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Raúl Guevara agita el pañuelo del adiós

Llegó el día de iniciar una nueva etapa para Raúl Guevara y su esposa Mirta Graciela Corrales. Hoy viajan a la ciudad de Buenos Aires, para radicarse allí de manera definitiva. Podrán disfrutar plenamente de la familia, estar cerca de quienes alguna vez fueron sus niñas y hace mucho tiempo iniciaron el propio camino: Betina y Carolina. También compartir actividades con sus nietos Dante de 19 años y Ciro de 11, hijos de Betina.

“Estaba en la agenda familiar”, cuenta Raúl en una entrevista que tuvo lugar en La Voz del Pueblo. Explica que “en Tres Arroyos no tenemos familia, sí amistades y afectos. Pero lo sanguíneo está en Buenos Aires”.
Van a buscar, según sus propias palabras, “esas cosas lindas, hechos puntuales que nos fuimos perdiendo por la distancia, cumpleaños y acontecimientos”.
Se siente agradecido y dice que “el domingo (por hoy) agito el pañuelo del adiós”, junto a su señora. Con énfasis, destaca que “Tres Arroyos me dio todo. La posibilidad de tener trabajo y a través de ese trabajo que estudien mis hijas. Una buena vida, siempre hay vicisitudes, pero ha sido claramente positiva. Y me llevo una cosecha de amigos, de afectos, es lo que tengo en el equipaje”.
Los últimos días se movilizó caminando, porque señala que “también vendí la camioneta”. Al recorrer las calles, se encontró con vecinos, algunos que no conocía, que le muestran aprecio y reconocimiento: “uno de ellos me preguntó ¿ahora quién va a hacer ‘Folklore en los Tres Arroyos’. Bueno, ya habrá quien conduzca el programa. Son gestos que agradezco, muy reconfortantes”.
Su hija mayor Betina estudió Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, se encuentra “muy ligada a la parte social, a la enseñanza y el trabajo con adultos mayores. En programas de gobierno oficiales”. Carolina está relacionada al teatro y “en agosto va a dirigir una obra muy importante de Mauricio Kartun en el Teatro Nacional Cervantes. Es un gran paso para ella”. Se refiere con orgullo a ambas, a la familia y exclama: “¿Cómo no vamos a estar en Buenos Aires?”.
La casa y la carnicería

Es hijo único de Roberto Raúl Guevara -de quien heredó el nombre- y Angélica Noemí Venancio. “Cuando me asentó no se preocupó mucho el viejo, estoy orgulloso de llamarme como él”, observa.
Vivió los primeros años de la infancia en una casa ubicada en Dorrego 913 y luego su padre compró una propiedad en avenida del Trabajador 1177, que por entonces era sección quintas. Cursó la primaria “en la vieja Escuela 8, en calle Deán Funes, y luego en la Escuela 5”. Mientras que realizó el secundario en el ex Colegio Nacional.

Con su señora Mirta Gabriela Corrales

Su padre era carnicero, oficio que también desempeñó Raúl. Comenta que “me acuerdo perfectamente de los cortes. Antes se trabajaba de otra manera en la carnicería, llegaba la media res del matadero municipal. Había corrales y se faenaba ahí. Compraban la hacienda en la feria y la llevaban a los arreos por avenida Aníbal Ponce. Así aprendí, pero no era lo mío”.
En el negocio también colaboraba mucho su madre, en una época en que “casi todos los carniceros hacían los chacinados. Mi padre era buen facturero, con los jamones y las bondiolas”.
Cuando estaba en el mostrador, mientras trabajaba, Raúl escuchaba LU13 Radio Necochea, que tenía una sede en Tres Arroyos a cargo de Silvio Ballone. “Era productor comercial y en un momento determinado del día hacía un racconto de lo que había pasado en Tres Arroyos -explica-. Como parte de una sección que se llamaba LU13 y la zona, salían corresponsales desde diversos lugares de la región”.
Las opciones solían ser muy concretas en aquellos años: “si te gustaba estudiar y te podían bancar, adelante. Si no a trabajar”.
La radio constituyó para él una gran atracción. “No había otro divertimento, era todo. Con sumo respeto a todos los medios, la radio hoy sigue siendo lo inmediato”, valora. Con respecto al diario, menciona que “disfruto del olor a papel impreso, de la lectura del ejemplar. Sin perjuicio de los adelantos técnicos, que te dan otra posibilidad”.
En un festival
Un vecino de la ciudad percibió que Raúl tenía “condiciones para el micrófono”. Alfredo Gago, quien era agente de La Perseverancia del Sur, como se llamaba la empresa en esa etapa, y “un gran decidor”.
El padre de Raúl le compraba los seguros, lo que había generado un conocimiento mutuo. “Alfredo leía mucho y había escrito poesías gauchescas. Pero también era decidor de letras de Enrique Santos Discépolo, por ejemplo, o de Héctor Gagliardi. Tenía una voz potente y profunda”, sostiene.
En su memoria, está muy presente el día en que le propuso “Guevarita, ¿no me acompañarías al festival de la Escuela 27?”. Lo convocó a participar de la conducción del encuentro; “’yo te voy a dar todo escrito y te paso a buscar’, me dijo. Tenía un Falcon muy bonito, impecable, era una maravilla Alfredo”.
Para el festival se montaba un escenario y concurría “la barriada y algo más, gente de otros lugares que se sumaba. Me largó al ruedo. No sé cómo me salió, pero sentí aplausos. Luego fui a su casa a seguir aprendiendo, sin haber estudiado él tenía una filosofía de lectura muy linda, pausada, con un gran manejo de la acentuación. Me guió”.
La locución

Raúl y Mirta se casaron el 21 de octubre de 1977. Transcurrieron poco más de dos años cuando inició la carrera de locución, había ingresado en LU24 y su director Edgar Evaristo Alonso le pidió que realice los estudios.
Relata que “el Comité Federal de Radiodifusión tenía subsedes en Mar del Plata y en Bahía Blanca. Se estudiaba a distancia e íbamos cada 60 o 90 días; te brindaban todo el material, intervenían profesores del ISER, de Radio Nacional Buenos Aires y de la Sociedad Argentina de Locutores”.
El examen final se rendía en el ISER en Buenos Aires y en su mesa examinadora estuvo Ricardo Jurado, “toda una personalidad, quien fue la voz oficial de Ford Argentina durante muchísimos años”. Raúl recrea con precisión como un error al acentuar una palabra llevó a que lo desaprobaran y tuviera que regresar 30 días después, ocasión en la que sí superó el examen. “El nivel de exigencia era muy alto, estoy agradecido por cierto”, afirma. 
En LU24
Su primera vez en la radio, la oportunidad para conocer este medio, surgió con una suplencia en LU24 durante el Mundial de 1978. “En el estudio yo iba aprendiendo prácticamente toda la programación”, sostiene.
Fue el período en que un equipo periodístico y comercial partió hacia Mar del Plata, para cubrir partidos de fútbol. Elogia a sus integrantes y enumera, que entre otros, se encontraban “Eduardo Maschi, Pepe Piquero, Cacho Potente que fue jefe deportivo durante muchos años, Amilcar Dinsen llevaba la conducción de toda la delegación, las apostillas las hacía Ricardo Fernández, era un placer escucharlo, hablaba de las historias de los mundiales. Néstor Chalde realizaba la locución comercial”. 
Se produjo una nueva convocatoria a fines de 1979, en lo que sería pocos meses más tarde su ingreso definitivo. “Me fue a buscar Silvio Ballone, las vueltas de la vida -reflexiona-. El estaba integrando el directorio de la radio y a su vez organizaba la parte comercial, tenía una trayectoria muy importante. Me dijo que el señor Alonso quería hablar conmigo. Durante el verano realicé prácticas sin saber si iba a quedar o no”.
En marzo de 1980 fue confirmado en LU24 y “como toda persona nueva, entraba en el primer turno a las seis de la mañana. Fui conociendo el oficio, hasta consolidarme. Conduje programas a la mañana y durante casi 18 años leí el primer informativo a las 7.30 con Amilcar Dinsen”.
Un Martín Fierro
Aportó su impronta en la conducción radial y antes o después de una canción, compartía datos interesantes sobre los autores, intérpretes y las historias de grupos o solistas. “De puro atrevido, a mí nadie me pidió ‘presentá tal cosa’”, admite. Fue creando su estilo.
Dos meses después de ser incorporado a LU24, le otorgaron la responsabilidad de conducir “Folklore en los Tres Arroyos”, un ciclo que había nacido el 13 de diciembre de 1969, en la etapa fundacional de la emisora. Raúl rememora que “el primer conductor fue Alberto Raúl Cabrio, sabía muchísimo de folclore”.
En 1994, el programa ganó el Martín Fierro, en la edición federal organizada por APTRA; “no intervenía para nada la capital federal. Fue un reconocimiento inesperado, me marcó mucho”. En la misma edición, Liche Kraemer fue nominado con “Ilusiones”, en Música Pop, una distinción para un espacio pionero en la FM local, más allá de que no obtuvo el galardón.

Un artículo publicado por este diario el domingo 24 de abril de 1994, que tiene como título “Entre voces, premios y menciones”, hace referencia a esta ceremonia.
Hubo una pausa de 18 años en su tarea como conductor de “Folklore en los Tres Arroyos”, porque sintió “la necesidad de buscar otros caminos. Se dio también de esa manera”.
José Luis Basualdo, el actual director, abrió las puertas de su regreso al histórico programa: “hace seis o siete años me llamó para decirme que quería que tuviésemos la oportunidad de estar juntos nuevamente, que vuelva a conducir. La charla duró pocos minutos, acepté de inmediato, y permanecí hasta el 30 de diciembre de 2022”.
Constituyó una invitación a “volver a las raíces, lo que es importante. Con la impronta de siempre, no me encontraría haciendo una propuesta radial de folclore sin esas características, es la realidad”.
En televisión
También Raúl se desempeñó en Tres Arroyos Televisora Color, empresa pionera en la segunda mitad de la década del ’80, cuando nació Canal 2. 
Condujo “Nuestras cosas”, que expresó la identidad de Tres Arroyos a través de oficios, tareas cotidianas, desafíos deportivos o de otra índole. Habla con entusiasmo de la visita a “un señor que había hecho un horno de barro en la sección quintas”, para un uso personal hasta que empezó a recibir pedidos y surgió una alternativa laboral. También de material destinado a mostrar la labor de los herreros o la presencia “en el picadero de Cruz Aizpurúa cuando estaba en la plenitud de su deporte, el salto hípico”. Ejemplos de los contenidos que brindaba en “Nuestras cosas”.
Tuvo el privilegio de integrar el equipo que inauguró CELTAtv en 2010. Relata que “tomó la posta Andrés Vergnano, a los primeros que llamó fue a Ariel Wolfram y a mí. El consideraba que ya habíamos tenido la relación de trabajar con una cámara, hacer notas. Aceptamos el desafío”. 
Destaca que “con Andrés a la cabeza, en el lanzamiento oficial ya había casi 20 programas locales, de los cuales teníamos dos meses grabados. Salimos muy afirmados en cuanto a la programación, no nos permitíamos tampoco ser improvisados. Estuve vinculado hasta hace pocos días”.
“¿Qué más puedo pedir?”
Incursionó en otros medios de comunicación. Formó parte de la inauguración de Radio 3, junto a Roberto Sarlangue; y tuvo participación en un espacio de FM Visión, impulsada por el recordado Cacho D’Onofrio.

Es una descripción general de una trayectoria amplia, el ejercicio de una vocación que llevó adelante con el corazón.
En el cierre de la entrevista, Raúl subraya: “¿Qué más puedo pedir?” y concluye: “Mi sentimiento se resume en la letra de la canción: ‘gracias a la vida que me ha dado tanto’”. 
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 Un mandato
como concejal

Entre 1995 y 1999, Raúl Guevara fue concejal por el Partido Justicialista. Dice que buscó hacer un aporte para Tres Arroyos. “Coseché muy buenas relaciones con los pares, concejales con otra idea política que no quiere decir que estés peleado; hemos trabajado muchísimo por ejemplo con Carlos Sánchez, quien también fue concejal en ese tiempo”, indica. 
Hace referencia a Susy Dibbern, “me llevé muy buen con ella. Muy comprometida con la ciudad y su gente” y también recuerda “la personalidad de Eduardo Duca, se generaban debates interesantes. Siempre con un fin determinado que era el bien común”.
De su bloque menciona a “Ricardo Fernández, Julio Garrido, Cristina Rodríguez, Catalina Martínez de Pili, Norma Gaído. Fue una experiencia muy buena”.
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Con Diego, Atahualpa
Yupanqui y Teresa Parodi
 El partido que Diego Armando Maradona jugó en la cancha de El Nacional en 1992, que permitió recaudar fondos para la sede de Caminemos Juntos, quedó grabado en la memoria.
En un homenaje que se realizó en El Rancho de Chichí, Raúl Guevara tuvo el privilegio de presentar a Diego cuando cantó el tango “Cucusita”.
Otra vivencia única que le brindó la profesión es compartir, con su señora Mirta, “una cena muy intimista” de la Peña Nativista de Coronel Dorrego con Atahualpa Yupanqui.
Asimismo, resultó gratificante una entrevista que le realizó a Teresa Parodi, cuando participó en la Fiesta del Trigo, sobre “lo que para ella era esa territorialidad que tiene la gente del interior, el correntino”. La artista, que agradeció el enfoque tan original, le envió tiempo después un libro firmado que Raúl conserva.
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En la historia de la Fiesta del Trigo

La participación de locutores locales en la Fiesta del Trigo fue consecuencia de un cambio en la organización. Raúl Guevara menciona especialmente a Jorge Boonstra, quien presidió la Comisión Ejecutiva de la Fiesta; “nos abrió las puertas para que pudiésemos demostrar lo que éramos capaces de hacer en el escenario”, señala.
La incorporación se realizó “sin perjuicio de quienes venían contratados, porque estuvieron maestros como Héctor Larrea, Antonio Carrizo y tantos otros”.
Raúl puntualiza que “subimos por primera vez Alberto Ferrari, Roberto Sarlangue y yo. Quien ya venía trabajando con anterioridad era Esteban Ernesto Marranghello, en un rol de coordinador del escenario, inclusive con las figuras que llegaban desde Buenos Aires”.
Luego se fueron incorporando “Karina Arias, Luciano López Echegoyen, el mejor de los recuerdos para él, y muchos colegas”. Raúl intervino en gran cantidad de ediciones, lo que considera un honor, porque “te sentís parte de la historia de la Fiesta”.
Del mismo modo, lo llamaron para desempeñar esta función en la Fiesta de la Cebada Cervecera de Púan, así como en otros encuentros de carácter popular en numerosos distritos. 
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