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Duvelmeyer: una vida para contar

Gabriela Francone se siente
atraída por “lo detectivesco”.
Cuando vino en los
primeros días de agosto de 2019
a brindar una charla en el Museo
de Bellas Artes, le llamaron la
atención tres obras de Guillermo
Duvelmeyer. Pequeñas y valiosas,
desde su mirada como licenciada
en Artes. Además es magister en
Sociología de la Cultura (Unsam)
y profesora de Pintura (Escuela
Nacional de Bellas Artes Prilidiano
Pueyrredón). 

Por este motivo, inició un trabajo
de investigación con el apoyo
en nuestra ciudad de la artista
plástica Laura Byrne, la licenciada
en Historia, Stella Maris Gil y la
profesora María Adriana Etcheto;
mientras que también contó con
colaboradores en Alemania, el
país donde nació Duvelmeyer. 
Con la finalidad de producir
un documental, Gabriela Francone
presentó el proyecto en el
programa Mecenazgo, del Ministerio
de Cultura de la Ciudad de
Buenos Aires. El financiamiento
fue aprobado y la propuesta está
registrada en la página de Internet
oficial de la mencionada iniciativa. 
Recopilación 
La obtención de determinados
datos fue complicada. A modo de
ejemplo, puntualizó en un diálogo
con La Voz del Pueblo, que “había
un error en el año de nacimiento.
Hay una situación muy particular,
nació por fuera del matrimonio,
los padres se casaron al año siguiente
y después lo inscribieron.
Nació en diciembre de 1893, aparecía
en 1894 pero tiene que ver
con esta cuestión de su familia.
Después tuvieron tres hijos más”,
explicó. 
De la primera etapa de su vida,
que transcurrió en Alemania, le
aportaron información “cuatro
investigadores distintos que me
estuvieron ayudando”. Se presume
que no fue alumno de la
prestigiosa escuela de Bauhaus,
fundada en 1919. En este sentido,
Gabriela afirmó que “sí está claro
que conocía la escuela, a los artistas
que estaban ahí, que había
participado en muestras colectivas
y aparece en algunos artículos
escritos en Tres Arroyos, mencionado
por distintas personas”. 
Diferenció que si bien pudo
corroborar “algunas muestras en
las que él participó y tengo los
catálogos digitalizados, por otro
lado aparentemente no fue alumno
de la Bauhaus, hay una remota
posibilidad de que aparezca algo”.
Vino a la Argentina en 1923, a
bordo del barco Gotha. Por entonces,
Alemania vivía “un período de
crisis económica muy importante
-señaló Gabriela-. Un hermano
de él peleó y fue herido en la
Primera Guerra Mundial. Está la
posibilidad de que él haya peleado
también, no se pudo confirmar
todavía”. 
Residió en Buenos Aires, donde
trabajó como ilustrador en la revista
Tit-Bits. “Me dieron ese dato
en Tres Arroyos, tengo pendiente
si puedo acceder a la colección
completa de esa revista que no
está accesible”, afirmó. 
De todos modos, no es mucho lo
que se sabe sobre sus actividades
en Buenos Aires. El arribo a nuestra
ciudad se produjo en 1927,
junto a su esposa María Bertha
Peters, con quien se había casado
en Alemania en 1923. Puntualizó
que “el obituario de ella me lo
dieron en el Cementerio Danés”,
donde fueron inhumados los restos
de ambos. 

“Estoy agradecida con
la gente de Tres Arroyos,
me han recibido en
casas de familia para
las entrevistas y tengo
mucha colaboración”

Gabriela estima que “algunas
obras pudo haber traído de Alemania,
donde mostró acuarelas,
trabajos pequeños en papel. Era
material muy fácil de trasladar”. 
Cuando le preguntaron su oficio,
al pisar suelo argentino, “se
registró como pintor de arte”.
Sin embargo, la mayoría de las
personas en Tres Arroyos, durante
mucho tiempo, lo conocieron
como “pintor de paredes”. Asimismo,
la investigadora comentó que
“tuvo criadero, vendía huevos,
alimento para aves”. 
Integró la asociación colombófila,
tenía palomas mensajeras.
Como anécdota, mencionó que
“entrevisté a la mujer de Errea,
el fotógrafo. Me dijo que acompañó
a su padre, le regalaron a
Duvelmeyer un pingüino que habían
traído de Claromecó, que se
llamaba Emilio. Parece que vivió
en la casa de él cuatro años más
o menos, en la primera cuadra de
calle Estrada. Tenía una relación
muy particular con las aves”. 
Su labor como artista no había
trascendido en la comunidad local.
Gabriela relató que “conversé
también con la hija de José Piro,
Agueda Piro, me contó que el padre
lo fue a ver a Duvelmeyer a su
casa y se sorprendió al encontrar
los cuadros. No sabían quién era,
fue ahí que lo invitó a dar clases y
formar parte de la Biblioteca José
Ingenieros, yo entiendo que eso ya
era a mediados de los 40, cuando
Duvelmeyer llevaba cerca de 20
años en Tres Arroyos”. Además llegó
a presidir la Asociación Amigos
del Arte José Ingenieros y estableció
una relación de amistad con
miembros de la familia Perusín. 
La especialista en Arte visitó
a vecinos y mantuvo entrevistas
para sumar información. Además
halló, en el marco de esta tarea,
obras del artista alemán que se
encontraban en viviendas particulares.
“Más o menos hasta ahora
encontré 40 obras y sigo buscando
60 más como mínimo que fueron
expuestas en una muestra del año
1984, que se hizo en la Biblioteca
Sarmiento”, afirmó. 
Una muestra especial
 De las actas de la Biblioteca José
Ingenieros, que fueron transcriptas
por Stella Gil, surge que “en el
año 50, cuando Duvelmeyer empezó
a trabajar ahí, organizó una
muestra de obras pictóricas de un
poeta ruso que se llama Vladímir
Mayakovski, el más importante
de la época de la revolución rusa,
que se suicidó en 1930, también
era pintor”. 
Gabriela destacó que “si llegamos
a encontrar algo de eso sería
súper valioso, ni en Buenos Aires
hubo algo así ¿Qué es lo que habrá
mostrado, lo que tendría en su
poder? Me da mucha curiosidad.
Los trabajos originales seguro que
no los tenía, pueden ser reproducciones”. 
Como un aspecto histórico a
tener en cuenta, indicó que “en
Alemania hubo una revolución
fallida en 1918, muchos artistas
se movilizaron en ese momento,
eran de izquierda. Fue el lugar que
en ese período que tuvo mayor
vínculo con Rusia. Es significativo
que tuviera información sobre
Mayakovski y sería muy interesante
saber que mostró en Tres
Arroyos –reiteró-. También está
esa hipótesis, si formó parte, si se
movilizó”. 
Su vida 
Luego del repaso de su perfil,
Gabriela dejó en claro que “más allá de su trabajo artístico, me
interesa su vida, este recorrido
tan particular. Está atravesada
por hechos fundamentales de
la historia del siglo 20 y de
nuestro país también, me resulta
interesante poder contarlo
de algún modo”. 
Observó que Duvelmeyer “se
fue de Alemania un año antes
de que Hitler publique ‘Mi
lucha’, el nacionalsocialismo
estaba ganando terreno ahí.
No se puede decir que él huyó
del nazismo, lo que algunas
personas podían creer. Por otro
lado, me dijeron en Alemania
que no es un apellido de origen
judío”. 
Los motivos de que haya emigrado
hacia la Argentina generan
preguntas y búsquedas.
“Las personas que entrevisté me
decían que era un hombre bastante
misterioso, introvertido,
reservado”, comentó. 
El material fotográfico no es
abundante. “Hasta ahora vi dos
imágenes -dijo-. Una que me mostró
Alberto Pardo de la asociación
colombófila, con un grupo de 25
personas. Y otra que aportó la
familia Piro, Duvelmeyer medio
oculto detrás de sus alumnos de
arte”. 
Sobre su actividad de formador,
agregó que “tuvo bastante cantidad
de alumnos. En 1955 hizo una
muestra en Tres Arroyos y también
expuso en Buenos Aires”. Falleció
en junio de 1957. 
A Gabriela le genera intriga el
vínculo que pudo haber tenido
con Federico Vogelius. “No sé si
intervino en algo en su muestra
en Buenos Aires, es una posibilidad
-consideró-. En su momento,
acompañó a Pardo cuando fue a
hablar con la viuda”. 
Apoyo 
Como un dato conduce a otro,
la ayuda que recibió es “fundamental”
y le agradece por ello a
“la gente de Tres Arroyos. Además
de Laura, Adriana y Stella. A todas
las personas que fui entrevistando,
me recibieron en su casa, me
mostraron los cuadros, sin ellos
hubiese sido muy difícil”. 
Enumera a quienes dieron su
testimonio o contribuyeron con
información, que serán parte
del documental. “Empezamos a
tomar imágenes. Espero poder
ir en septiembre, hay una escena
que quiero filmar con muchas
personas. Para hacerlo, la pandemia
no debería ser un problema,
espero regresar en la primavera”,
expresó. 
Quiere realizar un documental
“bien profesional. Recrear un par
de escenas que me han contado.
Una cantidad de cosas, que si las
puedo concretar, serían valiosas.
Te dan un plazo de dos años, que
se puede prorrogar”. 
Si bien se dedica a la investigación
hace mucho tiempo y
publicó a fines de 2020 su segundo
libro, nunca había hecho
una producción audiovisual de
estas características. “Me gusta
mucho el video, valoro mucho los
documentales y la divulgación a
través de este tipo de soporte;
conozco a mucha gente vinculada
con el mundo del cine y la
realización en Buenos Aires, me
están ayudando. Esperemos que
salga bien”, concluyó.
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Colaboración importante 
Quienes tengan un material para sumar, información o trabajos
de Duvelmeyer pueden escribir a [email protected]
“Es una historia interesante, atractiva. Ojalá puedan aparecer
más obras, sería muy importante si me pueden ayudar con eso”,
subrayó. 
Tiene interés en acceder a material de archivo, porque vio “un
video con imágenes de Tres Arroyos de los años ’30. Como tantas
ciudades de la provincia, venían de tener en la década anterior un
período de efervescencia y desarrollo económico. No volvimos a
tener una década como la del ‘20”.
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