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LUNES 15.07.2024
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Vacaciones, entre el ocio y el estrés

A ver… Ya programé el viaje, saqué los pasajes, alquilé el lugar para pasar estos días, preparé la valija, un abrigo «para las noches frías», ropa liviana para los días de calor, protector para cuidarme de los rayos UV, etc, etc, etc.. O tal vez, decidí quedarme en casa y voy a hacer todo eso que durante el año no puedo: arreglar la puerta que no cierra, crear un jardín de novela en mi patio (que parece un baldío), visitar amigos, familiares y cumplir con esas cosas pendientes. En definitiva, ¡llegaron las tan ansiadas vacaciones!

Esperamos todo el año para poder «desenchufarnos» de las cuestiones laborales y rutinarias, para poder disfrutar en familia o con amigos de unos días de tiempo libre u ocio… Para poder «desestresarnos» y volver renovados y diferentes en un corto período de tiempo. En realidad, ¿podremos lograr hacer tantas cosas y volver a nuestra rutina habitual descansados? ¿Podremos sacarnos de encima el estrés acumulado?

En los tiempos que corren, nos vemos expuestos a diferentes estímulos internos y externos que nos afectan a nivel individual, familiar y en nuestra relación con las personas de nuestro entorno más cercano. Solemos distribuir nuestro tiempo en tres grandes áreas: el trabajo, el ocio o tiempo libre y la familia.

La mayoría de las personas, coincidimos en señalar que lo más importante para nosotros es la familia. Sin embargo, debido a diferentes circunstancias, dedicamos mayor tiempo al área laboral, quedando expuestos a altos grados de estrés que pueden llegar a producir una ruptura en ese delicado equilibrio, necesario para conservar la salud tanto física como psicológica.

En niveles adecuados, el estrés (esa energía que nos permite realizar nuestras tareas diarias), es considerado saludable. El inconveniente se produce cuando se intensifica desproporcionadamente, por un motivo real o sin motivos aparentes, produciendo diferentes patologías a nivel cognitivo (atención, concentración, memoria) o a nivel afectivo (irritabilidad, depresión, angustia). Esta situación también influye en nuestra vida cotidiana y fuera del área laboral.

Por ese motivo, es que resultan de vital importancia, el descanso, las vacaciones, y la desconexión de las fuentes de estrés cotidianas.

El «no hacer» nos angustia, provocando la sensación de estar «perdiendo» el tiempo, y el no querer sufrir esa ansiedad junto al deseo de sentirnos activos, nos impulsan a la acción.

En muchas ocasiones, solemos confundir o tomar como sinónimos dos conceptos que en realidad son diferentes: tiempo libre y ocio. Intentaré clarificarlos para que cada uno pueda realmente darse cuenta si en su vida cotidiana los pueden distinguir.

Si hablamos de tiempo libre, podríamos decir que es aquel que no utilizamos para trabajar, comer o dormir. Es considerado ese lapso de tiempo que esta sujeto a otras obligaciones que no tienen que ver con nuestra vida laboral, como por ejemplo, las compras de primera necesidad, las obligaciones familiares y aquellas actividades autoimpuestas que hemos decidido realizar (un voluntariado, realización de diferentes cursos, etc.). Hacemos referencia a aquellas actividades que no son meramente recreativas.

Al hablar del ocio damos cuenta de ese tiempo que utilizamos de manera creativa, desarrollando capacidades, favoreciendo el equilibrio personal, llenando de contenido nuestras vidas y produciendo un enriquecimiento personal. Ese tiempo que utilizamos para hacer lo que nos gusta y que a la vez no gratifican y satisface, aquellas cosas que están orientadas a uno mismo.

El ocio como tiempo libre creativo influye en nuestra salud psíquica y física aportando una mejor calidad de vida. Es un concepto diferente a «no hacer nada», requiere conocerse a uno mismo para saber realmente qué se desea.

Y ahí suele estar el mayor inconveniente: ¿sé realmente lo que me gusta hacer?, ¿dedico tiempo durante el año a momentos que me producen bienestar?, ¿o sólo me dejo llevar por las tareas que «debo» realizar? ¿Cómo distribuyo mi tiempo fuera del área laboral? Estas, son algunas de las preguntas que deberíamos hacernos y en ocasiones no es sencillo contestarnos.

La importancia de tener tiempo libre y ocuparlo en actividades que nos ayuden a crecer como personas, tiene un carácter preventivo de algunos de los males que aquejan a la sociedad: depresión, soledad, aislamiento, alcoholismo, drogadicción, enfermedades por sedentarismo, enfermedades crónicas, etc.

Si logramos volver renovados de nuestras vacaciones, podríamos decir que hemos hecho buen uso de ese tiempo libre, sinó, quizás sería una buena opción replantear el uso que hacemos de esos momentos y reorganizarnos para que en las próximas vacaciones no tengamos la necesidad de recomponernos en tan poco tiempo.

 

Lic. Claudia Eugenia Torres

M.P.: 40256

[email protected]

 

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