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115 años junto a cada tresarroyense

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Nubes aisladas

Sociales

Daniela Maurette

Recalculando

17|09|17 11:28 hs.

Por Fernando Catalano


Que nada resulte para siempre no necesariamente tiene que ver con algo que termina por debajo de las expectativas que cada uno haya tenido en relación con todo aquello que se decidió abrazar en su vida. Hay oportunidades inesperadas que asoman en el recorrido diario de las personas que generan un cambio y que desemboca en otro hallazgo que podrá enriquecer aún más su existencia. 

O inclusive encontrarle un sentido totalmente distinto a su historia personal. A veces esos cambios no aparecen solos. Se buscan, y se encuentran. Tal como lo hizo la periodista tresarroyense, Daniela Maurette.  


Daniela junto a sus compañeras de estudio


Se fue 
Que por estos días su rostro no aparezca más en las noticias del canal local de la grilla de Cablevisión, como en los últimos 25 años no significa que se haya tomado unos días de descanso. 

Daniela se fue. Resolvió de común acuerdo con la empresa que la tuvo como empleada todo este tiempo dejar sus tareas y presentó sus últimas noticias el 31 de agosto, para darse a sí misma otra oportunidad con la cual nutrir -con otros contenidos- su biografía. 

Se fue bien. Sin ningún entripado ni rencores con la profesión alrededor de la cual se formó día tras día como una periodista que pudo entrar durante años a la casa de los tresarroyenses por medio de la pantalla chica. El mes de setiembre que transcurre la tiene en el tramo final iniciado -hace unos años- para comenzar esa otra etapa que eligió y a la que le está poniendo el corazón junto al apoyo de sus hijos, padres y pareja. La psicopedagogía. 

Detrás del éter 
El camino de Daniela en los medios se remonta a los años que en terminaba de estudiar Magisterio, carrera que en su mochila personal había quedado en suspenso a la espera de poder rendir sus últimas materias, porque a partir de su insistencia pudo abrirse un lugar en la radio. 

Transitó los primeros años de su juventud utilizando los colectivos de línea en Tres Arroyos para moverse desde su barrio -el de la Escuela Nº 18- hasta la Escuela Nacional Normal Superior (hoy Instituto 167). Ella tomaba el "rojo" de La Unión, para poder llegar al centro. El otro sector de la ciudad lo cubría la otra línea que identificaba a los colectivos verdes de la empresa San José. 

Recuerda que "lo volvía loco" al jefe de Locutores de LU24. Era el Negro Raúl Guevara, con quien además compartían los viajes en "el Rojo". Incluso, Daniela se pasaba de largo en el viaje con tal de seguirle la charla al barbado y gran presentador de escenarios para tratar de hacerlo aflojar y lograr abrirse un hueco en el medio. 

Su tenacidad rindió frutos y fue convocada para hacer una prueba de micrófono, practicando con los tanderos escritos a máquina. A partir de ahí, el medio local le abrió sus puertas. Fue locutora comercial, leyó panoramas de noticias, acompañó a Roberto Sarlangue en "Vivamos la aventura", y ocupó un espacio en FM Ilusiones un par de horas antes que llegara el otro Negro de la radio tresarroyense, el inolvidable Liche Kraemmer. 

No precisó mucho tiempo para demostrar su buen desempeño en la radio, una tarea que le tendió un puente hacia la televisión. 

Su tenacidad rindió frutos y fue convocada para hacer una prueba de micrófono, practicando con los tanderos escritos a máquina


 Asoma la tele 
Amílcar Dinsen, jefe del Informativo de la AM, le sugirió que vaya al canal a cubrir la suplencia de un programa. Después de un par de intentos ese reemplazo temporal se convertiría en más de dos décadas. "Nadie me decía que había terminado la suplencia", recordó entre risas Daniela esos tiempos en los que la docencia desaparecía en el horizonte de sus intereses profesionales. 

Si bien comenzó como locutora, poniéndole la voz a la presentación de los espacios o programas, cuando la digitalización aún estaba por llegar, pronto se aproximaría el momento de rodear las tareas periodísticas que la acercaron al informativo que en algún momento estuvo en manos -por ejemplo- del gran Alberto Ferrari. 

Todo este proceso de Daniela fue acompañado -y no sin un gran orgullo- con el pecho inflado de sus padres, Roberto "Beto" y Stella Maris "Telly" Roqué, que han sabido primero escucharla a través de un parlante, y después disfrutar viéndola en la pantalla chica local. 


Daniela Maurette presentando las noticias en el canal local de Cablevisión, y generando información en la calle


Le hizo click 
Pero cuando cumplió los 40, Daniela hizo un punto y aparte en su vida. "Quiero poder hacer otra cosa en los próximos 20 años de mi vida", se dijo a sí misma trazándose un nuevo desafío para alguien que aún tenía para dar todo de sí como comunicadora. 

Su trabajo como periodista, que la tuvo en diferentes frentes, en ciertas ocasiones la llevó a una escuela conocida tristemente por la conducta de sus alumnos. Recuerda que "iba a hacerles notas porque siempre rompían algo, calefactores, vidrios, se armaba lío, tiraban cosas por la ventana. Pero cuando esperábamos a alguien para hacerle una entrevista, los chicos pasaban al lado nuestro y nos saludaban y decían 'Buen día Señora!'. Entonces dije no todo está perdido". 

Pensó Daniela que para determinadas cosas "eran brutos" pero que para otras "eran educados". Un día entonces le ofreció a la directora de esa institución quedar a su disposición para ayudar "en algo". Y la directiva decidió aprovechar esa oferta, y sumarla a una docente de Lengua. 

Juntas produjeron una revista con los alumnos que llevó por nombre "Yo que se", "donde pudieron plasmar sus intereses, realizando entrevistas y demostrando que eran tan adolescentes como cualquier otro". Esa circunstancia plantó la semilla que hoy aflora, porque está a punto de recibirse de psicopedagoga y de poder comenzar a transitar ese otro camino que eligió para su vida dedicándose a estudiar fenómenos psicológicos que pueden llegar a mejorar los métodos de aprendizaje. 

El proceso contó además con un acuerdo familiar. En determinado momento sentó a sus hijos Marco y Genaro y les planteó que si bien cambiaría de profesión, esto no implicaría un impacto grande en la economía hogareña. Ellos la apoyaron desde un comienzo como así también Andrés Buzzi, su pareja. 


Daniela pasó por La Voz del Pueblo a contar cómo decidió darle un cambio a su vida


De cero 
Desde el lugar más humilde, sin "chapear" con su imagen de comunicadora reconocida de la ciudad, Daniela se hizo un espacio entre compañeras, y ahora deberá comenzar a hacerlo entre pares, asistiendo a las asambleas, buscando ese primer cargo que la ponga en funciones de manera oficial como psicopedagoga. 

Así de práctica y decidida resultó ser a la hora de emprender este importante cambio en su vida que implica conquistar algo nuevo, cuando el común de las personas buscaría recostarse en un espacio seguro. 

Con la misma determinación que alguna vez siguió a un jefe de locutores para que le dé una oportunidad, ahora no dudó en abrirse camino en la educación, ámbito en el que también espera que se le abran las puertas.