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DOMINGO 16.06.2024
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La reapertura de un parador histórico

La fecha oficial fue el 5 de
diciembre. Pero El Califa ya
sentía desde hacía varios
meses que algo se venía. Es que
las hermanas Williams habían
decidido poner manos a la obra y
así revivir este mítico parador que
ocupa un lugar especial en la vida
de los vecinos de Orense. 

Después de muchos planos,
burocracias, ansiedades, esfuerzo
y trabajo, finalmente ese día
llegó. Un sábado de diciembre las
puertas se reabrieron, la cocina
volvió a sonar y ojotas de todos
los tamaños caminaron sobre el
piso de madera. 
“Nosotros hemos veraneado
toda la vida en el balneario.
Hemos ido al Califa desde que
inauguro hasta que cerró”, expresó
Sofía Williams a La Voz del
Pueblo. 
Y esta historia se repite una y
otra vez en las distintas personas
que han elegido como destino
esta playa. El Califa es parte de su
historia y del recuerdo de Orense.

Iniciativa 
Mientras el mundo y las vidas
de muchos se vieron sacudidos
por una pandemia que hizo a
más de uno perder el horizonte,
las hermanas Williams fueron
un ejemplo más de que hay que
animarse y seguir para adelante.
 En realidad, la idea fue de Carolina,
quien gracias a la insistencia y
horas y horas de análisis y debate
logró convencer al resto. “Ella
vio en el diario que se licitaba
el parador y empezó a hinchar.
Y con el impulso de ella nos terminamos
enganchando todos”,
explicó Sofía. 
Además, admitió entre risas
que ella fue una de las que no
compartía la idea de subirse a
este tren. “Dije no, no hay forma.
En el pliego pedían tirar abajo la
mitad de la construcción anterior.
Había mucho laburo para hacer.
Pero nos terminó convenciendo
y caímos los seis en la boleada”.
 La familia 
Caímos los seis dice Sofía e incluso
se queda corta. La idea fue de
Carolina, que después convenció
a las dos hermanas, quienes después
convencieron y sumaron a
sus parejas.
 “No teníamos nada que ver con
nada. Yo soy abogada, una es
médica, la otra ingeniera agrónoma.
Mi marido es productor, otro
trabaja con energías renovables y
otro trabaja en comunicación. La
única experiencia que teníamos,
es que con mi marido el año pasado
agarramos pizzería La Strada,
nada más”, aseguró. 
Siguiendo esta línea, explicó
que entre los integrantes de la
familia tuvieron que dividirse las
tareas a realizar ya que, si bien
estaban entusiasmados y dispuestos,
el trabajo a realizar era
importante. 
“Hasta mi hijo de quince años,
que es el más grande de todos
los sobrinos, está ayudando de
mozo”, agregó.
Puesta en marcha 
Una vez decidido y acordado
entre la familia, llegó el momento
de concretar todas esas ideas y enfrentarse
con la realidad material
y concreta. 
Cuando ya habían obtenido el
aval del Concejo Deliberante y
tenían hechos todos los pasos administrativos
necesarios para dar
comienzo a la obra, el tiempo del
que disponían previo al comienzo
de la temporada no era mucho. 
“Lo primero que hicimos fue llamar
al arquitecto, para que nos dé
una mano con los planos, cumplir
con el pliego, presupuestos y demás.
Después tuvimos la suerte de
contactarnos con Gustavo Varela,
el constructor. Los dos genios,
nos respetaron todas las fechas
porque nos corrían los tiempos.
Que era algo que nos preocupaba,
porque cuando empezamos
nos faltaban dos meses para el
verano”, recordó. 
Además, destacó el apoyo de
los vecinos, quienes se acercaron a
ayudarlos con lo que necesitaban.
“Los comerciantes con el tema de
los proveedores y al público en
general, todos fueron buenos comentarios.
Nos vimos muy acompañadas
por la gente de Orense”. 
Cambios en El Califa 
El Califa fue construido hace
más de 20 años, por lo tanto, más
allá de las modificaciones particulares
que la nueva concesión
quiere hacer, había que rever
muchas más. 
“Lo que fue infraestructura
pudimos hacer todas las etapas
en esta primera obra”, expresó.
Dentro de los cambios que se
realizaron, el lugar cuenta con baños
totalmente nuevos, así como
también la cocina y diferentes
muebles. 
“Antes funcionaba más que nada como boliche. Así que lo
primero que modificamos fue
eso, y agregamos todo lo que es
comidas. Estamos abiertos desde
las 9 de la mañana hasta la 1 de
la madrugada, de corrido. Así
que tenemos para desayunar,
almorzar, merendar y cenar. En
un futuro queremos ampliar los
deck de afuera y techar la parte
de afuera”, señaló. 
Inauguración 
Pero luego de tantas charlas,
reuniones, toma de decisiones y
trabajo hecho, finalmente el día
llegó. 
Durante el fin de semana largo
del 8 de diciembre, y luego de
varias idas y venidas con respecto
a las autorizaciones para esta
temporada de verano, el parador
volvió a funcionar como tal. 
“Inauguramos el sábado 5 y se
llenó. Nos tocó un tiempo espectacular
y se colmó de gente de
Buenos Aires, Tandil, La Plata, de
muchos lugares. La verdad, que
superó ampliamente nuestras
expectativas”.
 Además, en su primer momento,
más allá de los planes e ideas
que ellos tenían, el contexto sanitario
no permitía tener muchas
seguridades hacia el futuro. 
“Nuestra idea era que este iba a
ser un verano perdido. Ni siquiera
sabíamos si nos iban a dejar abrir.
Pero por suerte todo se fue dando
para bien. Ahora esperemos que
todo siga bien, y no se dé marcha
atrás”, admitió.
 Y ahora… 
Esta temporada de verano fue
sumamente esperada e incierta
a la vez. Una mezcla de sensaciones
que llegaron a todos,
a los que buscan un lugar
para desconectarse unos días
y a quienes durante el año
estuvieron trabajando en sus
emprendimientos. 
“Ahora esperemos que todos
se porten bien, que la gente se
siga cuidando y que se pueda
seguir con la temporada. Estamos
esperando que llegue más
gente, apostamos a que después
de Navidad, que ya empiezan a
instalarse las familias. Orense está
todo alquilado, no queda disponibilidad”,
sostuvo. 
¿Por qué Orense? 
“La verdad que nos impulsó el
amor que le tenemos al balneario,
nosotras hemos pasado incontables
experiencias en este lugar.
Los seis tenemos hijos, y nos encantó
volver y que nuestros hijos
anden en sus bicicletas por todos
lados. Es de los pocos balnearios
que quedan donde no hay aglomeración
de gente. Y la verdad
que está lindísimo”, expresó. 
El aire familiar de amor y calidez
se siente desde el primer
momento en este proyecto. El
Califa supo reunir generaciones y
achicar distancias. Familias enteras,
con amigos y más familiares
de otras partes del país encontraron
durante mucho tiempo en
las tranquilas playas de Orense el
lugar ideal de vacaciones. 
Las hermanas Williams pusieron
nuevamente de pie al hogar
afectivo y temporario de cientos
de personas para seguir creando
recuerdos allí.
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