| Secciones
| Clasificados
JUEVES 20.06.2024
DÓLAR HOY: $887 | $945
DÓLAR BLUE: $1230 | $1260

A 20 años de la muerte del mejor tordillo de la historia

El 26 de diciembre de 2000 se apagó la vida de El Zorro, el caballo que dominó durante 23 años las jineteadas y se transformó en leyenda. Llegó a convocar a 25.000 personas en una doma, se retiró invicto y su nombre y el de Cascallares, recorrieron el país. Ni siquiera la muerte pudo domarlo: a dos décadas de su desaparición todavía hay fanáticos que visitan sus restos


“No es un leyenda, es una historia verdadera. El Zorro vivió e hizo historia y logró que se conociera Cascallares en todos lados”, dice Omar Passarotti. “Hasta hace muy poco me parecía verlo al lado de la casa, me daba la sensación de que estaba vivo”, agrega. Se cumplen hoy 20 años de la muerte del emblemático caballo que dominó durante 23 años las jineteadas y gracias a su bravura se transformó en leyenda. 
Verborrágico, Passarotti se transforma en una ola de recuerdos y anécdotas. No lo dice, aunque tampoco hace falta, para él el caballo fue como un hijo. “Era como un familiar”, comenta con los ojos vidriosos y rodeado de las fotos del animal que conoció de recién parido y al que adoptó seis meses después luego de que el potrillito quedara huérfano. A finales del invierno de 1972 se lo trajo a La Susana, el campo cascallarense en el que vivió y murió “el mejor tordillo de la historia”. 
“Es fulera la vida sin El Zorro. Yo todavía lo extraño”, asegura.
“Tantas veces he contado la historia”, dice no con cansancio sino con orgullo don Omar, que vive rodeado de objetos, recortes y fotos que impregnan el ambiente con el recuerdo del caballo. 
Tesoros 
Un cuadro con el análisis de anemia que “teníamos que hacer cada cuatro meses para poder subirlo a un camión”, la manta utilizada en los últimos desfiles luce igual que cuando iba sobre el lomo del tordillo, un mechón de crines, un pedazo de la malla plástica que le pusieron al caballo en la operación que debieron realizarle en la Universidad de La Plata en 1991, un trozo de su cuero obtenido en aquella intervención y un rollo con tanza sobrante utilizada para coserlo. Detalles, tesoros, que Passarotti guarda con amor de su compañero. 
“Hasta hace poco me parecía verlo ahí, alrededor de la casa, donde le gustaba estar. Porque a él le gustaba escuchar mi voz”, cuenta. Los rajados vidrios de todas las ventanas son prueba suficiente de lo que cuenta don Omar. “Las hacía él con el hocico cuando me venía a llamar. Nunca arreglé las rajaduras, apenas les puse cinta, son hechas por él y así quedarán”, dice. 
La primera doma 
El debut del tordillo en las jineteadas “fue para fines de 1974, tenía casi tres años. Tuvo cinco montas a las clinas y en 1975 debutó con bastos con Hugo Campos, de Tres Arroyos”, recuerda Passarotti. 
“Hasta 1978 anduvo en ruedas y finales hasta que debutó como monta especial, en San Manuel, provincia de Buenos Aires, con el jinete Tucuta Echan. La cosa duró poco: en el segundo salto se lo sacó de encima y lo tiró como a cinco metros. Después de esa doma fue durante 19 años Reservado Premio Especial y en 157 jineteadas nadie pudo con él”, cuenta orgulloso.
“Con El Zorro recorrimos 82.063 kilómetros por siete provincias y lo montaron los mejores, porque en esa época había buenos jinetes”, explica. 
Según Passarotti, El Zorro se retiró invicto, “porque como es debido nadie le ganó”. La vez que se dice que perdió, “le hicieron trampa”. Fue en 1991, en Santa Rosa, La Pampa, “el caballo se cayó porque cuando Alfredo Ramos estaba arriba, lo volteó. Las fotos muestran cómo se le echó al cogote para que no lo apriete. Entonces lo volteó y el tordillo se lastimó. Se abrió, quiso levantar las manos y ya no pudo, así que me abalancé sobre el jinete para apartarlo”, cuenta. 
“Tenía varias costillas fracturadas, así que lo llevé a La Plata para operarlo. Cuando llegamos a la Facultad de Veterinaria había una pizarra que anunciaba la llegada del tordillo. Lo estaban esperando y lo operaron todo tapado con cosas verdes, como si fuera un cristiano, y con instrumentista y todo. La operación duró seis horas y El Zorro viajó parado los 500 kilómetros de vuelta”. 
Cuando dijo no 
Estuvo un año sin participar de las jineteadas y volvió en 1992 justo contra Ramos. “Y vaya uno a saber por qué, se negó a la doma y ni siquiera galopó”. Dos semanas después, en Médanos, con la monta de Luis Romero, volvió con todo y en el quinto salto lo revoleó. “La gente lloró al verlo de vuelta”. 
“El tordillo convocaba gente en cualquier lado, como mínimo lo iban a ver 6000 personas. Y por montarlo los jinetes llegaron a cobrar hasta 10.000 dólares. Venían y pedían lo que querían, y la institución organizadora ponía, no apostaban contra mí. Y era a plata muerta, aunque lo bajaran o lo ‘andaran’ cobraban igual”. 
En el año 1997, en San Cristóbal, Santa Fe, Miguel Ordina, campeón de Jesús María, lo hizo golpear contra el palo y, aunque lo bajó, quedó manco. “Los veterinarios no lo pudieron acomodar, le quedó la mano medio arqueada. Y eso apuró el retiro”. 
El Zorro se despidió en Bragado, el 13 de abril de 1997. El jinete fue Rufino Montiel, que también se despedía. “El tordillo se lo sacó de encima como siempre y la gente lo despidió con una ovación llena de emoción y lágrimas”.

El Zorro acumuló 157 montas en sus 23 años de jineteadas

El santuario 
Los últimos años de vida la pasó tranquilo en La Susana. Hasta que el 26 de diciembre de 2000 cayó muerto. “Yo sabía que iba a la muerte porque se venía secando, ya casi no podía tragar y hacía varios días que iba por todos lados y escarbaba. A las 12.10 cayó tendido. A las 16.10 le di agua, porque tenía la lengua media afuera y lo bañé. A las 16.20 pegó una patada y, a los 28 años, quedó muerto. Y quedó mirando al norte. Dicen que los caballos buenos mueren mirando al norte”, recuerda Omar. 
“Lo primero que hice fue buscar una lona y lo tapé. Ahí lo dejé, no le toqué un hueso y construí un santuario a su alrededor. Recién le eché mano hace siete años cuando me pidieron que lo llevara al museo de Tres Arroyos. Primero pensé que estaba bien y después me di cuenta que todavía hoy viene mucha gente acá a conocer los huesos, entonces los metí en un cajón enlozado para que los vea el que quiera”, completa.

El Zorro en uno de los desfiles que participó ya retirado de las jineteadas

 

Passarotti nació en Carmen de Patagones hace 69 años, lleva 50 rodeado de caballos y durante 28 convivió con El Zorro. Explica que el tordillo “no tuvo descendencia, lo caparon para evitar enfrentamientos en las domas con otros padrillos o que sirva alguna yegua de la tropilla”. 
“Se cumplen 20 años que murió, pero gracias al monumento, para mucha gente es como si viviera”, dice. 
“Mientras yo viva, los huesos van a estar acá en La Susana. Después tendrían que ponerlos en una vitrina en el museo de Tres Arroyos. Bien ganado se lo tiene. No habrá otro igual”, se despide.
0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0

Números indomables
82.063
Los kilómetros que recorrió, participando de domas en 135 pueblos de siete provincias (Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Río Negro, La Pampa, Neuquén y Córdoba) 
25.000
La máxima convocatoria que atrajo. La doma fue en Necochea y propuesta por Jorge Aristegui, hermano de Carlos, quien muriera por las heridas sufridas al intentar montarlo unos años antes 
10.000
El premio en dólares que se llegó a pagar al jinete que se animara a montarlo. Y era a plata muerta: se cobraba con triunfo o derrota 
157
Las montas que acumuló el célebre caballo en sus 23 años de jineteadas, 19 de los cuales fue premio especial. Según Passarotti, nunca fue derrotado en buena ley
Monumento
y película

El 13 de noviembre de 2014 se oficializó la leyenda: se inauguró el monumento de El Zorro. Fue en el marco de la 10ª edición de la Fiesta Tradicionalista Entre Asados y Relinchos. El descubrimiento de la escultura, emplazada en la intersección de avenidas Rivadavia y Aníbal Ponce, fue acompañado por momentos de emoción, sobre todo cuando se reconoció a Oscar Espil, quien fue el primer jinete del mítico caballo, y a Omar Passarotti, dueño del recordado animal. 
Mientras que en 2010, se estrenó la película “Montando al Zorro”, realización de Juan Ignacio Domínguez y música original de Raúl Fernández. La obra del cascallarense a fines de abril fue subida a la plataforma YouTube.

Líder por
naturaleza
Hechos que relata Passarotti sobre un caballo muy especial 

Hazañas en las jineteadas al margen, hay otros hechos que Omar Passarotti relata (“sin exagerar ni una coma) y marcan que El Zorro fue un caballo fuera de serie. “Cuando viajábamos con la tropilla para otros pueblos a participar de alguna doma, si él no bajaba primero del camión, no lo hacía ningún otro caballo. También, cuando no estaba en su campo, era reacio al agua ajena: si él no tomaba, no tomaba ninguno. Y si se paraba en la tranquera, no pasaba ninguno. Nació para ser líder. Todos los caballos lo seguían a él”, recuerda. 
Con la mirada perdida en una de las tantas fotos de El Zorro que hay en el comedor de su casa, Passarotti continúa con su relato: “Había que verlos. Cuando él dormía, el resto de los caballos no pegaba un ojo y lo cuidaba. Cuando el resto de la tropilla descansaba, él era el único que los cuidaba. A veces da cosa contarlo porque pueden decir que uno macanea, pero fue así”.
Otro de los hechos que despiertan el asombro de quien escucha las palabras del dueño de El Zorro tiene que ver con su muerte. “Ahí nomás donde cayó, yo fui y lo tapé con una lona. Usted cree que vino un perro a escarbar, un peludo a buscar un hueso o algo, nada. Ningún animal se animó a hacerle nada a sus restos, que allí quedaron durante más de 10 años”. 
COMENTARIOS

NOTICIAS MÁS LEÍDAS

No se encontraron noticias.

OPINIÓN

COMENTARIOS
TE PUEDE INTERESAR