Acto en homenaje a los inmigrantes
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Este mediodía, las banderas de las Colectividades Extranjeras ya flameaban al lado del Monumento al Inmigrante para la celebración de un nuevo acto ecuménico.
Representantes de las colectividades de Dinamarca, España, Francia, Israel, Italia, Líbano, México, Países Bajos, Siria y la comunidad de los Países Vascos acompañaron como todos los años a la conmemoración de otro 4 de septiembre. También estuvieron presentes el intendente municipal Carlos Sánchez, el jefe de Gabinete Hugo Fernández, autoridades diplomáticas del distrito, secretarios, subsecretarios, directores, coordinadores y delegados comunales que componen el Departamento Ejecutivo Municipal, concejales de los distintos bloques, la presidenta de la Comisión de Colectividades Extranjeras María Laura De Francesco e integrantes de dicha comisión.
Al inicio del acto se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino y luego fragmentos de los Himnos de las distintas colectividades presentes.
Antes de iniciar con la palabra, Carlos Sánchez y María Laura De Francesco depositaron una ofrenda floral al pie del Monumento al Inmigrante y Marcela Giuliani y Guillermo Duvancel hicieron lo propio en nombre de las colectividades. Luego se pidió un minuto de silencio en memoria de los inmigrantes fallecidos.
Homenaje a Pancho Urbieta
Un momento cargado de emoción tuvo lugar cuando, en memoria de Francisco “Pancho” Urbieta, referente del Centro Vasco Hiru Erreka, sus integrantes acercaron una nota con palabras en homenaje al reconocido vecino de la ciudad que falleció hace pocas semanas atrás.
El mensaje expresaba: “No puede estar otro día para reír, para amar, trabajar o cocinar. Su partida ha dejado un vacío y el vacío es todo lo que falta. Poco a poco le iremos llenando, recordando su amistad, compartiendo una comida, un abrazo de esos tan suyos, prolongados, que te envolvían y abrigaban. Una ronda de vino en bota, los fuegos encendidos y las ollas esperando, la chapela y ese remeter vasco con fuerza de toro.
“Las sillas vacías duelen y uno aprende que puede aguantar, que realmente es fuerte y que vale, y que cada día uno aprende que el latido del tiempo es finito, se consume, se apaga. Que quedarse donde duele no evita el sufrimiento y la vida sigue. Entonces vemos las sillas ocupadas por todos los afectos que tanto acompañan y reconfortan. Recordamos los proyectos, las ganas permanentes de hacer y andar hacia adelante, ese querer es poder que tanto impulsa, y la figura de Pancho abriendo paso.
“Ya no andamos juntos, pero nos llevamos dentro y en ese momento en que la vida no nos deja olvidar, le agradecemos habernos dado esa fortaleza de seguir adelante. Un abrazo de esos gordos y fuertes para su familia y amigos. Gracias Pancho, goian bego, que en paz descanses”, concluyó.
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