora no le asusta condenar a sus aliados cuando se trata de salvar su imagen. Otra con silencio de radio es la gobernadora bonaerense, que en algún momento deberá opinar. Lo fascinante de la política es cómo situaciones no previstas pueden producir resultados inesperados, que cambian sustancialmente el tablero de las estrategias. Lo que se define como el ajedrez particular y único de esta actividad humana. 

En mi última nota en este prestigioso y respetado matutino, al final de la misma, señalé las sonrisas de María Eugenia Vidal y Mauricio Macri por el desarrollo de la actividad política, en ese momento favorable al oficialismo. En este momento las sonrisas proponen un cambio de vereda. 

El que parece sonreír es Daniel Scioli, como reclamando: "Yo avisé lo que sería un gobierno de Macri...". Y la otra sonrisa es de Cristina Fernández de Kirchner, que nunca imaginó que en su regreso al Senado, por mala praxis de sus adversarios, el oficialismo de Cambiemos, que la creía derrotada, y el peronismo, que no la aceptó en su espacio, le entregaran en una inesperada bandeja de temas una cantidad de opciones con causas justas para defender, que seguramente no va a desaprovechar. 

Los regalos en política son siempre bienvenidos. 


Esteban Ernesto Marranghello