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Por Carlos Bayúgar

Un laburante que marcha entre los mejores del atletismo

24|09|17 13:24 hs.

Con la humildad que lo caracteriza, Leandro Martín Orellano, se presenta en forma sencilla al comenzar la charla con LA VOZ DEL PUEBLO: "Nací el 16 de noviembre de 1977, estoy casado con Cintia Cortadi y somos padres de Mía, que hoy tiene seis años".


Esa es la presentación en sociedad del atleta que se destaca entre los mejores exponentes de la marcha a nivel provincial y nacional. Así lo indican los resultados que obtuvo en los últimos torneos en los que participó en diferentes lugares de la provincia y del país.

Martín indicó que tiene vinculación con el atletismo "desde los 14 años empecé con el atletismo con Catalina y cuando tenía alrededor de 16 años pasé con Miguel Cortadi, quien hoy es mi suegro por esas cosas de la vida que uno no se imagina que pueden ocurrir. Pero la verdad es que siempre tuve una excelente relación con él y aún la seguimos manteniendo, porque incluso me acompaña a entrenar y me sigue dando aliento para que no deje de participar", aseguró en el inicio el rendidor corredor de la especialidad de marcha.

Más adelante, Martín explicó que 

"yo siempre tuve mucho final para las competencias y me destaqué en las carreras cortas con obstáculos o con vallas, pero fui teniendo muchos problemas con las lesiones y la verdad que cada vez era más difícil correr por los dolores. Incluso, en algún momento pensé que no iba a poder seguir".


En este sentido, Martín contó que "tengo una lesión muy grande en el tendón de Aquiles, donde impacta el tendón, ya que me salieron dos callos. Y si bien puedo correr, después el dolor es muy fuerte y no te deja andar, se me caen las lágrimas. Por eso en 2013 tomé la decisión de dejar de correr, porque se había transformado en un sufrimiento".

Así fue como el atleta pasó todas las Fiestas sin correr, en enero y febrero tampoco compitió hasta que "un día repartiendo llego a un negocio de una señora que le dejo los pedidos y me seguía en las carreras porque tenía todos los recortes y demás, y me había preguntado por qué no seguía corriendo. Entonces le expliqué de la lesión y que no me permitía hacer el impacto contra el piso con los obstáculos, entonces me dijo que hablara con un hombre que estaba en ese momento en el negocio, este señor me esperó afuera y me empezó a preguntar qué era lo que me pasaba, yo le dije que estaba parado porque el impacto me mataba a pesar de que venía de ser campeón con obstáculos hacía unos meses".

La cuestión fue que el hombre le hizo una propuesta que terminaría permitiendo que Martín siguiera compitiendo. "El preparaba gente en la marcha y estaba trabajando en Necochea, resultó ser Ulibarre, quien hoy sigue siendo mi entrenador".

Sobre aquel primer encuentro, el sodero dio más detalles: "Yo le dije que no tenía dinero para pagar, pero él me dijo que quería que yo hiciera lo que me pedía", recuerda.

Y agrega: "Empezamos a trabajar con la marcha y la verdad que fui mejorando notoriamente en las marcas, pude salir campeón provincial y un miércoles estaba repartiendo en Chaves y me llama Guillermo Orsili -director de Deportes- y me dijo que estaba en la selección para ir al argentino. Te juro que paré el camión con mi compañero de trabajo y me puse a llorar... Después de tanto esfuerzo, no lo podía creer y fui al Cenard y gané un carrerón en la última vuelta con muchos competidores de elite. No podía creer estar compitiendo con ellos y estar en los primeros lugares".

Orellano explica que "a mí siempre me gustó entrenar, pero en la marcha encontré una disciplina diferente que me permite estar a la altura de los mejores, incluso me sigue gente de Rosario y me han invitado a competencias fuera del país. Pero se me dificulta por lo económico y por el trabajo". Martín cuenta que uno de los mejores del ranking argentino, Jonathan Acevedo, "me ha invitado para ir a Uruguay o Brasil y se complica". 

En la zona 
También contó Orellano que el año pasado "había una carrera provincial en San Cayetano que se tomaba para dar tiempo oficial y nos empezamos a preparar con Ulibarre -que estaba radicado en La Plata- y con Miguel Cortadi. Pero era de 21 kilómetros y era una preparación totalmente diferente a lo que yo venía haciendo, así que fue muy exigente y muy duro, para colmo una semana antes me agarran cólicos y no podía caminar casi y se venía la carrera".


Orellano empezó en el atletismo a los 14 años


Pese a todo, Martín decidió competir. El médico que lo atendió le dijo que "así como había venido fuerte se podía ir de golpe, pero hasta viajé la noche anterior con un dolor en la espalda tremendo y desayunando antes de correr estaba igual". Tal era el estado en que lo vio, que su señora le preguntó "si valía la pena ir a competir así". Martín, en cambio, no tenía dudas: "Yo prefería probarme y estar ahí con esa posibilidad. Hice una entrada en calor liviana y se cambió el circuito a 20 vueltas de mil metros cada una, en lugar de los 20 kilómetros de corrido como se hacía antes. Y justo antes de largar me empecé a sentir mejor pude competir". 

En lo que tiene que ver con la competencia en sí, el sodero cuenta: "Nadie quería cortarse y aguanté mil metros, pero me empecé a cortar, y a los 10 kilómetros les había sacado una vuelta. Pero a los 15 empecé a sentir dolores y terminé primero con buena marca, pero con lo justo; aunque el esfuerzo valió la pena porque hice la tercera marca del argentino con un lindo recibimiento ganando la general y mi categoría", aseguró.

Ahora los cañones de Orellano apuntan a "noviembre, cuando se va a correr el Sudamericano en Santiago de Chile, del 6 al 12, porque hay otras competencias afuera, pero los costos y no poder ir con la familia complican el panorama. Por eso decidí apuntar con todo a Chile. Voy a correr los 5 y los 10 kilómetros, porque se corren en diferente día, y la misión es poder estar en las dos competencias con una buena preparación". 

El trabajo 
Desde muy chico, Orellano empezó a trabajar para ganarse su sustento primero y para mantener a su familia luego. Referente a esto contó que 

"siempre tuve que trabajar. Es algo que mis padres me recalcaron, porque así lo aprendí de ellos". 

En cuanto a su experiencia laboral, indica que "los primeros años, cuando tenía 16 ó 17 años, empecé a trabajar en Gándara con Stangalino, en la avenida Almafuerte. Yo estaba adentro, en el depósito. Ahora llevo casi 10 años en Ivess, y si bien tengo una buena relación con mis patrones y los compañeros, trato de elegir las carreras que me permiten estar sin pedir mucho permiso".

Y agrega: "Cuando las carreras son sábado o domingo, trato de adelantar los días anteriores y de esa manera me permiten hacerlo. Pero hay veces que caen día de semana y en esos casos tengo que pedir a cuenta de las vacaciones. Agradezco que en el trabajo me lo permiten y me dan una mano".

Además, Orellano cuenta que "siempre he tenido que esforzarme para poder estar y entrenar fuera del horario del trabajo, muchas veces lo hago al mediodía y en otros casos refuerzo cuando salgo a la tarde, por lo que hay días en que pongo la cabeza en la almohada y quedo muerto".

Al momento de los agradecimientos, Martín destacó: "Uno hace un esfuerzo muy grande para seguir compitiendo sin descuidar el trabajo y la familia, principalmente agradezco a mi señora que desde hace un tiempo ha vuelto a correr y entiende como es la situación, como también a mi hija y a Miguel Cortadi, que es el Angel que tenemos, como cuando el año pasado me coronaron como atleta destacado en el argentino de Córdoba y él me hizo ver la importancia de todo esto".

Y agrega: "A mis viejos, que soy lo que soy gracias a ellos que me dieron una educación y una guía. A José Ulibarre que me enseñó la marcha y me saca de los pozos que a veces tiene un deporte como este donde tenés baches. A Guillermo Orsili que siempre está apoyando y que este año le dije que no lo iba a molestar porque quería que me ayude cuando vaya a Chile, porque el torneo lo requiere, y a mis patrones que me dejan acomodar los días para poder seguir disfrutando de esta pasión y de esto tan importante que es la marcha, disciplina en la que pude seguir disfrutando del atletismo y competir con los mejores del país y de Sudamérica si Dios me lo permite en noviembre próximo".