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Krivich encontró su lugar en el Mundo

Elizabeth Krivich es una profesora
de danza clásica que
parece haber encontrado su
lugar en Tres Arroyos. 

Con más de 8 años de trabajo en
la ciudad, la profesora comenzará
mañana a brindar sus clases en un
lugar nuevo: la Sociedad Italiana. 
Con pasado en la Sociedad
Francesa y en la Biblioteca Campano,
Krivich se trasladará a un
nuevo espacio luego de un año
donde prácticamente no tuvo
actividad. “Estaba dando en La
Campano pero el año pasado
prácticamente no pudimos hacer
nada” indicó. 
La llegada de la pandemia generó
una incertidumbre a la hora
de planificar actividades, ya que se
tienen que tener en cuenta aspectos
fundamentales como el espacio
para poder respetar la distancia social
dentro del protocolo sanitario
establecido. Todos estos detalles
hicieron que el tiempo transcurra
y Krivich continúe en búsqueda de
un lugar. 
“Cuando me vine de La Plata
conocía a Ana Colantonio, que era
la directora del Conservatorio en
aquel entonces. Me conecté con
ella, le consulté, e inmediatamente
me contactó con la Sociedad Italiana.
Hablé con la secretaria, presenté
el proyecto con el curriculum a
la Comisión Directiva y me dieron
el OK” señaló. 
Con el visto bueno obtenido,
Elizabeth fue a conocer los salones.
“Son preciosos” expresó y detalló
que “me dan el lugar donde hacían
las fiestas, arriba en el segundo
piso. Es un salón re grande que lo
único que le falta para ser perfecto
son los espejos”. 
El espacio es tan grande y tan
cómodo, que Krivich ya pensó a
futuro: “La idea para este 2021 es
brindar seminarios o clases abiertas.
Como el espacio da, planeo
que llegue gente con trayectoria
para brindar este tipo de propuestas,
que sean profesionales que
han sido primeras figuras en ballets
de la provincia”. 
Trayectoria
 “Yo empecé a los 4 años en un
estudio de barrio” recordó Elizabeth
sobre sus inicios en el mundo
del ballet. A los 8 se presentó en
la Escuela de Danzas Clásicas perteneciente
al Teatro Argentino de
La Plata, donde rindió un examen
y logró ingresar. “Hice la carrera
ahí, el preparatorio más los 9 años
o sea que a los 18 me recibí” dijo. 
Pero antes de recibirse el destino
le prepararía dos sorpresas. “A los
16, para la temporada del ‘Lago
de los Cisnes’, el Teatro Argentino
abrió un concurso porque necesitaba
suplentes en el cuerpo de baile
estable. Llamaron a alumnas de los
últimos tres años de la carrera, fuimos
unas 20 y Esmeralda Agoglia
que era la directora del teatro junto
con Alejandro Sinopoli, asistente
de dirección, tomaron 6 o 7 entre
las que estaba yo”. 
Ingresar a un ballet a tan corta
edad significó un gran aprendizaje
para la bailarina. “Al ser suplente
es difícil que te toque pero es
una experiencia muy grosa estar
contratada en el teatro con 16 o
17 años. Ahí tomé clases con los
mejores maestros y estuve con los
primeros bailarines”. 
El destino le depararía otra
sorpresa. “Se hizo una función en
el Teatro del Lago en octubre y
vinieron de invitados Julio Bocca y
Eleonora Cassano. Recuerdo que le
dije a mi mamá ‘vamos temprano’
así podía verlos y ver si conseguía
algún autógrafo… quería disfrutar
su presencia. Justo ese día se me
dio por llevar las puntas. Cuando
entré al teatro vino una compañera
y me dijo que Claudia Pontoriero,
que tenía uno de los lugares que yo
estudiaba, estaba enferma, y que
ella o yo teníamos que salir. No me
dio el tiempo para llamar a mi papá
ni a nadie. Me mandaron rápido a
peluquería y a cambiarme”. 
La secuencia de sus recuerdos
es rápida, ágil, pero muy vívida y
nítida. Cuenta que antes de la función
suenan tres timbres que dan
distintos avisos y que en el segundo
ella seguía en peluquería. Rememora
como la ayudaron a repasar
la obra y luego, alegría. “Terminó
la función y no me equivoqué en
nada” sentenció. 
En ese instante un recuerdo la
llena de nostalgia. “Esmeralda
Agoglia era muy recta, muy rígida,
tenía mucho carácter. Me acuerdo
como le gritaba en los ensayos a
Alicia Constantino, que era la primera
bailarina. Cuando terminó la
función me avisaron que Esmeralda
quería hablar conmigo. Caminé por
los pasillos hasta que nos encontramos.
Recuerdo que me dijo ‘nena,
felicitaciones, así se empieza’ y me
dio un regalo. Le dije gracias señora
y me fui. Era un prendedor…
siempre me sorprendió ese gesto”. 
Por años Elizabeth integró el ballet
estable del Teatro Argentino,
hasta que una lesión confirmó su
salida. “El último año me agarré
una tendinitis en el tendón de
aquiles derecho y no me la pudieron
curar. La lesión se volvió
crónica y a las puntas le tuve que
decir adiós”. 
En ese momento comenzó su
carrera como profesora. “No me
pude quedar quieta e hice de todo;
clases de gimnasia, danza, step,
aeróbica de competición, yoga, de
todo. Di clases allá y después me
decidí venir para acá”. 
A Tres Arroyos 
Krivich está unida a Tres Arroyos
por una historia muy particular.
Familiares tenían casa en
Marisol y durante varios veranos
ella disfrutó de sus costas. Para
llegar a la playa, debía tomar
un colectivo desde la ciudad, la
cual ella observaba con atención.
“Cuando entraba como que me
atraía, me llamaba el lugar” reconoció. 
En algún momento decidió
darle un giro a su vida e instalarse
aquí. Ana Colantonio, a quien
conocía, fue una de las personas
que le abrió las puertas. 
Y allí la historia comenzó a
escribirse, nuevamente. 
En el cierre Elizabeth aprovechó
la oportunidad agradecer
“especialmente a la Comisión
Directiva de la Sociedad Italiana
por el espacio brindado y a Ana
Colantonio”.
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Cupos abiertos 
Elizabeth Krivich comenzará
a brindar sus clases mañana en
un espacio amplio y cómodo.
Aprovechando eso es que decidió
abrir los cupos: “El espacio
da para ensayar siempre con
protocolo. Las clases tienen una
duración de una hora o una hora
y cuarto” y explicó que “dentro
de las mismas no es siempre
clásico, voy trabajando con
técnicas Graham o hago clases
de puramente straching… hay
otros días donde se trabaja un
poco el repertorio, otros donde
se trabaja barra terre o sea trabajo
de piso; no es siempre la
misma clase”. 
Las clases apuntan a mayores
de 10 años con conocimientos
previos. Para informes, los interesados
deberán comunicarse a
la Sociedad Italiana de lunes a
viernes de 9 a 12.30 al teléfono
425181.
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