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El servicio militar, la vida y el reencuentro


En 1972 fueron compañeros en Neuquén. Transcurrieron más de tres décadas hasta que tuvieron la primera reunión y desde entonces, mantienen la maravillosa idea de congregarse. Ayer el anfitrión fue el tresarroyense Eduardo Colantonio

Esta vez el anfitrión fue Eduardo Colantonio. Tuvo el honor de recibir en su casa, en nuestra ciudad, a sus compañeros del servicio militar. Lo realizaron hace 51 años, en 1972, en el entonces Batallón de Ingenieros de la ciudad de Neuquén.
Por distintos motivos, no estuvieron todos, aunque sí hubo una buena cantidad de asistentes. Desde hace unos años, intervienen también sus señoras, una manera de hacer los encuentros bien familiares. Son todos clase 1951, como es habitual se produjeron algunas ausencias por razones particulares.  
También hay quienes fallecieron en todo este tiempo; ayer recordaron en diálogo con este diario a un conscripto, miembro de la compañía, que durante el servicio militar sufrió lesiones graves cuando se incendió un camión y fue trasladado a Bahía Blanca, pero no pudo soportar las heridas. Lo tienen muy presente cada vez que están juntos; “dos personas se vieron afectadas, uno sobrevivió”, contaron.
Cuando se produjo la visita de este diario, el sábado en horas del mediodía, Eduardo Colantonio avanzaba en su labor como asador y estaba pendiente de lo que pudieran necesitar los invitados. Un día distinto y muy especial, con emociones, abrazos, mucha alegría.
Sus compañeros llegaron desde Mar del Plata, Junín, Chivilcoy, Tres Algarrobos, Azul, Villa Regina, Allen, Cipolletti, entre otros lugares. Además de Eduardo Colantonio, intervinieron en esta actividad Rolando Salas, Fernando Paponi, José Ingussi, Pedro Espinoza,
Carlos Vázquez, Néstor Vargas, Ismael Ibrain, Héctor Cuello, Ernesto Muscio, Héctor González, Nicolas Fortunato, Héctor Acuña, Miguel Grossi y Roberto Portela. 
También un compañero de la misma clase y de Tres Arroyos es Camilo Pirosanto, quien no pudo formar parte de la reunión.  

Los ex compañeros del servicio militar fueron recibidos por Eduardo Colantonio. Desde hace algunos años, participan las señoras

Amistad 
Pasaron más de tres décadas desde finalizado el servicio militar, hasta que se volvieron a juntar; a partir de ese momento, dieron continuidad a las convocatorias en distintas ciudades. Como siempre ocurre, el grupo contó con pioneros que empezaron a establecer contactos, consiguieron números de teléfono y rearmaron los vínculos. 
En 2022 se cumplió el 50º aniversario y lo celebraron en el batallón de Neuquén. “Ahí desfilamos, juramos a la Bandera nuevamente ¡Qué emoción!”, exclamó Héctor Acuña. En este sentido, destacaron “la muy buena predisposición del teniente coronel. Se portó de la mejor manera. Para nosotros fue un honor muy grande”. 
Tratan de encontrarse una vez al año, van rotando los anfitriones. En 2023, decidieron congregarse dos veces, la primera ayer en Tres Arroyos y la próxima la van a programar para septiembre. 
Generaron un grupo de WathsApp, intercambian saludos “en el Día del Amigo o en otras jornadas como el Día del Trabajador, aunque la mayoría dejamos nuestras actividades porque estamos jubilados. Nos enviamos mensajes para saber cómo anda cada uno”. 
Se rieron con las anécdotas, distendidos. Colantonio comentó que “a mí me odian un poquito porque yo los pinchaba, era el enfermero. De corajudo lo aprendí, me encantó”.  
De inmediato, uno de ellos agregó que “otros hicieron de peluquero. Veo que a algunos les cortaron el pelo y no les creció nunca más”. Uno de los que quedó calvo, pidió con buen humor: “Agresiones no…”. 
Héctor González también es clase 1951, pero formaba parte de otra compañía. Estaba en la banda del Ejército; “con mi toque de tambor mejoraban el paso o al menos, lo intentaban”, dijo. Contaron que “fue tantas veces a la compañía nuestra que lo adoptamos”. González asistió al segundo reencuentro, organizado en Chivilcoy, y desde aquella oportunidad no faltó nunca.  
Héctor Cuello pidió la palabra y relató que “con Pedro Espinoza le dimos el único título de fútbol que tuvieron estos tipos en toda su vida, fuimos campeones de la compañía”. 
El sol se mostró firme en el cielo, en un día muy agradable. A la altura de semejante acontecimiento. “Estuvimos mucho tiempo sin reunirnos, hasta que por suerte se retomó el contacto. Somos muy amigos, muy compañeros. Nos seguimos llevando bien”, valoraron. 
Hablaron con el sentimiento en la voz y en las miradas. El afecto inquebrantable por un lazo que nació hace ya 51 años. Este sábado volvieron a festejar y por supuesto, a agradecer por este motivo.   

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