115 años junto a cada tresarroyense

ST 8. 3°
Nubes dispersas

La Ciudad

Por adulterar un documento público

Crónica de cuatro días de suspensión

21|09|17 11:17 hs.

Mientras la doctora Mónica Capellari se negó a hacer uso de su derecho a replica en LA VOZ DEL PUEBLO, tras las declaraciones del cirujano Germán Quijada, trascendieron detalles de cómo fue resuelto puertas adentro del hospital -hace más de 15 años- su situación al descubrirse la maniobra para adulterar las tarjetas de horario laboral, a principios de 2000 y antes de llegar a la dirección del centro de salud pública de la mano del intendente Carlos Sánchez. 


En un reloj de marca Cronos cada empleado del Hospital Pirovano marcaba su horario de ingreso y egreso con una tarjeta rectangular. En su parte posterior los empleados -entre ellos los médicos- debían colocar la tarjeta la cual contenía un número y el nombre del trabajador. Estaba confeccionada con columnas en donde se indicaban la hora, el día y el mes. Al ser colocada la tarjeta, el reloj disparaba un golpe con el cual imprimía la hora de entrada y de igual manera que la salida de su lugar trabajo. 

Cada que vez que se retiraba del nosocomio, esta persona era la encargada de hacerle ese trabajo en la tarjeta a la actual secretaria de Prevención y Salud 


El proceso 
Los números no estaban confeccionados en un trazo de tinta entero, sino troquelados con puntos muy finos, a lo largo de su contorno. La persona de confianza de la doctora Capellari a la que aludió Quijada en sus declaraciones publicadas el martes por este diario, trabajaba por entonces de noche y hasta las seis de la mañana. Cada que vez que se retiraba del nosocomio, esta persona era la encargada de hacerle ese trabajo en la tarjeta a la actual secretaria de Prevención y Salud, pero manualmente. La adulteración era efectuada con una "lapicera" y resultaba muy prolijo a la vista.

 La jefe de Personal de entonces descubrió la maniobra por el control que llevaba de las tarjetas. Con el ojo entrenado, pudo darse cuenta del engaño. Y después de un chequeo en la tarjeta del hospital, considerada por ese motivo un documento público, no pasó el control de calidad. Una vez descubierta la trama, fue citada a una reunión del Consejo de Administración del Hospital que en ese momento era integrado por funcionarios, personalidades políticas como Pancho Aramberri (padre), Alfredo Orfanó y gremialistas, se resolvió castigar a la obstetra y ginecóloga con una suspensión de cuatro días. Y el encargado de realizar el sumario correspondiente fue el asesor letrado de la Municipalidad, el abogado Carlos De Leo, quien además supo cumplir la función de intendente durante el último gobierno militar.

La jefe de Personal de entonces descubrió la maniobra por el control que llevaba de las tarjetas. Con el ojo entrenado, pudo darse cuenta del engaño  


Testigos 
La adulteración -que se descubrió en varios meses y de la cual figuraban como testigos una encargada de Personal y un administrador- fue denunciada por el director interino del hospital en ese momento, el cirujano Germán Quijada, a quien recientemente la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires, le confirmó una sentencia a favor y por la que podrá cobrarle a la Municipalidad un juicio millonario devenido de una causa generada años después de descubrirse las adulteraciones. Resultó ser la misma doctora Mónica Capellari quien cesanteó doblemente a Quijada por abandono de su puesto de trabajo, y por inventar la queja de un paciente, según declaró el mismo Quijada a La Voz del Pueblo.