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Un intento de estafa y la muy mala experiencia de un remisero

El 30 de diciembre de 2019, Matías Damián Juárez se radicó en Tres Arroyos junto a su señora, que es docente. Desde entonces trabaja como remisero y se desempeña actualmente en la agencia Remi-Car, ubicada sobre avenida Almafuerte. 

Ayer se acercó a nuestra redacción para contar una mala experiencia. Vive en calle Isabel la Católica, en la cuadra del 700-800; señaló que “me sueña el celular por aplicación para darme un viaje a pocas cuadras”, en Magallanes en la cuadra 1100-1200. 
Contó que “pasé a buscar a una señora, abrió la puerta y volvió a ingresar. Cuando pasaron unos minutos, como no salía, mandé un mensaje a la agencia para saber si era una reserva, me respondieron que no, que era un llamado reciente”. 
En la continuidad de su relato, comentó que “en un momento sale, le suena el teléfono y escucho que la señora dice ya voy para allá o ahí voy. Cuando íbamos en el auto me pregunta si era de la agencia que llama siempre, le respondí ‘no sé señora con quien viaja usted, yo soy del 428787, frente a la terminal’. Me dice ‘salí tan apurada que no agarré ni plata, me está esperando mi hija, si está ella te pago la diferencia porque tengo 250 pesos, si no puede pasar a cobrar más tarde’”.
El remisero comentó que dejó a la vecina en el Banco Provincia y “la aplicación me marcó un viaje en Costa Rica 83, el hogar de chicos que llevamos siempre. Cuando estoy llegando a avenida Moreno y las vías, la telefonista de la agencia me manda un mensaje para preguntar adónde había dejado a la señora. ‘Tengo una hija de ella en el teléfono, diciendo que es una estafa, que no le mandemos el auto’. Pero el viaje ya estaba hecho”. 
En este contexto, Juárez comentó que “le dije a la telefonista que cancelaba el viaje que había tomado y regresaba al banco. ‘Bueno, por favor quédate con ella hasta que vaya la hija’, me indicaron”. 
Describió que al llegar al banco primero fue a los cajeros. “No había nadie, entré a la sucursal y vi a la señora con una empleada administrativa. Me acerco y le digo ‘que bueno que esté acá’. La empleada expresa ‘¿quién sos vos?’, enojada. Le expliqué quién era. Le pide a la mujer que se quede en el lugar, que no se mueva. Se fue a su escritorio, siguió atendiendo a una persona más”. 
 Posteriormente, hizo referencia a que permaneció sentado junto a la señora, que le explicó que ni ella ni su hija habían llamado a un remís. “Tal vez se comunicó la gente que la quiso estafar”, observó Juárez. 
“A los cinco minutos como mucho la empleada vio que ingresó la policía, ella le había dado aviso parece, vino hacia mí y señalándome dijo ‘vos sos un estafador, le estás sacando información’. No me dejaron siquiera decir nada, la policía me llevó contra una pared, que abriera las piernas, les dije que era una equivocación, estaba lleno a las 12 del mediodía. Me tiraron el teléfono (que luego pudo tomar)”, afirmó. 
En sus apreciaciones sobre lo sucedido, indicó que “luego vino un jefe de ellos. Les dije ‘mi auto está ahí afuera, llamen a la agencia’. En principio se negaron, no sé si tienen un protocolo para actuar. Lo que más me dolió fue la actitud de la empleada”. 
Finalmente, llamaron a la agencia y dialogaron con la telefonista. “Ahí escucharon mi versión. Me manifestaron que no me conocían, les di toda la información acerca de dónde y hace cuanto estoy en Tres Arroyos. Nadie me pido disculpas”. 
En el automóvil que utiliza como remís fue hasta la Comisaría, acompañando por un efectivo. “Estuve como una hora y media declarando; nunca tuve problemas en hacerlo, pero un oficial me había dicho ‘o venís a declarar o te pongo los ganchos’. Se cortó la luz, regresé más tarde para ver la declaración impresa. Me explicaron que no significa antecedente alguno, era contar lo ocurrido”, sostuvo. 
Al salir vio a dos hijas de la mujer. “Se ve que a la señora le cayó la ficha y me vino a pagar el resto del viaje, pero le respondí que no hacía falta”, recordó.
 Como anécdota final de la vivencia negativa, agregó que “lo peor es que un muchacho que ocasionalmente conversó conmigo, también fue señalado ‘estaba con él’. El aclaró de inmediato que solo estaba esperando el turno”. 
 Juárez concluyó que “podría haber continuado mi viaje, voluntariamente regresé con la idea de ayudar. Esto te lleva a pensar cómo conviene actuar”.      
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