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Cómo actuar en caso de un ataque de una serpiente yarará

A raíz del reciente caso de una niña que fue mordida por una yarará en la costa del río en San Isidro, LA NACION contactó a distintos especialistas que informan cómo actuar en estos casos y adónde dirigirse.

La serpiente yarará tiene hábitos crepusculares y nocturnos lo cual sumado, al aumento de la temperatura que invita a la gente a pasear hasta horas de la noche, puede provocar más encuentros con estos ofidios.

En caso de mordedura de una serpiente se recomienda dirigirse al hospital más cercano, ya que la mayoría de los hospitales centrales cuentan con suero antiofídico. Allí harán el diagnóstico diferencial para saber a qué ejemplar corresponde la mordedura y aplicarán el tratamiento correspondiente.

«Si se trata de una yarará, el tiempo del que se dispone para aplicar el suero antiofídico es de 12 horas. Pero hay que asistir de urgencia a un centro asistencial para tener tiempo para conseguir el suero, ya que si la persona se encuentra en una zona retirada, puede demorar en llegar», explicó a LA NACION la doctora Ana María Girardelli, ex directora del Centro Provincial de Toxicología.

«En los últimos 30 años no hemos tenido accidentes fatales con yararás porque desde el Centro de Toxicología pueden llegar en menos de 12 horas a dar asistencia en cualquier punto de la provincia. Pero para eso es clave que la gente consulte rápido», agregó.

Girardelli informó que por año el Centro de Toxicología recibe entre 700 y 800 consultas por accidentes con animales, de los cuales el 20% son por ofidios. De ellos, cinco o seis, pueden ser por mordeduras de yarará. «No son muchos, pero son graves y potencialmente mortales», dijo la doctora. «Y el problema es cuando aparecen en zonas donde el personal médico no está acostumbrado a tratar con mordeduras de serpientes, como cuando éstas vienen con las inundaciones», explicó.

 

¿Qué hacer y qué no hacer ante una mordedura?

– Existe un protocolo de actuación que se debe seguir en caso de mordedura de una serpiente:

– No intentar cazar o capturar al animal

– Retirar toda prenda o adorno de la zona afectada, que pueda impedir la distensión del edema

– Permanecer en reposo y tomar agua

– Las maniobras tales como laceraciones, succión del veneno o torniquetes son perjudiciales y no son recomendables

– Ir al centro asistencial más cercano

La doctora Girardelli explicó que no es necesario capturar al animal porque eso sólo pone en peligro a quien lo intenta y con la sintomatología es suficiente para determinar de qué tipo de animal se trata. Además, no se debe comprimir la zona de la mordedura con prendas ni torniquetes ya que eso potencia el efecto del veneno. La persona debe moverse lo menos posible para evitar una mayor circulación del mismo.

Las laceraciones pueden llevar a una infección y la succión del veneno con la boca no es útil ya que sólo podría extraerse un poco del veneno superficial porque la inoculación de la mordedura de la yarará es profunda. Además, una mínima lastimadura en la boca puede poner en peligro a la persona que succiona.

 

¿Cuáles son los síntomas?

En caso de tratarse de una mordedura de yarará, los síntomas son muy característicos y fáciles de distinguir respecto de los de otros animales que no tienen veneno. Y se desarrollan de inmediato y durante las primeras dos horas:

– Se siente un gran dolor de inmediato

– Se observa la marca de los colmillos (no minimizar si sólo se observa un orificio, ya que la víbora puede haber perdido un colmillo en sus actividades de caza, pero conserva su potencial de daño)

– Se forma un edema duro de inmediato, cuyo color no desaparece al presionar con el dedo

– El edema cambia de color y se torna «vinoso» o morado

– La pérdida de sangre por los orificios causados por la serpiente no se detiene

Un poco después aparecen ampollas y, si no media la intervención médica, puede producirse la necrosis del tejido afectado. La persona puede sufrir hipotensión, palidez y náuseas. Otros síntomas que pueden observarse más adelante son el sangrado por la nariz y hemorragias digestivas, «lo cual puede llevar a la muerte», explicó Girardelli.

La mordedura de una culebra, en cambio, no inocula veneno y habitualmente más que una mordedura es como un rasguño, ya que el animal no tiene una capacidad de abrir la boca tan grande como la yarará, por lo que sólo alcanza a arrastrar sus dientes sobre la piel. De todos modos, en estos casos también se recomienda asistir a un hospital para que realicen una limpieza profunda de la herida, ya que podría infectarse, y también apliquen la vacuna antitetánica, porque aunque no tenga veneno la culebra puede transmitir el tétanos.

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