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Despejado

Carta de Lectores

Escribe Carlos E. Bancur

Claromecó: turismo vs. cajeros automáticos sin plata

10|01|18 09:42 hs.

Señora directora: 

Cualquier habitante permanente de este paraíso turístico vive de lo que el turista aporta de su peculio para pasar unos días vacacionando en este lugar. Muchos lo eligen por años y siempre vuelven; por suerte para nosotros, habitantes permanentes, pero el entusiasmo que vuelvan y nos saludemos año tras año no alcanza para agradecer su retorno, aunque sea por pocos días, siempre serán bienvenidos. También se hace turismo poniendo de manifiesto la estrategia de buen trato hacia todo visitante. 

Claromecó..., digamos la parte oficial, no se da cuenta que al turismo, para brindarle una debida atención y desear que el próximo año retorne no alcanza con nuestro beneplácito de recibirlos. Las autoridades deben poner lo que hay que poner y no pensar que los dineros que se deben usar para tal fin son un gasto, sino una inversión. 

Señalado lo que antecede, falencias permanecen año tras año cometiendo las mismas condiciones de supina ignorancia oficial para mejorar las condiciones cotidianas de todo aquel que quiera pisar nuestras rubias y yodadas arenas. Pero de todas las condiciones anti-turísticas puestas al servicio del fracaso, por parte de Rivadavia 1, lleva la delantera por varios cuerpos este episodio vergonzoso de falta de dinero en los cajeros automáticos.

Pareciera de ex profeso. Esta insoslayable realidad sucede, si no todas las semanas, muchas al cabo del año; sin duda no ha de haber manera más eficaz de "espantar " (valga la expresión ) al visitante que ávido de dinero para cubrir sus erogaciones diarias se encuentra al pretender usar su plástico con las palabras "perdón, no podemos entregar dinero". Lamentable falencia que ha hecho mascullar a muchos, expresando "un lugar tan hermoso y con tanto desacierto de la parte oficial". 

Seguro que éste turista no nos visitará jamás y ese no entregar dinero no será por un momento sino dos o tres días cómodamente. Para terminar, este desarreglo arbitrario e irresponsable no es solo de la entidad bancaria, también obvio, de parte del gobierno municipal actual, entendemos que a la entidad bancaria poco puede preocuparle si nos falta dinero dos o tres días como ha sucedido y sucede pero ergo, debería importarles y preocuparse seriamente en Rivadavia 1, ya que se rasgan las vestiduras hablando de turismo. Pero al turista le hacen pito catalán y en todo caso, que Dios los ayude. 

Episodios estos que nos dan vergüenza ajena y pensar que todavía faltan casi dos añitos para remar contra la correntada, pero, ¿y después qué? No se debe olvidar que los pingos se ven en las carreras y no solamente en la foto.

Carlos E. Bancur