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Justina busca cumplir un nuevo sueño

La bailarina tresarroyense que desde hace cinco años se radica en Mar del Plata junto a su familia, ganó una beca del 60% para irse a estudiar a Estados Unidos en 2024. Necesita ayuda de la comunidad para poder llegar a esta meta


Justina Gerónimo tiene 14 años y un futuro muy claro: quiere representar a Argentina por todo el mundo como bailarina. Con disciplina, constancia y mucho pero mucho amor por la danza, poco a poco va cumpliendo sueños y proponiéndose nuevas metas.
Ella es tresarroyense, comenzó sus primeros pasos a los 6 años con Ayelén Herrero y en la escuela de Nora Solfanelli junto a Elizabeth Krivich, quien la llevó a audicionar al Instituto Superior de Arte del Teatro Colón de Mar del Plata, donde hace cinco años ingresó. Hubo grandes cambios de por medio, ya que toda su familia se mundo a la costa para acompañarla en este camino; también comenzó a tomar clases en la Escuela Municipal de Danzas Norma Fontela y a integrar el Ballet de Cámara de dicha entidad. 
Pero ahora comenzó un nuevo desafío ya que, luego de una audición, obtuvo una beca del 60% para irse a estudiar en junio de 2024 dos semanas a la American Academy of Ballet de Nueva York, en Estados Unidos. Para cumplir este nuevo sueño, necesita de la ayuda de toda la comunidad ya que su familia no cuenta con los recursos económicos para solventar el resto de los gastos, pero Justina no baja los brazos y se encuentran realizando muchas acciones para recaudar el dinero necesario. 

Algo especial
Justina es una apasionada de la danza y lo demuestra en su manera de contar cómo inició en este camino. “Yo tenía casi 6 años. Soy muy amiguera e invitaba todos los días una amiga a casa. Ella había empezado danza, me mostró un paso de polka y yo quedé enamorada, fascinada de ese paso. Entonces, le empecé a decir a mamá que quería ir a danza y me llevó. Me encantó, quedé fascinada porque no podía creer que estaba haciendo algo que me gustaba tanto y que no tenía idea. Primero fui con Ayelén Herrero y después seguí en la Sociedad Francesa con Nora Solfanelli y Elizabeth Krivich”. 

Con su familia, su hermano Thiago, su papá Ricardo y su mamá María José

El primer día que llegó al estudio de Solfanelli, su profesora ya notó sus condiciones: “La profe Eli me dijo ‘Justi aprendete los pasos que te pasamos al grupo intermedio’. No me lo olvido más a eso”.
Un día le pidió a Justina hablar con sus padres, Ricardo Omar Gerónimo y María José Aristain, a quienes les contó sobre la sede del Instituto Superior del Arte que tenía el Teatro Colón en Mar del Plata. “Les propuso que yo haga la prueba de entrar y ahí empezar a formarme como bailarina. Al principio me parecía una idea un poco loca porque yo pensaba ‘no sé qué me ven, si no tengo nada’… pero mi familia se empezó a copar y yo después también ya estaba viviendo una película”.
La mamá no puede dejar de resaltar lo maravillosa que le parece su hija. “Vos la ves bailar y se le ve algo que el resto no lo tiene. Uno piensa que porque somos los papás, es normal que veamos eso, pero cuando la profe vino y nos dijo que tenía condiciones, claramente no éramos solo nosotros”, aseguró María José. Los cambios hacia Mar del Plata “por un lado, fue muy lindo todo, pero por otro también fue mucho cambio. A mí no me gustan los cambios, pero acá estamos hace casi cinco años. Son muchas cosas que yo no me imaginaba, pero obviamente que si ella es feliz bailando y tiene sus resultados, está buenísimo acompañar y estar en lo que uno pueda”, destacó. 


Más cambios 
La bailarina estaba feliz en su nueva vida y en el ISA del Teatro Colón. “La técnica que nos enseñaban, las formas, los maestros eran muy buena onda y tenían mucha experiencia. Era súper positivo. Por otro lado, también me costó porque, si bien estaba haciendo algo que amo hacer, mi familia estaba dividida”, recordó, ya que su padre y su hermano Thiago el primer año se quedaron en Tres Arroyos.
“Fue el comienzo de una nueva etapa. Me pude hacer de amigas que están en la misma que vos y que te entienden. En danza estamos haciendo todas diferentes sacrificios y esas cosas nos hacen unirnos más como personas, adolescentes y amigas”, expresó Justina. 

Un gran recuerdo junto a Elizabeth Krivich, quien la preparó para entrar al Instituto Superior de Arte del Teatro Colón

Pero al sueño del Teatro Colón se vio truncado en 2022. “Cuando entré al ISA, nos dijeron que los últimos años, 7º y 8º, se hacían en Buenos Aires. No iba a haber problema porque yo iba a tener edad para irme; pero a mí en junio de 2021 estando en 3º me pasaron a 4º, y al finalizar 4º nos dijeron que para empezar 5º nos teníamos que ir a Buenos Aires. Eso fue muy shockeante, fue uno de los momentos en los que más mal la pasé”, recordó. 
Ante esta noticia, tomó la decisión de dejar la carrera “porque sentía que era momento de cerrar una etapa y empezar con otra. Si bien lloré muchísimo, fue muy triste, sentí que me había sacado un peso de encima porque nunca me había sentido como una alumna parte de la escuela del Teatro Colón”.
Tras la decisión de Justina, su mamá se puso a buscar escuelas en Mar del Plata “y encontró la Escuela Municipal de Danzas Norma Fontela, y dije ‘bueno, ya está, vamos a ver qué onda’. Claramente, nada que ver, pero es una gran alternativa. Empecé en 2022 y es otro ambiente totalmente diferente, pero es hermoso poder vivir la danza desde otro lado, que no es solo trabajo, trabajo, trabajo, sino que uno puede trabajar, disfrutar, hacerse amigos, vivir otras cosas…”. 
También Justina se incorporó a otro proyecto de esa escuela, el Ballet de Cámara, “con el cual todos los sábados nos juntamos a ensayar diferentes tipos de obras, se hacen coreografías, nos van seleccionando y todos los meses se hace una función para bailar esas obras que venimos trabajando. Estar ahí es algo que como artista es súper nutritivo porque estoy aprendiendo a estar en contacto con el público, que hay funciones que no van a salir tan bien pero que es necesario vivir esas experiencias. Yo lo que quiero es bailar, entonces estar en el Ballet de Cámara es una gran oportunidad”. 

Nuevo desafío
En esta nueva búsqueda de Justina, surgió la posibilidad de hacer una audición para la American Academy of Ballet de Nueva York, en la que sacó un 60% de beca. “Todavía no lo puedo creer. Me pasa lo mismo que me pasaba hace unos años… estoy shockeada todavía, es como que no lo creo”, manifestó la bailarina. 
Ella se encontró de casualidad con la publicidad esta audición en una escuela de Mar del Plata. “Quería probar, pero no con la expectativa de ir a ganar una beca, sino con la idea de probar una audición porque nunca lo había hecho. El sábado 21 de octubre hice la audición, que fue una clase de técnica clásica, en la que hicimos barra durante 45 minutos y centro con puntas. Al finalizar la clase, nos dieron una charla. Después el director de la escuela empezó a mostrarnos videos y a hablarnos de cómo sería si nosotros llegamos a ir al seminario de verano. Nos dieron unas bolsitas con unos libritos y un certificado. Los maestros se fueron, ninguna aguantó la ansiedad y abrimos los paquetes. Cada certificado decía el porcentaje de beca que te habías ganado y yo tengo un 60%”.
Justina además resaltó que “estaba muy contenta por cómo había sido mi rendimiento porque sentí que pude hacer todo bien técnicamente y estaba feliz por eso”.

En su última visita a La Voz del Pueblo, Horacio Arbasetti le tomó esta fotografía

Al contarle la noticia a su familia, su mamá le dijo “’bueno Justi, vos sabés que es medio imposible’, porque Estados Unidos es otro nivel a nosotros. Es difícil como papá manejar esas situaciones porque yo si tuviera y pudiera, nunca la voy a bajar, pero viendo que es tanta plata, es complicado”, manifestó María José. 
“Ella sabe que si llegamos a juntar la plata ella se va sola porque sé las horas que le mete de danza todos los días. A veces tiene los pies todos ampollados que le sangran, entonces al ver el sacrificio, el trabajo y el amor que le pone… si uno pudiera, encantado de todo. Pero a veces se complica, por eso estamos intentando que la gente nos colabore y nos ayude para ver si se puede dar”, agregó.
Así, comenzaron con la difusión de la situación y han puesto a disposición las cuentas de banco y MercadoPago para que la gente pueda colaborar. “Tenemos idea de hacer también una rifa y pensamos en buscar algún sponsor que quiera colaborar. La intención está y las ganas también”, aseguró la mamá.
El viaje sería en junio de 2024, durante dos semanas. “Poder llegar a cumplir esta meta sería un sueño y le pido a la gente que si puede colabore. Mi sueño es algún día representar a la Argentina con la danza, quiero ser como Messi en la danza… Quiero que la gente me apoye, ya sea con un poquito que done. Estoy muy agradecida ya porque hay gente que ya ha depositado y otros que difunden un montón”, remarcó Justina.
Tiempo hay y esperanza también; sólo resta que la comunidad se solidarice y ayude a Justina a cumplir este gran sueño que le abrirá nuevas puertas.

Para Horacio

Justina recordó que sus primeras notas como bailarina las hizo en La Voz del Pueblo junto al periodista Horacio Arbasetti, fallecido en 2021, quien realizó su última nota en este diario junto a la bailarina. “Quería agradecer y dedicarle esta nota a Horacio. El fue siempre el que me hizo las notas desde que empecé con mi carrera de bailarina y su última nota me la hizo a mí”, recordó. 
“Siempre me apoyó, me hacía sentir con mucho afecto a pesar de no conocernos. Si bien ya no está físicamente entre nosotros, sigue presente”. 
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