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Eduardo Maschi repasó su trayectoria

El relator de los mundiales

10|06|18 12:22 hs.

Cada domingo en la casa de la tercera cuadra de Lucio V. López de la familia Arbasetti se daba la misma pelea por la única radio que había. Un chiquitín que todavía no había cumplido su primera década, intentaba disputarle el aparato a su abuelo materno para escuchar un rato los relatos de los uruguayos Heber Pintos y Carlos Solé, que transmitían los partidos del campeonato que se jugaba del otro lado del charco. Pero don Isidoro quería disfrutar de la música clásica, y salvo raras excepciones, era quien se imponía. 


“Siempre tuve pasión por el relato. Y quería escuchar a los uruguayos porque eran los que mejor relataban”, dice hoy Eduardo Maschi al bucear en su memoria para contar cómo empezó su relación con el micrófono. Pasaron 70 años de aquellas disputas familiares que se generaban por elegir qué escuchar, años en los que Eduardo le agregó profesionalismo y dedicación a esa pasión para construir una trayectoria de excelencia.


Una caricatura que Pomo le hizo en el 2000 para una nota de La Voz del Pueblo


“El relator de los mundiales”, lo bautizó su ex compañero radial Héctor Asef, una identificación que a Maschi le ponía la piel de gallina y hoy todavía lo llena de orgullo. 

“Nunca me imaginé que iba a llegar a relatar todo lo que relaté. Estuve en cuatro mundiales; el de fútbol en 1978; el de básquet en 1990; y dos de hockey sobre patines, en Mendoza en 1979 y en Chile en 1992. Para mí eso fue tocar el cielo con las manos, poder hacer lo que me gustaba y vivir esos acontecimientos tan convocantes y de nivel internacional”, cuenta mientras repasa en el monitor de la computadora algunas de las fotos que lo ayudan a ordenar sus recuerdos. 

Difícil tarea esa, la de ordenar casi 50 años de trayectoria, porque el inicio oficial fue en 1969, con el relato del clásico en básquet entre Huracán y Costa Sud. Pero como dice Eduardo, en su caso el relato vino en su esencia, “es algo innato”, describe. Entonces, hay que decir que sus inicios fueron los simulacros de los partidos de básquet que jugaba con sus amigos del barrio Osvaldo y Víctor Goizueta, Juan Carlos Tempone y Mario Oldano, o las imitaciones de Fioravanti o de los periodistas uruguayos. Eduardo relató desde siempre. 


El primer partido de fútbol que Eduardo relató de la liga local. Fue en la cancha de Huracán en un clásico ante El Nacional. En la foto, de izquierda a derecha, Edgar Alonso, Cacho Potente, Maschi, Felipe Echegoyen y Oscar Alonso


Alonso y LU 24 
Su mamá enviudó cuando él apenas tenía tres años, así que no tiene recuerdos de su papá. Esa pérdida generó también que, más allá del apoyo de sus abuelos, el dinero siempre fuera un bien escaso en la casa. Entonces los sueños de estudiar derecho quedaron relegados, la realidad marcaba que tenía que trabajar, y así se convirtió en cadete de Casa Adúriz. 

El deporte siempre fue su fiel compañero, desde su niñez, Eduardo jugó al fútbol y al básquet. Mientras, seguía acunando la ilusión de algún día relatar. Ese anhelo empezó a tomar forma cuando se funda LU 24 y Tres Arroyos por fin tiene su radio. La primera transmisión de la emisora fue el 4 de octubre de 1969, el mismo día que Maschi cumplió 29 años. Una gran coincidencia que alimentó que el destino del tresarroyense tenía que estar relacionado con la radio.

“Yo quería relatar, estaba convencido de que podía hacerlo, así que fui directamente a verlo a Edgar Alonso, el director de LU 24, con quien tenía confianza porque había sido compañero en la secundaria, y me ofrecí”, recuerda. A Alonso, de quien Eduardo no tiene más que palabras de agradecimiento, la idea le gustó, pero primero entendió que había que iniciar un programa deportivo, para luego sí incursionar en las transmisiones de partidos. “Empezamos Cacho Potente, Popi Guido y yo con dos audiciones diarias”, cuenta. Pero Maschi tenía la idea fija y tanto le insistió a Alonso por relatar que lo mandó con un grabador a un partido de Olimpo para ponerlo a prueba. 

“Fui, grabé mi relato y se lo hice escuchar. Aparentemente lo convenció. Entonces, me dijo: ‘la prueba de fuego va a ser el clásico de básquet entre Huracán y Costa Sud’. Y así fue”, dice Eduardo. 

En ese partido de fines de 1969 comenzaría la trayectoria de Maschi. En un principio se hizo corriente la transmisión de básquet, pero Eduardo también quería relatar fútbol, y para eso tuvo que esperar varios meses. Mientras, Alonso le iba planteando distintos desafíos que él enfrentaba impulsado por esa pasión que tenía por relatar. Así fue que junto a su equipo deportivo realizó transmisiones de boxeo, de atletismo por el maratonista Víctor Manuel Barriomirón y hasta de bochas. 

En el medio de esa variedad de actividades llegó la tan ansiada oportunidad de relatar fútbol. “El primer partido fue un amistoso entre un equipo brasileño y Huracán. Pese a todas las dificultades, porque no conocía a los jugadores brasileños, salió bastante bien. Alonso quedó conforme y entonces se animó a largar con las transmisiones del fútbol local. Y el debut fue un clásico entre Huracán y El Nacional”, cuenta muestra la foto de aquella tarde, que compartió con Edgar Alonso, Cacho Potente, Maschi, Felipe Echegoyen y Oscar Alonso. 

El Mundial 78 
Fueron pasando los regionales de básquet, los torneos de fútbol, las peleas de boxeo, pero Eduardo quería más. “Yo tenía la espina, mi deseo era hacer algo grande. Y siempre se lo decía a Alonso”, cuenta. Pero no había caso, nunca se generaba la chance porque LU 24 se conectaba con Radio Rivadavia y tenía gratis el fútbol de AFA con el relato de José María Muñoz y los comentarios de Enrique Macaya Márquez. 

Hasta que llegó el Mundial 78 y de un problema se generó la gran oportunidad. “Radio Rivadavia le quería cobrar una suma muy importante por partido, entonces Alonso, que en ese momento era presidente de la Asociación de Radiodifusoras Privadas Argentinas (ARPA), convocó a las radios del interior a una reunión. Todas las emisoras tenían el mismo problema, porque Mitre, Belgrano y Splendid también pedían mucha plata. La solución, propuesta por Alonso -que volvió a demostrar que era un visionario- fue crear la red de emisoras privadas del país y hacer las transmisiones por la onda corta de Radio El Mundo”, cuenta. 

Así fue que cada emisora seleccionó a su mejor relator y mandó la grabación para que se hiciera la elección de los que terminarían trabajando durante el mundial. Maschi quedó entre los cinco relatores elegidos y fue designado para la sede de Mar del Plata, donde competiría el grupo conformado por Brasil, Italia, Francia y Suecia.


Una de las tantas peleas que Maschi transmitió en el gimnasio de Centro Estrada. Esa noche estuvo con Mario Contardi, Liche Kraemer y Víctor Hansen


“Transmití todos los partidos del grupo, fue una experiencia fantástica. Y tanto gustó mi trabajo que me enviaron a Mendoza a relatar Polonia - Perú, porque había un inconveniente con el relator que estaba designado en esa sede”, explica. 

Otra muy buena performance le dio la oportunidad de ser elegido para el partido en Buenos Aires entre Brasil e Italia por el tercer puesto. Razones que nada tenían que ver con la calidad de su trabajo lo habían marginado de la posibilidad de relatar la final entre Argentina y Holanda. Cuando se conformó la red de emisoras, todas las radios pusieron dinero, y había un empresario que había puesto mucha más plata que Alonso y su condición era que su relator transmitiera la final. 

Mar del Plata
Terminada la euforia del Mundial, Eduardo entendió que estaba todo dado para relatar partidos de AFA. Soñaba con un Boca - River, y con el fútbol grande. “Pero no había caso, pese a que había demostrado que estaba a la altura, Alonso no se animaba”, asegura. 

Entonces, a través de un amigo consiguió una oportunidad de relatar en LU 6 Radio Atlántica. Le ofrecieron transmitir Aldosivi frente a Círculo Deportivo Otamendi y su trabajo gustó. Entonces lo contrataron. “Yo entendí que estaba ante la posibilidad de mi vida, pero en LU 24 no aceptaron mi pedido de licencia de seis meses sin goce de suelo, así que tuve que renunciar después de 20 años de trabajo”, cuenta en el único ensayo de reproche contra la emisora. 


En la cancha de Villa, este año, relatando para Onda Uno junto a Lupa Capristo, Martín Garate y Fernando Catalano


El costo fue alto, es cierto, pero también lo fue el beneficio. En LU 6, Eduardo pudo cumplir todo lo que le faltaba en el relato. Hizo varios superclásicos y partido relevantes de Primera, siguió las campañas en los regionales de Aldosivi y Alvarado, en básquet las de Peñarol y Quilmes, y hasta se dio el gustazo de relatar el mundial de básquet que se disputó en Rosario y en el Luna Park en 1990. 

En forma simultánea, y gracias a sus relatos en los campeonatos argentinos de hockey sobre patines que fueron animados por Tres Arroyos, su relato ganó fama en Mendoza y San Juan y fue convocado por emisoras cuyanas para relatar los mundiales del deporte disputados en Mendoza y más tarde en Chile. 

Fueron diez años los que trabajó para la radio marplatense, hasta que llegó el menemismo, las privatizaciones y un buen día le dieron un apretón de manos y le dijeron que su desempeño era muy bueno, pero también muy caro para la emisora porque él estaba contratado y no vivía en La Feliz. 


Volver a empezar
De un saque, Eduardo se encontró en la necesidad de volver a empezar. Tantos años de relato lo habían hecho descuidar la inmobiliaria, así que de entrada se dedicó a reflotar el negocio. Pero al poco tiempo, le volvió a picar el bichito del relato. “Era a finales de los 90, acá comenzaron a surgir las FM, la primera fue Zeuz, y se me ocurrió inventar algo. Lo llamé a Popi Guido, a Rubén Suhit y a Germán Soriano y empezamos a hacer Ovación. Y así volví a relatar acá en Tres Arroyos”, cuenta. 

Después pasó por Radio Comunidad Argentina, por Radio Visión, entre otras emisoras hasta que hace unos diez años, decidió colgar el micrófono. Pero -cuando se trata del relato en la vida de Maschi siempre hay pero-, se cruzó un día con Roberto Sarlangue que le ofreció volver a transmitir, y ahí fue, conformó equipo con Luis Ferrín y arrancó nuevamente. 

La aventura duró algunos años, y un buen día Eduardo entendió que el ciclo estaba cumplido. Y así lo sintió hasta que allá por abril lo llamó Martín Garate para sumarlo al equipo que iba a hacer transmisiones en Onda Uno. Y en eso anda hoy Eduardo, con 77 años y las mismas ganas que tenía en la adolescencia.

“¿Si me faltó algo en el relato? Diría que no. Relate un mundial de fútbol, que es lo máximo. Y tres mundiales más de otros deportes. Me di el gusto de relatar a Nicolino Locche en el Luna Park, cuando peleó con Emiliano Villa. Además, gracias al relato tuve grandes satisfacciones, como transmitir al lado de José María Muñoz un River - Boca; de estar mano a mano con Pelé, con Monzón, con Julio Iglesias, y futbolistas de acá, con todos…”, cuenta con la mirada vidriosa de la emoción. 

“¿Mi virtud como relator? El apasionamiento. Todo lo que relato lo vivo como si fuera protagonista. Y me han dicho que logro transmitir esa pasión en todo, hasta en bochas. Porque en realidad soy un apasionado del relato”, explica. “Y esa pasión no se me apagó”, agrega mientras se ríe con una sonrisa pícara. 

Entonces, cuenta que días pasados se cruzó con el contador Carlos Ordoñez, que lo escuchó hace poco relatar en Onda Uno y que le gustó, “estás fresco todavía”, cuenta que le dijo. 

“Y me contó que tiene ganas de seguir la campaña de Aldosivi en Primera, y me preguntó si me interesaba… Te digo la verdad, ganas no me faltan”, cuenta con la mirada encendida. 

“Mi mujer, una santa”
Detrás de un gran relator, hay una gran mujer. Al menos así lo asegura Maschi.

“La verdad que mi mujer es una santa, porque se bancó todos mis viajes y todos mis trabajos. Siempre me dice, ‘mirá que me habré quedado sola en casa’”, cuenta Eduardo que hace 51 años está casado con María del Carmen Mansilla. “A ella no le gustan los deportes”, cuenta como dato, y recuerda que sólo la llevó a un partido de Peñarol jugado en el viejo estadio Súper Domo, en Mar del Plata. Es decir, que puertas adentro nada de hablar de fútbol y básquet. 

El matrimonio tiene dos hijos: Fabricio y Valeria. Los dos viven en La Plata, él es biólogo y ella psicóloga, y están casados “con dos grandes personas”. El varón le dio un nieto, Franco. 

“Tengo una familia maravillosa”, asegura Maschi. Por eso, cuando cumplieron las bodas de oro, en lugar de una fiesta, hicieron un viaje todos juntos. “Una linda manera de celebrar”, dice el relator.