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Nubes dispersas

Carta de Lectores

Lamentable crónica anunciada

Prepotencia, obscenidad e ineptitud

24|09|17 13:01 hs.

Por Esteban Ernesto Marranghello


Existen situaciones en la vida de una sociedad que son reveladoras y que testifican contundentemente imagen elocuente e innegable de su acontecer. Una serie de episodios ultimamente acaecidos con referencia al accionar del gobierno municipal, demuestran que la conducción de tan fundamental espacio de decisiones, que afectan directamente la vida de los ciudadanos y se proyectan en todas las esferas del accionar comunitario, atraviesa por la conducta del principal referente de ese poder, el señor intendente municipal, una lamentable trayectoria de acciones, actitudes, expresiones verbales y falta de respeto a su responsabilidad jerárquica política, para representar, como corresponde al cargo.

El intendente ha ganado legítimamente su cargo, pero lo ejerce de manera ilegítima, por el abuso de autoridad, no otorgada por la gente ni por la ley, que ofende y desmerece, su obligación democrática de respeto a sus conciudadanos, y especialmente, si se trata de mujeres. 

 San Mayol 
El episodio suscitado en la localidad de San Mayol, que parece arrancado de una crónica de la época de Rozas y sus mazorqueros, es elocuente. No vamos a reiterar los detalles, la excelente cobertura del diario, lo ha puesto claramente en el conocimiento público. Los comentarios de pobladores del lugar lo han confirmado y participantes directos del episodio han relatado la experiencia. Pretendiendo ser imparcial, por lo menos, debe señalarse que el lenguaje oficial fue deplorable.

A parte de lo expresado por el señor intendente en la oportunidad, se debe agregar la prepotencia de una empleada municipal, acusando a la funcionaria policial del pueblo, pretendiendo hacer valer una jerarquía que no tiene. El que debiera haber estado era el secretario del área, caso de su absoluta responsabilidad y competencia, la seguridad. Había presencia de otros funcionarios jerárquicos, que fueron testigos mudos.

La actitud y el accionar de la funcionaria policial fue respetuosa, pero firme, para con las autoridades que estaban en su domicilio. También hubo una intervención de reclamo al intendente por parte de un productor agropecuario sobre un tema vial.

Las reacciones del intendente y de su empleada, fueron groseras y desubicadas. El señor intendente debe serenarse y pensar seriamente antes de reaccionar como lo está haciendo.

Su alteración anímica en últimos episodios, lo está llevando a un terreno preocupante, donde se descubre la impotencia de dar respuestas ante serios interrogantes sobre la gestión municipal a su cargo y al resultado de áreas fundamentales del servicio municipal, en manos de personas incompetentes para lograr el éxito que la población exige.

El "amiguismo político" termina convirtiéndose, a la larga, en resultados de frustración y hastío, en el humor y el ánimo de la gente.

El poder político en Tres Arroyos se está desbordando en acontecimientos que están comprometiendo cada vez más la credibilidad pública, en cuanto a su capacidad de gestión.

Estamos en una etapa del país económico, en que salvo la obra pública, los restantes indicadores de la actividad comercial, industrial y de producción, no son optimistas. A ello debe agregarse que las condiciones imperantes con el clima, en cuanto a los registros de lluvias y la no solución de los problemas hídricos provocados por la densidad de agua a los campos, puede llegar a convertirse en una disminución de la producción agrícola y ganadera, con lo que afectaría seriamente los ingresos fiscales y el desarrollo de importantes sectores del consumo de la geografía nacional.

Nuestra región puede llegar a resentir su actividad de compra de la población, provocando índices de recesión nada descartables, que ya muestran algunas incidencias negativas. 

Los sueldos
Esto disminuye, en particular y en general el panorama adjunto y tiene influencia en el bolsillo de todas las capas sociales de nuestra comunidad. El humor social no está para nada receptivo y no acepta y critica, lo que se ha conocido, gracias, una vez más, a la difusión de LA VOZ DEL PUEBLO, de los sueldos que perciben los funcionarios políticos de la Municipalidad.

Intendente, jefe de Gabinete, secretarios, directores, asesores y un sinnúmero de cargos "inventados" por decisión política, cuyos montos no justifican las responsabilidades otorgadas y mucho menos los resultados obtenidos.

Tampoco justifica la opinión pública los sueldos de los concejales por las horas de trabajo que dedican realmente y los resultados de esa gestión. Tarea con importante receso vacacional. Inclusive, cuando la mayoría de ellos, por no decir todos, conservan y practican sus actividades profesionales y laborales.

Tienen sueldo de dedicación exclusiva por su monto y cumplen tiempo arbitrario personal de dedicación. ¿Por qué se señala esto? Porque los cargos políticos en una comunidad como la nuestra, no provocan desarraigo y hasta se puede venir caminando de cualquier lugar domiciliario, lo que redundaría en un beneficio para la salud. 

Los sueldos de los funcionarios políticos, frente a las necesidades de muchas familias e integrantes de nuestro espectro social significan una obscenidad, que lastima el sentido común y ofende la sensibilidad social. Y a esto, en muchas oportunidades se debe soportar la ineptitud de gestión de esos "ñoquis" caros.

Otro ejemplo: la información de la decisión judicial del Supremo Tribunal de la Provincia que ha fallado en contra de la Municipalidad en un juicio de un profesional de la medicina, que deberá ser recompensado con una cifra que se estima millonaria, ojalá que no tanto, por una mala decisión de la comuna.

Estaba con un amigo de muchos años, tomando mate y leía LA VOZ DEL PUEBLO. "¿Qué te parece esto?", le pregunté.

Tanguero de los de antes me miró y con sonrisa resignada me contestó: "Métale que son pasteles y así queman los laureles que supimos conseguir"... Crónica anunciada de un fin de ciclo político con prepotencia, obscenidad e ineptitud. 

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