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La Ciudad

Desde la Redacción

¿Alcanzó con visibilizar los geriátricos ilegales?

13|02|18 09:04 hs.

Evidentemente era necesario sacar a la luz todo lo que viene ocurriendo en torno a cómo funcionan los "geriátricos" ilegales en nuestra ciudad, algo que muchos sabían pero que también convenientemente callaban. 


¿Por qué convenientemente? Resulta parecido a la costumbre de barrer la basura -o esconderla- debajo de la alfombra. Son los propios abuelos los que informan de sus padecimientos, mientras viven abandonados -no sólo de su familia- sino también del Estado. Quienes los escuchan son frecuentemente profesionales de la salud. Pero resultó ser un particular, una vecina comprometida, la que emprendió la denuncia ante la Justicia, a la que le siguió otra denuncia de una empleada del lugar. 

En ambos testimonios se presentaron fotografías de abuelos con escaras y en penosas condiciones potenciadas por descuidos sanitarios. 

Los geriátricos y pensiones se abren y no se registran en ningún lado, nadie sabe ni siquiera dónde funcionan, algo que recientemente admitió Patricia Crespo. 


En los últimos días se escuchó que se "exageraron las versiones", o que la comisión de apoyo a la coordinación municipal de Adultos Mayores "lo sabía". Si ese grado de conocimiento que fue comunicado a Región Sanitaria 1 no alcanzaba para llamar la atención de las autoridades bonaerenses, por qué no hubo un esfuerzo por hacerlo visible localmente, y antes, a este tema. Por lo que se ha podido concluir necesitó ser denunciado judicialmente y -sobre todo- expuesto en los medios para que cobre atención. O resulta que era conveniente que del mismo no se hable. 

La comisión de apoyo no desconocía lo que ocurría en el geriátrico del horror. Fue reconocido por la propia Patricia Crespo en la reunión que compartió el último viernes con la doctora Isabel Tarchinale, de la que participaron concejales de distintos bloques que componen la comisión de acción social. 

Son los propios abuelos los que informan de sus padecimientos, mientras viven abandonados -no sólo de su familia- sino también del Estado.


Crespo, pero también Claudia Cittadino del Movimiento Vecinal y Mercedes Moreno del Frente para la Victoria/Partido Justicialista, estaban al corriente de lo poco bien que se encontraban los abuelos y el paciente psiquiátrico en lo que para el municipio es conocido como "hogar". Pero que terminó siendo el tristemente célebre geriátrico de avenida Güemes 1336. 

En el caso de Cittadino y Moreno acompañaban a Crespo durante la primera visita que realizaban a un geriátrico una vez que se formalizaba alguna denuncia de un familiar o de un vecino. La continuidad de los controles era facultad del área de Adultos Mayores quienes según informaron públicamente elevaron todos los informes y actas a la Dirección de Fiscalización.

Por lo que se ha podido concluir necesitó ser denunciado judicialmente y -sobre todo- expuesto en los medios para que cobre atención. O resulta que era conveniente que del mismo no se hable. 


El municipio paga alojamientos 
Desde la Secretaría de Desarrollo Social fue habitual -en todas las ápocas- pagar a diferentes propietarios de hogares o pensiones que alojaran personas con historias de vulnerabilidad. 

Los decretos de subsidios de alquiler figuran a nombre de las más "famosas" responsables de estos geriátricos. 

Si bien es cierto que en esta gestión no se buscan estos lugares para que las personas residan, tanto en la de Claudia Cittadino como en la de Francisco "Pancho" Aramberri era una práctica común y constante, incluso se alojaron madres con niños que salieron de sus hogares por violencia de género en pensiones deplorables que oportunamente las propias mujeres denunciaron. 

Los geriátricos le cobran a los abuelos, a los familiares, al municipio, no hacen una actividad filantrópica, entonces por qué no se habilitan como lo que son y la cuestión sanitaria que la regulen la ley y ordenanzas vigentes, como los requisitos para poder abrir sus puertas para una actividad comercial


¿Puede ser conveniente para el municipio pagarle a este tipo de residencias para que -no importa cómo- contenga la atención y cuidado de los adultos mayores? Si se sabía, y sólo se esperaba que la Provincia responda, es como mirar desde afuera una situación que localmente ya se advierte complicada, y a la que sólo se le arrima algo de dinero para que no se desborde. 

¿Será entonces que por todo lo ocurrido con la toma de estado público del tema que el municipio aceleraría la construcción de un centro de día anexado al geriátrico municipal?  

Habilitaciones y poco personal en la Región 
Cuando cualquier comercio decide abrir sus puertas para iniciar una actividad empresarial, no importa el rubro deben pasar por Industria y Comercio. 

Los geriátricos y pensiones se abren y no se registran en ningún lado, nadie sabe ni siquiera dónde funcionan, algo que recientemente admitió Patricia Crespo. 

Pero de los que se conocen, la excusa -cierta- es que para no fiscalizar es que "nadie puede ingresar a una casa privada sin una orden". 

El proceso dejará residencias afuera y al borde de ser desalojadas, y también a abuelos que no tendrán dónde ir a parar. ¿Sólo les espera la calle?  


Este diario le preguntó a la secretaria de Salud y a la coordinadora del área de Adultos Mayores si ellas habían tenido dificultades para ingresar y ambas afirmaron que "Nunca. Nos dejan pasar sin problemas, pero sí es cierto que se arriman poco para ponerse en regla". 

Los geriátricos le cobran a los abuelos, a los familiares, al municipio, no hacen una actividad filantrópica, entonces por qué no se habilitan como lo que son y la cuestión sanitaria que la regulen la ley y ordenanzas vigentes, como los requisitos para poder abrir sus puertas para una actividad comercial. 

Pancho Aramberri también aportó a la mesa de discusión del último viernes el hecho de ser un solo agente de fiscalización o de atención de la Región Sanitaria 1 para por lo menos 22 distritos por visitar. La doctora Mónica Capellari, ex secretaria de Prevención y Salud, ya se quejaba de esto aunque en un momento de otros periodos legislativos en los que se abordó el tema prometió traer a los responsables, cosa que nunca ocurrió. 

Con más razón, si desde el municipio sabían -como también lo declaró el intendente Sánchez a este diario- que el personal era muy poco en la Región y que no se puede ingresar a los geriátricos, miraron hacia otro lado y dejaron que todo fluyera. 

En este contexto, políticamente, no asoman actitudes que sumen. El oficialismo evita la autocrítica. Jamás se haría cargo de algo cuya responsabilidad parece ser exclusivamente de la Provincia, y más si es de un color político distinto, aunque los abuelos que viven mal sean sus propios vecinos tresarroyenses. 

Por eso pretende que Cambiemos y el kirchnerismo se queden con la pelea política donde se reprochan los recortes que implica la aplicación del pacto fiscal, y no las prioridades que el mismo municipio disponga para su administración.

Mientras esas discusiones ganan la escena, se convoca a un reempadronamiento al que no todos podrán acceder. Principalmente por las exigencias técnicas y económicas que implica poner a funcionar un servicio que al menos aspire a cubrir los aspectos básicos. 

El proceso dejará residencias afuera y al borde de ser desalojadas, y también a abuelos que no tendrán dónde ir a parar. ¿Sólo les espera la calle?