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En Tres Arroyos: «Hubo pacientes jóvenes a los que les costó superar el Covid»

Cuando decidió desarrollar la carrera de Medicina, jamás imaginó que iba a enfrentarse a una pandemia como la actual, de características cambiantes -tal como ella lo definió-, con alto poder de contagio y sobre el cual todavía reina un alto grado de desinformación a nivel mundial. Los tiempos que corren no son para nada tranquilos para Laura Arnaudín, médica clínica del Centro Municipal de Salud, quien es parte del equipo de profesionales que día a día se exponen al coronavirus en la Sala Covid del Hospital. 

 En diálogo con este diario, la facultativa, oriunda de La Plata y radicada en Tres Arroyos desde 1999, se refirió a los alcances que tiene esta nueva enfermedad y cómo afrontan la situación sanitaria actual desde la salud pública. 
 -¿Qué análisis puede realizar de la actual situación sanitaria de Tres Arroyos con respecto a la pandemia, teniendo en cuenta que usted es parte del equipo de profesionales que trabaja en la Sala Covid del Hospital? 
-En este momento en particular estamos con una cantidad de casos muy alta. La Sala Covid inicial, que cuenta con 17 camas, está sobrepasada, por lo cual hubo que habilitar una segunda sala. Evidentemente, en este momento la situación nos ha sobrepasado. Cuando esto comenzó a mediados de agosto en la ciudad la cantidad de casos era moderada y nos permitía manejar la situación con el servicio de clínica. Hoy por hoy, con la alta demanda que tenemos, con la cantidad de casos y las internaciones, generó que necesitemos personal extra para que colabore. Es por eso que algunos médicos de la Clínica Hispano van a sumarse en la próxima semana al equipo. 
-¿Cómo debe ser el cuadro de una persona con Covid para que requiera la internación? 
-A los pacientes, en general, los dividimos en leves, moderado-severos. Si uno se basa en criterios, el moderado-severo es el que debería estar internado y el leve el que debería cursar la patología en su domicilio, algo que pasa en el 85 por ciento de los casos. Son personas, los de carácter leve, que presentan algo de fiebre, dolor de cabeza y un poco de tos. Evolutivamente, pueden ir sobrellevando la enfermedad sin mayores complicaciones. Hay, en tanto, un grupo de pacientes que por edad, por grupo de riesgo o por patología, sumado a la situación Covid, que tiene una afectación respiratoria, se internan por precaución o porque están un poco más afectados ante esta situación. Además, hay un grupo de pacientes que no tienen patologías de base, que son menores de 60 años pero que han tenido una evolución de la enfermedad con mucha sintomatología, sobre todo, han hecho neumopatías asociadas a este cuadro viral, o lo que está lo que nosotros consideramos la desaturación, es decir, la disminución de oxígeno en sangre. Es un grupo de pacientes que requiere de oxígeno, por lo cual no se puede manejar de forma ambulatoria. 
 -¿Qué imaginó cuando en el mundo se empezó a hablar de esta pandemia? ¿Pensó que se iba a dar en Tres Arroyos, tal como se está dando? 
-¿La verdad? No. En enero, cuando uno miraba televisión, veía que era algo muy lejano y que no iba a pasar. La información que se manejaba en ese momento tenía más que ver con lo mediático que con nuestra actividad. En la medida que fueron pasando los meses, uno empezó a interiorizarse un poco más. A fines de febrero o principios de marzo, en Argentina se empezó a tener más en cuenta como una posibilidad fuerte que se podía dar en nuestro país. Entonces, empezamos a tomar más conciencia. A fines de marzo, un grupo de médicos del sector privado y público nos organizamos para prevenir esta situación que llegó más tarde de lo pensado. De a poco, fue pasando el tiempo y Tres Arroyos no tenía casos. El virus comenzó a dispersarse en toda la provincia de Buenos Aires y sabíamos que a Tres Arroyos iba a entrar en algún momento. Y fue lo que pasó, finalmente. 
 -¿Cómo es el día a día en la actual coyuntura sanitaria? 
-Veníamos manejando la situación Covid con los médicos que cubríamos clínica médica. A fines de la última semana se abrió la Sala Covid II. Ahora, la cantidad de camas disponibles es mucho mayor. Por eso se solicitó ayuda a algunos de los médicos del sector privado. El plantel de ahora es mayor. A la tarde, en general, los médicos de clínica hacen una rotación por Sala Covid, es decir, van a ver los pacientes que están más complejos. La realidad es que ahora estamos más sobrecargados, no solo por esa situación sino también porque en lo privado también hay demanda. 
 -¿Pacientes de qué edades han estado internados en Sala Covid? 
-Hubo varios casos de mediana edad, incluso algunos de ellos estuvieron bastante complicados, aún cuando no tenían factores de riesgo. Hemos tenido pacientes relativamente jóvenes, de entre 25 y 50 años, que han estado veinte días internados y que ha sido difícil sacarlos del requerimiento de oxígeno y del cuidado en Sala Covid. También hubo pacientes con patologías previas que se recuperaron bien. La realidad es que no todos los pacientes con comorbilidades van a andar mal, ni todos los pacientes jóvenes van a andar bien. Depende de cómo responde cada organismo al virus. Los adultos mayores son los de más exposición y con más riesgos, sobre todo, porque tienen patologías de base y su organismo está más deteriorado. También hay pacientes jóvenes que han hecho una respuesta al virus bastante importante y que, más allá de ser jóvenes, les ha costado superar la enfermedad. 
 -¿Cómo se prepara psicológicamente para afrontar este momento, principalmente por estar tan expuesta al virus? 
-Desde hace muchos meses ya venimos con esta situación, la cual ha generado un cansancio mental importante que también repercute físicamente; y más en este momento por la sobrecarga laboral que estamos teniendo. Es un momento bastante complicado y agotador para nosotros los médicos y para la familia que acompaña. Es un escenario desgastante. Esto no empezó hace dos meses. Venimos desde febrero. Este virus cambia día a día y, por ende, la información. Eso nos lleva a tener que rever situaciones en forma constante, lo cual demanda tiempo y energía. Pero es cuestión de seguir para adelante y de ponerle el pecho al momento. Hay que ponerle fuerza, voluntad y cuidarnos entre todos para tratar de salir de este momento. La gente también tiene que tomar conciencia. 

 -Todos los días, desde hace unos meses, está cara a cara con el virus ¿Ha sentido miedo de contagiarse? 

-Al principio, como se trataba de algo desconocido, daba miedo. No sabíamos cómo iba a darse la situación. Después, a medida del paso del tiempo, aprendimos a convivir con esto. Si bien uno tiene una cuota de incertidumbre, aprende a sobrellevar esta coyuntura. Si me contagio, habrá que afrontar el problema sabiendo que mucha gente ha podido salir adelante. La modalidad del virus es muy variable. La mayoría de los casos tienen síntomas pero evolucionan bien, de manera ambulatoria. 
 -¿Ha tenido el sentimiento de angustia en este tiempo? 
-No soy una persona que tenga tendencia a angustiarse mucho. Trato de tener la cabeza fría y mirar para adelante. Pero no todos lo manejan de la misma forma y hay muchas personas a las que esta situación les genera angustia y preocupación, sobre todo, por los seres cercanos. Desde mi punto de vista, veo más una situación más desbordante y agotadora que angustiante. De todos modos, hay colegas que lo viven con mucha angustia. De hecho, cuando se han contagiado lo sienten así por su grupo familiar. Yo no me contagié, pero si me contagiara, me sentiría angustiada y el miedo podría aparecer. Mientras tanto, en el día a día convivo con este contexto y lo buscamos superar. 
 -¿Qué fue lo más shockeante que le tocó ver o escuchar de un paciente en la Sala Covid?
-Los pacientes, cuando están internados en la Sala Covid, se sienten muy angustiados. Si bien ahora pusimos en marcha el sistema de videollamadas, el problema es que cuando la cantidad de internados es tan alta como ahora, es difícil de implementar por el tema de los tiempos. La idea es ofrecer esa posibilidad para que los pacientes puedan estar en contacto con las familias. También se dieron algunas situaciones particulares. Por ejemplo, cuando ya sabíamos que el paciente podía llegar a fallecer, hemos permitido el ingreso a algún familiar para la despedida. Lógicamente, con todas las medidas de protección del caso. En el manejo médico, uno está acostumbrado a ver situaciones angustiantes de los pacientes, pero, hoy por hoy, la distancia y falta de contención familiar genera un estado movilizante. 
 -¿Alguna vez imaginó que se iba a enfrentar a una pandemia como esta? 
-No. La verdad, no. Con este virus vamos día a día. La situación va cambiando y eso genera la revisión de información. Hoy por hoy, es todo investigación. En concreto no hay nada definido. Hace tres meses, no hubiéramos imaginado que Tres Arroyos iba a estar en esta situación. Pensamos que íbamos a tener algunos casos, pero nunca imaginamos lo que se está dando. Son cosas que la vida te pone enfrente, que no se prevén pero que hay que afrontarlas. 
 -¿Piensa que un sector de la población subestima la pandemia y por eso no cumple con las medidas preventivas? 
-Al principio de la pandemia, todo era desconocido y se le temía al tema. La gente se encerró y hacía las cosas bien. Después, empezó a perderle el miedo al virus y aprendió a convivir con esta situación. A partir de eso, es como que una parte de la sociedad subestima el problema. Ahora, con tantos casos, tendría que haber más cuidados en la gente. No sé si para volver al extremo del principio, pero por lo menos evitar las reuniones sociales. En esos encuentros, el virus puede estar, aunque lo pueden desconocer. Y a partir de eso, se producen los contagios, inclusive, a sus seres más queridos.  
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