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Un libro que no deja de brindarle alegrías a Silvia Pailhé

Epígrafe foto principal: Silvia Paihlé habló de las puertas que se abrieron gracias a la publicación de su libro “La Vida Prima”



Cuando era chica escribía poesías junto a su amiga Marina Madsen. La costumbre continuó durante sus años escolares hasta que la Universidad tocó a su puerta y decidió estudiar una carrera diametralmente opuesta: Bioquímica. 
Pero, como reza un viejo refrán, ‘el tiempo pone las cosas en su lugar’. En el 2019 Silvia Pailhé decidió escuchar su interior y retomar la escritura, esta vez, introduciendo el lenguaje científico proveniente de su profesión. Así nació “La Vida Prima”, un libro que hasta la fecha no ha parado de brindarle alegrías. 
Luego de varias presentaciones en la ciudad, el escrito la llevó hasta el Centro Cultural Kirchner, donde tuvo la oportunidad de leer uno de sus textos ante un importante marco de público.
“Se trata de un festival que se realiza hace varios años, aunque no hace tanto tomó el nombre de ‘Poesía Ya’. Este año fue particularmente importante porque se extendió en un montón de días, del 3 al 12 de febrero en cuatro sedes: el Centro Cultural Borges, el CCK, el Centro Patrio Grande y El Cabildo”.
Silvia llegó a este festival gracias a un concurso. “En estos festivales siempre hay autores invitados y también hubo varias categorías donde las personas que escriben poesía se podían anotar, podían concursar” explicó.
“En mi caso me postulé para poesía en voz alta con el libro ‘La Vida Prima’ que publiqué en 2019” manifestó. Vale recordar que desde su publicación, el mismo ha sido presentado en variados formatos.
“En Tres Arroyos lo fui presentando de maneras poco tradicionales, convocando a artistas plásticos y músicos, quienes con muy buena onda me acompañaron a darle forma a las presentaciones ya que una de las cosas que más me interesa es indagar en la puesta en voz de la poesía. Así pasamos por el MUBATA, el Museo Mulazzi, La Casona y Il Ballo del Mattone. También estuvo dos veces en Ayacucho en el Festival Rastrojero de Poesía… se ha ido moviendo, ha ido mutando y esta vez me llevó a leer”. 
En la oportunidad y tras ser aprobado por un jurado, el libro la llevó hasta el CCK, donde leyó para cientos de personas. “Es una alegría porque además tiene un premio que es importante para cada uno de los participantes” indicó la escritora, quien además destacó que dicha categoría fueron “solo 20 seleccionados”. 
Aquí Silvia aprovechó para destacar “no solo el premio sino el poder estar ahí, leer, dar a conocer el libro y conocer a distintos escritores. Por ejemplo en el público, mientras leía, estaba Selva Almada… son escritores que vos vas a escuchar y de pronto te están escuchando a vos”.
– ¿Cómo viviste la experiencia?
– Fue hermoso porque llegué antes para ver toda la oferta que brindaba el festival. Hubo un homenaje a Estela Figueroa, pude escuchar a Alicia Genovese, también un homenaje a Irene Gruss… son todas poetas importantes. Además había un montón de familiares y gente que las habían conocido y contaron anécdotas así que fue muy emocionante todo. 
Silvia cuenta lo que vivió y su alegría es evidente aunque crece aún más cuando recuerda uno de los momentos más álgidos. “Fui al festival acompañada por mi hija, mi hermana y una poeta que es de Tres Arroyos y vive en Buenos Aires: Marina Madsen. Ella es mi amiga y me emocionó mucho porque escribíamos poemas cuando éramos chicas, después las dos hicimos carreras que nada que ver y ahora volvimos… verla ahí fue re emocionante”. 
Un libro, miles de alegrías
Como mencionamos antes, “La Vida Prima” fue presentado de formas pocos convencionales. El fin de todos esos eventos fue “aprender”. “En sí ya el libro trabaja el cruce de lenguajes, en mi caso científico y poético, y al abrirlo de esa forma se genera un cruce con otros lenguajes y todo voy aprendiendo”. 
Siguiendo con el hilo de satisfacciones, la publicación le abrió las puertas a Pailhé para una maestría. “Presenté algunos poemas para el ingreso a la maestría en Escritura de la UNTREF… la verdad es que no termino de despegarme de él”. 
Silvia cursó esta maestría desde el 2020 hasta fines del año pasado y su paso por la UNTREF le dejó dos proyectos de escritura y le dio la oportunidad de conocer gente. “Gracias a eso vamos a hacer en abril, en la librería Atlántica de Buenos Aires, una lectura conjunta con Lía Chara –autora de la novela ‘Agua’- y con Nina Jäger –quien escribió el libro ‘Por toda herencia’-. Es una idea que surgió de Florencia Fragazzo, otra poeta, quien vio que había un hilo conductor entre los tres libros y que tiene que ver con esto del lenguaje científico en la escritura poética”.
Pero las satisfacciones no culminan aquí. “A partir del libro y de todas las puestas en voz, en agosto me invitaron a ir a Perú a La Casa de la Literatura para hacer una lectura” contó Silvia.
– ¿Cuándo escribías el libro, imaginabas que iba a suceder todo esto?
– Cuando lo escribí era como el fin o lo que quedó de la carrera que hice, que es bioquímica, pero más que nada de la docencia en biología en los niveles inferiores… Son temáticas que todo el tiempo estaban en el habla y sí entendí cuando lo terminé que iba a ser, por lo menos para mí, algo importante. No imaginé todo esto, siempre tuve ganas de hacer cosas pero a veces se dan y a veces no. 
– ¿Qué lugar ocupa la escritura en tu vida hoy?
– Si bien escribía desde chica e incluso en la secundaria, cuando tuve que elegir la carrera me parecía que no quería vivir de eso… me gustaba la literatura pero no quería forzarla, no me imaginaba cómo era. Fui por otro lado y por 20 años no escribí nada absolutamente y después sí me volví a conectar y evidentemente era algo que había quedado ahí, latente… Yo tampoco tenía muchas lecturas desde lo literario pero sí he tenido una lectura poética de lo biológico, de la vida cotidiana o la realidad. 
Para Silvia, el no haber leído tanto hoy le juega a favor. “Me doy cuenta que tengo como la novedad o el entusiasmo que por ahí otra gente ya a mi edad no tiene porque con esos libros ya se ha encontrado” resalta, para luego agregar: “Hoy no tengo presión, siento que verdaderamente me voy a dedicar a esto. Lo tomo como un trabajo”. 
En el cierre, Silvia Paihlé aprovechó para agradecerle a “María del Carmen Martínez, que da talleres acá en la ciudad; yo no hice taller con ella pero siempre hice la clínica de obra, siempre digo que si no hubiera pasado por ahí -de hecho sigo visitándola y charlando los textos- creo que no hubiera podido acceder a todo esto”. 
Una maestría, un libro
Gran parte del proyecto de la tesis de la maestría que cursó Silvia Pailhé tiene que ver con una muestra que hubo en el CCK en el 2019.
“Todo el libro se desarrolla en el CCK con esa muestra” adelantó la escritora. 
La misma, del matemático mexicano Aubin Arroyo y el artista plástico francés Othoniel, se llamó ‘Nudos Salvajes’. “A mí me disparó primero la escritura de un poemario y después, durante toda la maestría, la escritura de ensayos”.
Así, el texto fue creciendo hasta transformarse en un híbrido. “Es un poema que se va transformando en ensayo y termina en ficción. No sé cuándo voy a poder publicarlo porque es muy reciente”. 
Finalmente, explicó que en su texto se cruzan la matemática, las artes plásticas y la escritura de Jorge Luis Borges. “Esos nudos que vi, que se llaman Salvajes desde la matemática, reflejan el infinito a quien se pare enfrente y a la vez, en cada esfera se refleja el nudo al infinito y se abisma. Mi trabajo termina uniendo eso con la escritura de Borges, por esa fascinación que me dio leer textos que no había leído antes”.    
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