115 años junto a cada tresarroyense

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Turnos

08|04|18 21:39 hs.



Señora directora: 

Parece que nuestros gobernantes tienen los mismos problemas de comprensión que muchos de los alumnos evaluados por PISA. 

Los maestros, históricamente, hemos trabajado en turno mañana, turno tarde, turno vespertino, a veces, en algunos lugares hay hasta turno noche. Trabajar en un turno era, hace años, lo habitual. Uno trabajaba a la mañana, por ejemplo, y a la tarde preparaba las clases, corregía, planificaba, etc. Excepcionalmente, algunos trabajaban doble turno, con el consiguiente recargo en el trabajo y, justo es reconocerlo, si uno no se esforzaba el doble, la tarea realizada se resentía. 

Convengamos también que, por otra parte, no siempre era posible conseguir doble trabajo.

A medida que avanzó el siglo XX, más y más docentes necesitaron aumentar sus horarios de trabajo para poder cubrir las necesidades básicas de cualquier persona. Convengamos también que a medida que estábamos más tiempo al frente de alumnos, más difícil resultaba encontrar el tiempo para atender a la familia, perfeccionarse en la profesión, y cosas tan elementales como preparar las clases y corregir los trabajos de los alumnos.

Que siempre, como en toda profesión y oficio, han existido chantas y caraduras, por supuesto. Por supuesto, también, que si el Estado quiere, tiene a su alcance los mecanismos de control para minimizar el peso de esos malos docentes.

Volviendo a la cuestión que nuestra dirigencia parece no entender, y quedando claro qué se entiende por “turno”, me niego a aceptar que se hable del sueldo de un docente como si todos trabajaran en dos turnos, primero, porque no es lo ideal, segundo, porque no hay suficientes cargos como para que cada docente trabaje en dos turnos. 

Diferente sería la cuestión si trabajar en doble turno significara trabajar con el mismo grupo de alumnos, y que ese horario extendido contemplara incluir un tiempo para atención de casos individuales, preparación de clases, perfeccionamiento. Entonces sí estaríamos comenzando a agarrar el toro por las astas, estaríamos empezando a tratar de mejorar sensiblemente nuestra educación.

Así que, por favor, a hablar con propiedad y, ante la duda, ir a la abundante bibliografía disponible para profundizar en estos temas. ¡Ah! Una sugerencia, ya que hay tanto asesor rentado, buscar algún buen maestro que seguramente podrá aclarar tanta terminología que los confunde.

Alicia Hurtado