Parece mentira pero si hay lugar icónico por turismo e historia en Buenos Aires es el pasaje Caminito. Ubicado en pleno corazón de La Boca el lugar ha sido cita desde tiempos inmemoriales de bares, casas de comida y restaurantes todos ambientados fundamentalmente con el colorido barrial.
La esquina de Magallanes y el pasaje Caminito muestran el desierto actual
Porque Caminito y todo el barrio que lo rodea está conformado por pequeños y grandes conventillos, muchos de ellos hoy convertidos en paseos culturales donde se pueden adquirir recuerdos, souvenirs de todo tipo y ni que hablar que siempre se puede encontrar en alguno de los algún guitarrista o bandoneonista acompañando con su música todo “a la gorra” o según lo disponga la categoría del lugar.
La calle Del Valle Ibarlucea refleja la realidad del barrio
Pero desde el 19 de marzo de este año todo ha cambiado en este lugar. Parece un barrio desierto y ni que hablar de la tradicional peatonal Caminito. Las imágenes son más que elocuentes de lo que muestra la nula presencia de turistas que son los que le han dado vida y crecimiento comercial al barrio y a todos los que viven de esto.
Gregorio Aráoz de La Madrid, otra arteria con apenas pocos autos estacionados
Si bien de a poco su fisonomía va cambiando va a pasar mucho tiempo para verlo de manera normal. Sólo un par de restaurantes, dos locales de ventas de recuerdos y apenas un bar de un gran amigo del Carpo Napolitano son los que hoy pueden verse abiertos.
Los puestos que rodean a la Plazoleta de los Suspiros, mudos testigos de la pandemia
Ni hablar de la feria artesanal, que rodea a la Plazoleta de los Suspiros, de más de cuarenta puestos sólo una media docena son los que están abiertos. Una muestra más que a más de nueve meses de desatada la pandemia de Covid-19 la consecuencia de la misma se sienten aún mucho en lugares como este acostumbrado a recibir turismo de todo tipo, fundamentalmente extranjero.
Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión