115 años junto a cada tresarroyense

ST 14. 3°
Escasa nubosidad

Carta de Lectores

Psicología

A veces... nos cuesta entendernos

20|01|18 19:23 hs.

"¡No me entiende! Mira que se lo explico mil veces de diferentes maneras... y sin embargo, siempre terminamos discutiendo". Esta y muchas otras expresiones las podemos escuchar a diario, no sólo en el consultorio, sino en diferentes ámbitos. 


Es posible que las digamos en referencia a nuestras parejas, padres, hijos, amigos, compañeros de trabajo... en realidad en cualquier relación o vínculo en el que estemos interactuando. Podríamos comenzar preguntando ¿Qué falla en relación a nuestra manera de expresarnos? ¿Por qué nos cuesta tanto poder comunicarnos de una manera asertiva con los demás? 

El término comunicación procede del latín communicare que significa "hacer a otro partícipe de lo que uno tiene". La comunicación es la acción de comunicar o comunicarse, se entiende como el proceso por el que se transmite y recibe una información. 

Todo ser humano y animal tiene la capacidad de comunicarse con los demás. Cuando una persona intenta transmitir una imagen, un sentimiento, un concepto o una idea, probablemente el interlocutor no reciba lo mismo. ¿Lo habías pensado? 

La causa de la gran mayoría de los malentendidos se puede llegar a dar cuando las personas creen estar hablando de lo mismo, pero su concepción es totalmente distinta. 

En las conversaciones con los demás, la palabra puede ser la misma pero el contenido totalmente distinto. La superficie y la profundidad pueden no guardar la relación que te imaginas. Hay que tener en cuenta qué decimos y cómo lo hacemos, para obtener un mapa más preciso de nuestra comunicación con los demás. Nos ahorraríamos muchos conflictos y malentendidos si en lugar de suponer, hubiésemos preguntado antes a nuestro interlocutor a qué se refería con su idea o planteamiento... 

 La causa de la gran mayoría de los malentendidos se puede llegar a dar cuando las personas creen estar hablando de lo mismo, pero su concepción es totalmente distinta. 


Cada uno lleva en su espalda su educación, sus experiencias, su formación, sus características personales, como para que siempre compartamos opiniones o sentimientos parecidos. Cada uno, teniendo en cuenta nuestra propia subjetividad, vemos, interpretamos y sentimos de una manera propia y singular. 

Cuando mantenemos una conversación con otra persona resulta fundamental, que preguntemos al otro qué es o qué significa para él aquello sobre lo que conversamos, de la misma forma, nosotros también podemos explicar cómo lo vemos.

Sino, tan solo nos encontraremos dando por hecho que el otro comparte nuestra visión del mundo o que piensa igual que nosotros. Y esto, ¿sería mucha casualidad, no? 

Cuando hablamos de comunicación, nos referimos siempre a comunicación verbal y no verbal, tan importante es lo que decimos, como la forma en la que lo decimos. De hecho, en muchas ocasiones, se puede decir que es más importante cómo decimos las cosas. 

Un claro ejemplo es cuando alguien se enoja con nosotros y nos dice: "Es que me decís las cosas de una forma que no me gusta nada"; se quejan más de la forma que del contenido.

Las personas nos comunicamos de muchas maneras, a través de la palabra, la escritura, los gestos, la postura corporal, la mirada, etc. Pero es precisamente a través de estas últimas formas de comunicación, la no verbal, con la cual más podemos mostrar de nosotros mismos. 

La mirada, los gestos o la postura corporal, pueden decirle a la otra persona mucha información sobre nosotros mismos, incluso más que lo que comunicamos a través de la palabra, ya que cuando hablamos, podemos omitir ciertas cosas, mientras que nuestro cuerpo y rostro no pueden mentir, delatándonos cuando estamos felices, tristes, asustados, orgullosos, etc. 

Lo mismo sucede con los gestos y la postura corporal. Una sonrisa y una postura corporal relajada, da la impresión de que esa persona se encuentra a gusto y cómoda con la conversación, mientras que, hechos como el ceño fruncido, o una postura muy tensa y distante, está mostrando que nuestro interlocutor no está cómodo. 

Ahora bien, ¿qué nos impide comunicarnos eficazmente? Las barreras de la comunicación son aquellos factores que dificultan o impiden la recepción e interpretación adecuada del mensaje que queremos transmitir. Si la información emitida llega distorsionada a nuestro interlocutor, este puede tomar un significado distinto al que nosotros nos proponíamos, provocando una mala efectividad en la interacción. 

Existen diversas barreras en la comunicación entre dos o más personas que dificultan la efectividad de las relaciones. Estas barreras se pueden dividir en 3 tipos: 

Barreras psicológicas: son las propias de las emociones, los valores, interpretaciones, los hábitos de conducta o las percepciones. 

Barreras conductuales: son las relativas a la falta de empatía, de escucha activa, agresividad, y pasividad. Todas ellas dificultan la efectividad de la comunicación. 

Barreras semánticas: las palabras inadecuadas, confusión en la estructura, que hacen que adquieran distintos significados según la situación. Barreras ambientales: se refieren al contexto físico en el que se da la interacción. En este se puede dar una temperatura extrema, ruido externo, o un espacio inadecuado, que dificultarán la comunicación fluida. 

No deberíamos olvidarnos de la percepción de cada individuo, que sin lugar a dudas afecta al significado e interpretación de la información recibida. Los estilos de comunicación también influyen en la manera que los demás interpretan nuestros mensajes. 

Si somos agresivos al comunicarnos, trataremos de imponer nuestro criterio, sin tener en cuenta los sentimientos y opiniones de los demás, utilizando amenazas, intimidación, acusaciones y reproches. Si nuestro estilo es pasivo, intentaremos evitar cualquier confrontación con otra persona en vez de hacernos respetar. 

endremos una excesiva necesidad y preocupación por agradar a los demás y, a menudo, nos sentiremos incomprendidos por los demás o manipulados. Y para concluir y equilibrar la manera en que nos dirigimos a los demás, tenemos el estilo asertivo, es el intermedio entre el estilo agresivo y el pasivo y es característico de las personas que son capaces de defender sus propios intereses y opiniones al mismo tiempo que respetan que los demás tengan los suyos. 

Es el único estilo de comunicación que facilita la relación entre las personas. La persona asertiva sabe defender sus derechos a la vez que discrepa y además entiende y respeta los puntos de vista de su interlocutor. Suelen ser personas que disfrutan de buena autoestima, poseen seguridad en sí mismos y se muestran confiadas.

Intentemos ser lo más asertivos posibles, esto podría facilitar nuestros vínculos y por lo tanto, las relaciones con los demás.  


Lic. Claudia Eugenia Torres 
M.P.: 40256 
Lic.claudiatorres@outlook.com 
En Facebook: Licenciada Claudia Eugenia Torres