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Las cámaras que no graban y las otras zonas liberadas

La polémica de las cámaras municipales de seguridad y su utilidad en la lucha contra el delito volvieron a estar esta semana en el ojo de la tormenta, luego que una vecina denunció que, al querer acceder a las imágenes de los ladrones que le robaron en su casa, en la Secretaría de Seguridad le informaron que ese material no existía.

La respuesta recibida por Lucía Colantonio fue duramente criticada en las redes sociales y, mucho más, la aclaración posterior que hizo el secretario de Seguridad, Werner Nickel, cuando explicó que esas imágenes no estaban disponibles porque las cámaras de seguridad que cubren el sector donde se encuentra la casa de la víctima, filman pero no graban.

La respuesta de Nickel, que también fue blanco de fuertes críticas por parte la opinión pública local, merece un análisis extra.

Si bien, a simple vista, pareciera que el funcionario se tomó con liviandad el caso denunciado por Colantonio, la respuesta no fue ni más ni menos que la verdad, y sirvió para subrayar en la agenda de Seguridad, la prioridad que debe tener la adquisición del software necesario para, justamente, grabar lo que filman las cámaras municipales y sostenerlo en un archivo, al menos unos días, si es que no se constatan delitos en cada zona. Porque, de lo contrario, será muy difícil distinguir a un ladrón de un hombre común que entra «como Juan por su casa» a robar en una propiedad, cuya ventana no da a la calle y, por lo tanto, al violentarla, no estará expuesta ante las cámaras, tal como ocurrió en la vivienda de Güemes 548, donde según le confiaron sus testigos a Lucía Colantonio, el delincuente entró al terreno de la casa con total naturalidad y hasta cerró la puerta del jardín del frente detrás suyo.

Un operador del Centro de Monitoreo que haya visto ese ingreso «en vivo» a través de las cámaras municipales, es muy difícil que diferencie al delincuente de un vecino común, y es ahí, donde la posibilidad de grabar imágenes se torna fundamental, ya que, sino se puede evitar el robo como consecuencia de la actitud del ladrón, por lo menos tendremos su imagen luego de constatar el hecho.

En otro plano quedará la «invitación» que se le hizo a la víctima para conocer el sistema de cámaras que existe en el Centro de Monitoreo, después de haber sufrido un duro golpe a sus finanzas de trabajadores.

Una actitud interpretada como un tanto soberbia que, involuntariamente, pudo haber terminado alimentando alguna de las duras críticas de nuestros lectores recibidas tras la publicación de la noticia en la web de La Voz del Pueblo.

 

Golpe al compromiso

La denuncia de Lucia Colantonio no solamente hace blanco en las cámaras de seguridad municipales y sus limitaciones para grabar, sino también en el compromiso tantas veces pedido a las víctimas por parte de las autoridades judiciales al momento de denunciar todo lo que se sepa de aquellos sospechosos que nos han robado.

La otra parte de la indignación de esta vecina, radicó en la presentación judicial realizada poco después de denunciar el robo, donde compartió sus sospechas acerca de los autores de la sustracción sufrida y un lugar tentativo donde estarían ocultos.

Según la vecina, entre las respuestas recibidas desde la Fiscalía figura la supuesta imposibilidad de esclarecer el hecho porque el botín era dinero en efectivo y, como todos sabemos, el dinero no tiene dueño. Sin embargo, hay un pequeño detalle que no fue mencionado, y es el faltante de su notebook y unos aritos, tal vez la parte más pequeña del botín, pero quizá la posibilidad de detener a los sospechosos o encubridores del hecho.

Fastidiada e indignada, como muchos tresarroyenses que han sido víctimas de hechos delictivos, Lucía Colantonio hizo su propia investigación y tuvo resultado.

Chocó contra la burocracia judicial y siguió adelante, hasta volver a chocar con las limitaciones de las cámaras de seguridad, en una semana en la que, los delincuentes, parecen haber actuado como sabiendo donde las cámaras no están para cumplir íntegramente con su función preventiva o generadora de pruebas, para que la Justicia combata el delito con herramientas contundentes.

Cabe recordar que los otros dos robos denunciados esta semana tuvieron lugar en zonas marginales, entre ellos, un local donde, al igual que en la investigación iniciada a mediados del año pasado por el fiscal Gabriel Lopazzo (donde hay un policía y un sujeto con antecedentes detenido, como así también una oficial procesada), tal vez las imágenes de sus cámaras privadas sirvan para, al menos, identificar a los ladrones y conocer quien nos roba en Tres Arroyos.

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