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Museo Regional Aníbal Paz: Todo tiene historia

Una simple frase revela mucho del espíritu donde se conservan historias, anécdotas y secretos de un Claromecó que pasó y no volverá. Y fue con esa expresión con la que el presidente del Museo Regional Aníbal Paz, Fermín ‘Mincho’ Masigoge, valoró a las donaciones que siempre llegan de parte de vecinos, y con las que se enriquece este rincón del pueblo que se dedica a atesorar valores intangibles. 

El bar El Farolito, de Aníbal Paz, fue durante años el espacio de la localidad al que vecinos y turistas acudían para escuchar historias y ver fotos de otros tiempos. 

Ubicado en calle 28, entre 9 y 11, recibía a todos aquellos interesados en saber sobre los sucesos y aventuras del lugar. El propietario de ese reducto contaba todo lo que sabía. Fue así cómo se fue gestando un espacio al que de a poco se le fueron agregando más objetos y recuerdos. 

Nelly Ferrando fue esposa de Aníbal Paz. Se desempeñó como maestra y directora de la Escuela Nº 11, cuando aún la institución era de chapa. Fue una de las presidentes del museo que nació el 10 de junio de 1987; aunque el primero en encabezar la comisión resultó ser Luis Alfredo Iturricastillo. 

“La primera exposición que se hizo del Museo Aníbal Paz fue precisamente en la escuela primaria, después Herminio Merlo prestó una casita ubicada en la calle 9 al lado de donde estaba la vieja telefónica, lugar que ahora ocupa Muebles Morán. 

Después la comisión del museo consiguió el local donde funcionó el correo, y en la actualidad se encuentra funcionando en el ex correo en calle 28 Nº 365 entre 9 y 11. 

“Una bola de nieve” 
 “Lo primero que se pudo exponer fueron cosas que se habían encontrado como huesos de gliptodonte, objetos indígenas y algunas cosas de aquellas épocas”, apuntó Mincho. 

Eso finalmente provocaría “una bola de nieve” a partir del entusiasmo de muchas personas que comenzaron a acercar objetos. “Todos los años nos traen un montón de material, hay cosas que a lo mejor uno no sabe qué hacer con ellas, pero todo tiene historia”, expresó el titular del museo regional. 

Por el centenario 
 En la actualidad la institución se concentra en la obra del museo, sobre calle 11 entre 30 y 32. Mientras se avanza con los trabajos del subsuelo, se realizaron tareas de terminación en la rampa donde se inaugurará una especial línea de tiempo para celebrar el centenario. Los trabajos son realizados con aportes del municipio, sumado a donaciones y aportes de particulares.

Pero las expectativas también están puestas en la generación de un importante testimonio. “Ahora estamos preparando un libro”, anticipó Mincho. Su hermano Agustín se encuentra escribiendo desde hace tiempo una obra literaria en la que relata la historia de Claromecó, desde el punto de la familia. 

“Todo empezó hace como 30 años. Había un tío de mi papá, que era el padrino de Agustín, y era el último de los que tenía la historia”, confió el presidente del museo que además aseguró que su producción está cerca de ser concluida. 

El meteorito 
Entre los tesoros con los que el Museo Regional Aníbal Paz cuenta se encuentra un preciado objeto que el propio Mincho descubrió en un campo de su familia en el año 1963. 

Mientras trabajaba en el campo encontró debajo de un molino dos rocas que decidió cargar en el tractor. Pesaron 13 kilos cada una y según presumía, podía tratarse de restos de un meteorito. 
Por ese entonces tenía un grupo de amigos que estudiaban geología, y en un primer análisis señalaron que se trataba de “hierro meteórico”. Sin embargo años después, el investigador del CONICET experto en meteoritos, Rogelio Daniel Acevedo, terminaría por confirmar que se trataba de un mineral llamado “condrita ordinaria”, ciertamente un meteorito de piedra. 

Acevedo es un investigador tresarroyense que integró en ese momento el equipo del geólogo y paleontólogo, Carlos Azcuy. 

En su fuero íntimo, Mincho, tiene una sospecha sobre el evento que terminó con esos restos de meteorito en su campo. “Alfredo Cortés, papá de Hugo, contó una vuelta que en el año ‘27 cuando vino a Claromecó; mientras iba a un campo nuestro -que después fue de Groenenberg- iba caminando de noche por un puente colgante que estaba frente al aserradero. Y cuando lo atravesaba se hizo de día, de golpe. Se pegó un susto bárbaro y se tiró entre las cortaderas. 
A partir de ahí –digo yo- pudo haber sido el meteorito, pero es una suposición nada más”, describió. 

Hace años que las dos rocas forman parte de la muestra que posee el museo, y lo distinguen también por haber cosechado repercusiones en publicaciones fuera del país. No es común poder observar ese tipo de hallazgos que despiertan todo tipo de preguntas. 

Los nombres del museo 
De acuerdo a las actas de su creación, la primera comisión se formó el 10 de junio de 1987 y estuvo presidida por Luis Alfredo Iturricastillo. Lo acompañaron como Secretaria, Susana Edith Russo de Castro; Tesorero, Nelly Dora Ferrando de Paz; Vocales, Carlos Jorge Cuello, y Adela María Conti de Cuello y Revisor de cuentas; Amelia Susana Castro de Burgueño.   
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