115 años junto a cada tresarroyense

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La Ciudad

Cartas de lectores

Fin de fiesta

19|09|17 09:29 hs.

Señora directora: 

¡No! El título no hace referencia a la obra de Beatriz Guido, tampoco a la posterior película de Torre Nilsson, ni siquiera a la agradable reunión con que la gente de La Voz del Pueblo celebró su cumpleaños número 115. En realidad, fin de fiesta parece ser el de muchos enquistados en un poder que les permite vivir sin sobresaltos económicos y, seamos realistas, sin molestarse mucho por trabajar. 

Google, ya sabemos, es una fuente inagotable de informaciones diversas. Sólo con poner "sueldos presidentes..." en el buscador, uno tiene información de todo el mundo y se entera de que nuestro Lord Mayor gana más que muchos presidentes latinoamericanos, por ejemplo. Si tienen tiempo, indaguen sobre otros funcionarios y verán cuán generosos somos los tresarroyenses con nuestros funcionarios.

 ¡Ojo! De ninguna manera puede pensarse que deben trabajar ad honorem, por el contrario, tienen que recibir un sueldo, eso no puede discutirse. Ahora bien, un sueldo implica una contraprestación, y, a veces, en el caso de los profesionales, su tarea implica el bloqueo de su título. Lo que no vemos mucho es la contraprestación de los funcionarios, es decir, no parecen devolver en trabajo ni la mitad de lo que se llevan en metálico, tampoco parece que todos tengan sus títulos bloqueados, en fin, transparencia es lo que está faltando. 

Hay funcionarios a los que se les terminará el trabajo y uno no les conoce profesión u oficio, ¿incrementarán el ya preocupante número de desocupados? Otros ya se han asegurado un lugar en la llamada "planta permanente", así que seguiremos haciéndonos cargo de su sueldo, ¿raro, no? 

Estaría muy bueno que fueran públicos los haberes de los funcionarios, es más, cuando se niegan a decirlo, uno tiene la impresión de que son conscientes de que no se lo merecen. Siempre trabajé en el Estado como docente y nunca oculté cuánto cobraba, pero si hubiera querido hacerlo, cualquiera podía averiguarlo pues los sueldos docentes siempre están en el tapete y no son ni secretos ni descabellados. 

Lo cierto es que a fin de año se renuevan cargos legislativos, y en un par de años, cargos ejecutivos. No sé si podremos lograr que no haya haberes desproporcionados, pero sí tenemos en la mano el arma para evitar que la gente se perpetúe en el poder, y para pretender que lleguen los mejores a esos cargos. 

Esa arma es el voto, usémosla afinando nuestra puntería, para que, ¡por fin!, la fiesta de muchos se termine. 

Alicia Hurtado