Un alfajor de 608 kilos para celebrar a De la Garma
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Desde la comisión directiva del club Agrario de la localidad de De la Garma expresaron su satisfacción por cómo transcurrió la segunda edición de la Fiesta del Alfajor; a partir del grado de convocatoria y por la aceptación de las propuestas.
Juan Salinas es integrante de la conducción de la entidad y expresó que fue una “gran doble jornada” en la que todo “salió muy lindo”, después de haber lanzado la convocatoria y de haber estado a la espera de la respuesta de la comunidad.
“Cansado” como el resto de los integrantes del equipo de sesenta personas que contribuyó para realizar la segunda edición de la fiesta popular, Juan hasta se mostró sorprendido por el nivel de difusión que tuvo el evento al aparecer en portales y en agencias de noticias de medios de comunicación capitalinos.
“Pesó 608 kilos y superó por lejos del de 2019. Estéticamente fue un calco, pero este es más rico por lo que dice la gente”, contó el dirigente quien sostuvo que ese resultado es mérito de Paco Agustín Romano, el panadero y artífice del ejemplar que le da nombre a la fiesta.
El origen
“Creo que como todo pueblo teníamos la necesidad de hacer algo. El Club Atlético Agrario tiene mucha presencia en lo social con la organización de bailes populares y familiares. Creímos que teníamos que hacer una fiesta”, dijo al repasar las razones que llevaron a la institución a motorizarla.
Recordó que en cierta ocasión, mientras buscaban qué tipo de celebración realizar, su amigo Paco le propuso realizar la Fiesta del Alfajor, como la hacen en Uruguay. “Así salió, de una charla entre amigos”, tras lo cual comenzaron a hacerla realidad.
Autofinanciada
Confió que el trabajo para la fiesta en estos dos primeros años atravesados por las restricciones de la pandemia de coronavirus, se hace íntegramente con los recursos que generan desde la entidad, y poniendo la cara.
“Con mucho esfuerzo, nervios, sin presupuesto; cuando uno empieza a gastar lo hace sin tener. Sacamos al fiado porque nos conocen”, contó Juan sobre cómo comenzaron a resolver la financiación de las necesidades para concretarla.
Es entonces que se mesclan los sentimientos de “miedo, compromiso y sacrificio” para llevarla adelante.
“Nos encantaría no cobrar una entrada al baile, pero el sábado teníamos en el escenario más de medio millón de pesos. Pero es imposible bancar una fiesta con bandas y sonido de primer nivel si el club no cobra una entrada”, explicó el dirigente que –como el resto de los colaboradores- trabajan ad-honorem para su organización y control.
Acerca de los números que arrojaron las ventas de entradas y porciones de alfajor, entre otros ingresos que generaron, dijo creer “que vamos a andar bien” para cubrir los costos.
Provincial
En este sentido reconoció que ya comenzaron a gestionar la declaración de interés provincial, a partir de lo cual la celebración popular podrá contar con aportes del Estado bonaerense para cubrir parte de las necesidades, para poder hacerla crecer.
“Tenemos que ir por ese camino. La tercera edición te da las facultades para poder pedirla, y hay alguna diputada con origen en De la Garma que está trabajando en eso”, contó Juan en alusión a Lucía Iañez quien reside en La Plata y es legisladora bonaerense por el Frente de Todos.
En noviembre
Respecto a la próxima edición, Juan anticipó que podrían realizarla en el mes de noviembre de este año, que resultó ser la fecha original. Igualmente dijo que será evaluado desde la institución organizadora.
Mientras tanto concentrarán su atención en superar la edición reciente. “Vamos a ir mejorando el peso exacto del alfajor, buscando el método, y hasta la mesa” donde poder elaborarlo porque –según dijo- Paco cortó clavos para que no se le venga abajo por el peso del alfajor, el sábado reciente.
“Hay muchas cosas que se van a ir corrigiendo; aprendés de los errores, y si no las ves no la podes corregir. Vamos por ese camino”, sostuvo.
Juan también expresó que se encuentran “muy contentos” con los resultados de la fiesta que –afirma- “va a representar a De la Garma, más allá que el club sea el organizador. La gente del pueblo tiene que apoyarla porque realmente -que en un fin de semana nuestra pequeña localidad sea reconocida a nivel país- no es poca cosa”, expresó.
Pequeñas historias
La última porción de alfajor se vendió alrededor de las 21 del sábado; sólo se podía llevar un kilo por persona. Y para esta altura del evento, durante su primera jornada, Juan puso atención en las pequeñas historias que se generaban a partir del reencuentro de personas que hoy viven en otra ciudad, pero que por la fiesta volvieron a pasar por De la Garma.
Asimismo valoró las demostraciones de alambradores y de esquila de ovejas; que a muchos integrantes de la comunidad lograron hacerles ver por primera vez cómo eran practicadas las actividades con las que se forjaron las pequeñas localidades del interior bonaerense.
De hecho Juan confió que esa actividad resultó ser un homenaje a los antiguos dirigentes de Agrario que dejaban de esquilar o alambrar para ir al club.

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