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La Ciudad

Escuela Agropecuaria de Tres Arroyos

Aguafuertes tresarroyenses de hoy y de siempre

10|01|18 20:21 hs.

En la segunda entrega de trabajos de alumnos de quinto año de la EATA, se incluyen una mirada sobre la rutina y la práctica del hockey; dos relatos referidos a Claromecó; y uno acerca de Copetonas. Es la continuidad del proyecto literario basado en "Aguafuertes porteñas", el libro de Roberto Arlt.


Una semana de mi vida, el hockey y "ese" día más  
Terminando una exhaustiva semana, después de una rutina llena de pruebas, entrenamientos agotadores, muy poco tiempo para descansar y muchos trabajos para terminar, en el fin de semana, lo único que querés es dormir, pero llega el viernes a la tarde y todas tus amigas salen y, aunque las ganas de dormir te pueden, terminás saliendo. 

Pero claro, volvés temprano a tu casa, porque al otro día, el sábado al mediodía jugás al hockey tipo 13:00, en el lugar donde entrenas cuatro o hasta cinco días a la semana, aunque por un lado está bueno, porque ya conocés la cancha, las limitaciones que tiene, es decir, que ya estás acostumbrada, lo malo es que no hay casi espacio para el público que quiere alentar, o por lo menos ir a apoyarte, se vuelve incómodo. 

En cambio muy pocas veces jugás en el club, un espacio más grande, más cómodo, y hay gradas para la gente que quiere ir a mirar, pero para jugar no es lo mismo, te pasa que, al no conocerla mucho, las jugadoras no se encuentran con la cancha, se pierden y hasta llegan a sentirse incómodas. 

Y a pesar de todo tenés que estar, con todas las ganas y energía para poder jugar y apoyar a tu equipo, y no solo eso, sino que podés llegar a jugar uno o dos partidos más. Y aunque hayas dejado todo, llega el profesor con ese comentario hiriente y te dice, "¿Qué te pasó hoy?, no metiste ni una". 

Con esa bronca, provocada por el hecho de haber dejado lo mejor de vos jugando, que nunca alcance, ganar y no recibir congratulaciones por parte del entrenador, y también porque el equipo esté mal, emocionalmente, ya que durante la semana cada una vive en un mundo diferente, con diferentes rutinas, diferentes problemas y diferentes situaciones para lidiar. 

Esto sumado a que hay que tratar de olvidarse o "superar" esta semana tan problemática, para poder poner todo el empeño en el partido y más que nada hacer lo posible para dar lo mejor de cada una y ser felicitadas por ello. Todo eso y lo único que nosotros hacemos es quedarnos callados, agregando otro día más a esa semana insuperable. 

Aguafuerte claromequense 
Claromecó posee su típica playa, su larga costanera con sus calles mal hechas, la gente de siempre sentada en las casas, con sus reposeras, observando el horizonte, tomando un mate y por supuesto su constante viento, que te hace picar la arena contra el cuerpo y te llena lo ojos de ella. 

Este lugar es muy turístico en verano, principalmente por personas adolescentes, que viven de noche y duermen de día; en los atardeceres suelen concurrir al balneario Samoa y por las noches al parador La Barra, que se encuentra en la playa. Por supuesto que también hay gente mayor, la cual disfruta de su playa, del mar y del vivero. 

En el invierno esta ciudad es muy desierta, ya que son muy pocos los ciudadanos que la habitan. En la costanera el viento es insoportable, los días son muy cortos y grises, y por lo general la gente prefiere quedarse en sus hogares, tapados con una cobija tomando un rico café. 

Claromecó 
Un lugar hermoso, por lo menos para mí. Claromecó es un lugar donde reina la paz, sobre todo en épocas del año donde los turistas no van (o sea, de marzo a noviembre). Todo es tan tranquilo en esas épocas donde solo están los que viven ahí, que los conocés y te conocen. Podés disfrutar de la arena fría y del viento, aunque muchas veces sea muy fuerte, es muy lindo. 

En épocas de verano, el balneario es un caos. Muchos turistas son los que van a la costa atlántica y Claromecó es uno de los lugares más elegidos, sobre todo si vivís en Tres Arroyos. El centro lleno y la playa más que nunca. Esto no me gusta, pero de todas formas se puede vivir tranquilo, lejos de toda la gente, en otras zonas del pueblo. 

No es un buen lugar para vivir si sos joven ya que no hay muchas oportunidades de estudio, pero si ya sos una persona mayor, es recomendable para el descanso. 

Si es posible, yo viviría allí.  

Un pueblo de lucha 
Copetonas es un pueblo muy chico y tranquilo. En él hay una plazoleta y una plaza, una estación de servicio y también una estación de ferrocarril que actualmente funciona como una comisaría. Hay muchos pueblos que no tuvieron la misma suerte. 

También hay cuartel de bomberos, salitas de primeros auxilios, asilos de ancianos, un colegio primario y secundario y una biblioteca. El pueblo se mantiene por el campo, hay una estancia que se llama "El quincho", que es para el turismo; también está la Fiesta Regional del Mate y la Torta Frita, y la Peña el Asado Criollo. 

Es un pueblo que, a pesar de lo que le pasó con la ausencia el ferrocarril pudo seguir adelante. Sin embargo, existen otros pueblos que no se levantaron más, por ejemplo Lin Calel, que fue un pueblo que no pudo avanzar más pero Copetonas es un pueblo de lucha, que tiene muchos paisajes bonitos. 

Tal vez, el día de mañana no sea un pueblo olvidado como otros.