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Tito Alonso, un agradecido a Tres Arroyos

José “Tito” Alonso tiene en sus manos un diario y lee la respuesta de Roberto Lorenzo Bottino, ante una pregunta que le hizo un periodista en un viaje de Huracán a Olavarría para jugar con El Fortín.

 “— ¿Tuvo algo mejor, en tantos años en el club, que aquella delantera que formaban Palacio-Alonso-Barberón?”, dijo el cronista deportivo y Bottino respondió: “-Creo que esa fue la mejor delantera de la historia de Huracán y una de las mejores que vi en mi vida”. 
Tito observa que “Bottino tenía años de fútbol. No es que lo diga mi hermano, yo, un hincha mío, un amigo. Ese equipo, de haber tenido el trabajo que se realiza actualmente en un plantel en un Argentino A, hubiera llegado lejos también. Transcurrían otros tiempos, se entrenaba de noche, yo era medio haragán”. 


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 En forma reciente, se dio un gusto grande. Venir a visitar y saludar -entre otros- a su amigo Jorge Ferez, a Alberto Cedrón, Cantilo Destéfano y Miguel Alarcón, a quien agradece haber conocido en diciembre cuando la selección Sub-13 de Tres Arroyos jugó la final de un torneo provincial ante Lobos y la sede fue Olavarría (tras la igualdad 2-2, Lobos se impuso por penales). 
“Fui a la cancha ese día de casualidad y lo conocí a Miguel, él me había mandado un mensaje por WhatsApp y yo no lo había leído. Manejo un taxi y me llamó un árbitro para que lo lleve, le pregunté quien jugaba y me respondió la Sub-13 de Tres Arroyos. Cuando me dijo a que hora era el partido, decidí quedarme un rato, pensé ‘tal vez haya algún conocido’”, recuerda. 
En la cancha estaba “el expresidente de la Liga de Fútbol, (Ricardo) Fernández, nos pusimos a hablar. También charlé con Luis Barbieri (quien fue arquero de Loma Negra de Olavarría). Dios me iluminó y me quedé un rato, Pato Alarcón me sacó una foto, ahí lo conocí”. 
Con satisfacción, exclama: “¡Tengo tanta gente amiga! Soy muy querido en Tres Arroyos y la ciudad me encanta, la pasé muy bien”.

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El lugar de nacimiento de José Alonso es Las Flores, pero era chico cuando su familia se radicó en Azul. Sus inicios en el fútbol tuvieron lugar en Cemento Armado, desde donde pasó a Ferro de Olavarría. Félix Latrónico, quien era un reconocido representante de jugadores, lo llevó a Lanús en 1974. “Me compraron en forma definitiva, pero lo que me prometieron no me lo dieron. Viajamos para jugar un amistoso con la selección de Olavarría, estaba acordado como parte de pago. Le dije al presidente de Ferro que no quería ir más a Lanús, me quedé en Olavarría; poco después me contó que estaban mandando telegramas, ‘te quieren hacer un juicio’. Era una decisión tomada”, afirma. 
Lo fueron a ver desde Huracán de Tres Arroyos “Bottino y Massigoge, entre otros. Llegaron un día que jugué para la selección de Olavarría contra Laprida, ganamos 7 a 0 e hice seis goles”, sostiene y agrega que “con la selección de Tres Arroyos también le hice seis goles a Laprida. Y en Huracán convertí siete goles en un partido, creo que es récord junto con Tarula Vázquez”. 
Poco antes de mediados de la década del 70′ se puso la camiseta del Globo, que vistió hasta después del Mundial 78. Por entonces, el club ya había incorporado a Claudio Pandolfo, luego arribarían Jorge Ferez y Hugo Tenaglia, en la formación de una gran defensa. Tito aportó sus goles. El plantel tuvo en esos años jugadores muy talentosos.

 El otro club del que formó parte en Tres Arroyos es Boca, en un torneo regional. Jugó en la selección de la ciudad, así como lo había hecho con Azul y Olavarría. 
En 1978 fue incorporado por Olimpo de Bahía Blanca, junto a José “Ramón” Palacio. Tito comenta que “Cipolletti nos quería a los tres delanteros: Palacio, Alonso y Barberón. Cayetano Rodríguez era el técnico. Fuimos a una prueba, nos dieron permiso al Gallego y a mí, Barberón era más pibe y tenía un futuro bárbaro. Cipolletti jugó contra San Martín, ganó 3 a 0 e hice los tres goles”. 
En este contexto, relata que “la parte económica nuestra, así como la vivienda, se arregló. Si bien nos habían dicho que con el pase no iba a haber problemas, no se lo dieron, no llegaron a un acuerdo. Surgió posteriormente la posibilidad de Olimpo”. 
Define al club bahiense como “sensacional, un verdadero ejemplo cuando estaba Jorge Ledo a cargo del fútbol. Tuve la desgracia que a poco más de un mes de incorporarme, me lesioné una rodilla, los ligamentos. Estuve parado, pude hacer sí la pretemporada del año siguiente, jugué un regional y me fui”. 
Palacio se casó, formó una familia. Tito menciona que “jugó un Torneo Nacional con Olimpo y la segunda fase de la Liguilla Pre-Libertadores frente a Boca, la Liga del Sur que la ganó muchas veces y los torneos regionales. Hizo una gran carrera en la institución”.
Reflexiona sobre los caminos, las elecciones y circunstancias personales. “A mí me toca venir a Olavarría y jugar un Nacional con Loma Negra, lo que es el destino. Un plantel bárbaro. Las cosas del fútbol, decís, perdí esto y bueno, ganas por otro lado, tengo una familia bárbara. El Gallego también la familia que formó es maravillosa, él tenía todas las condiciones como las tuvo Rodrigo, un fenómeno. Los dos padre e hijo”, manifiesta. 
En Loma Negra menciona la labor como director técnico de Norberto Desanzo y del preparador físico Jorge Habbeger, entre otros. Un equipo que hizo historia, con jugadores notables; uno de los partidos que quedó en la memoria fue la igualdad 0-0 con River en el Monumental, ocasión en la que Tito no ingresó. Antes se desempeñó en Racing de Olavarría y fue goleador del torneo local. 
La etapa siguiente tuvo lugar en Atlético Huangelén y en una de las temporadas logró convertir 23 goles en 24 partidos. Aún hoy en la entidad hacen referencia al gran plantel de 1983, también con los olavarrienses Daniel Torrisi, Osvaldo Morales y Adolfo Varga, junto a muy buenos jugadores locales. Ese año finalizaron terceros, detrás de Peñarol y Sarmiento. 
 Su último club en la Liga de Olavarría fue Atlético Hinojo, siempre con capacidad goleadora y la picardía propia del “potrero”, de quien no pierde la esencia futbolera que se incorpora en el barrio. Finalmente, durante dos años jugó en 9 de Julio, su última etapa dentro de la cancha. 

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 El viaje a Tres Arroyos, semanas atrás, se produjo como parte de una recorrida muy especial. En forma previa, se reencontró en Necochea con Jorge Álvaro, actual presidente del Consorcio Puerto Quequén, militante político que estuvo preso entre noviembre de 1974 y diciembre de 1982. 
 “Fue compañero mío en las inferiores en Azul. Hace 61 años que no nos veíamos, lo tenía como desaparecido. Lo vi al hermano una vez y me dijo que se lo habían llevado, después no tuve más novedades sobre él. Este año lo vi en Facebook, no podía creer de haberlo encontrado en redes sociales. Al día siguiente, como yo no entiendo mucho, le pedí a mi hijo que le escriba para decirle si me podía llamar. A los dos minutos se comunicó, una alegría enorme”, sostiene.
 A Tito lo marcó la desaparición de Carlos Rivada y su esposa Beatriz Loperena, en febrero de 1977. “Tenía la experiencia de Carlitos, la noche anterior me llevó a mi casa, luego de un amistoso con un equipo de Necochea. Al día siguiente, desapareció, lo secuestraron junto a su esposa, nos enteramos de que los hijos habían sido dejados en la puerta del Hospital. Yo vivía en calle 1810, media cuadra antes de la ruta 228, me dejó de pasada. Él hacía trabajos de electricidad y había agarrado una obra en Claromecó, yo lo ayudaba”, recuerda. 
Un sábado a la tarde visitó a Jorge Álvaro y a dos cuadras de distancia se encuentra la casa de Chachi Pérez, quien fue defensor de Huracán, lugar donde se alojó. Además constituyó una oportunidad de hablar con Alejandro Barberón, con quien habitualmente mantiene un contacto. 
Tito dice que Chachi Pérez “le envío mensajes y tiene un vínculo con todos los muchachos con los que jugamos en Tres Arroyos como Cedrón, Cantilo Destéfano, Luis Sasso, Coria, Varela, entre muchos otros”.
 El siguiente lugar en su recorrida fue nuestra ciudad, donde volvió a colocarse la camiseta de Huracán para la foto y se unió en un abrazo con amigos. 
Partió finalmente hacia De la Garma, porque “le debía una visita a Carlitos Varela”, un gran delantero que tuvo el Globo en un período previo a la incorporación de Tito. “Era el máximo goleador, creo que ahora es Claudio García. Muy buen jugador”, asevera. 
Se emociona, no es para menos. “Es una satisfacción haber ido a Tres Arroyos y quiero saludar a quienes no pude ver por razones de tiempo, a toda su gente”, concluye con gratitud.   
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