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Mujeres trans y travestis de La Plata abandonaron la prostitución

Hace poco más de un mes, diez chicas trans y travestis de La Plata dejaron de ejercer la prostitución y abrieron un centro de belleza.

“Las Charapas” –organizada a modo cooperativa de trabajo- funciona en la calle 18, entre 39 y 40, y ofrece servicios de peluquería y manicuría a precios muy accesibles, “cuidados” dicen ellas.

Como no encontraban quién les alquilara un local –estuvieron más de un año buscando- Claudia Vásquez Haro, presidenta de Otrans La Plata y organizadora de la iniciativa, acondicionó su propia casa para poner el negocio.

“Tuve que dividirla y reformarla porque nadie nos quiso alquilar nada”, cuenta Vásquez Haro a La Capital. “Cuando llamábamos por teléfono a un propietario o inmobiliaria nos daban los precios y los requisitos, pero cuando íbamos cuatro o cinco chicas a verlo empezaban a poner excusas. Y teníamos todo en regla. Entonces nos dimos cuenta de que era por nuestra identidad de género”, agrega.

“Pensarían que íbamos a poner ahí cualquier cosa menos una peluquería”, comenta esta docente e investigadora de la Facultad de Periodismo de La Plata.

Así, de a poco y en forma auto-gestionada, fueron armando el local: hicieron rifas, organizaron peñas y vendieron comidas. Para hacer las refacciones, cada una de las integrantes puso además plata que tenía ahorrada.

El nombre “Charapas” remite al lugar de origen de las mujeres, una zona selvática del nororiente peruano. Ahora, están también tras un proyecto gastronómico de comidas típicas de esa región.

 

“Es un proceso de empoderamiento”

La peluquería funciona desde hace unos días, pero el proceso de cambio empezó mucho antes. Fue en 2013 –un año después de la sanción de la Ley nacional de Identidad de Género- que las mujeres comenzaron a pensar en un espacio en el que poder generar sus propios recursos para dejar la calle.

“Me parece interesante remarcar el proceso que se llevó adelante, que fue endógeno y exógeno”, explica Vásquez Haro. Y amplía: “endógeno, porque ellas tuvieron que formarse durante tres años, utilizando incluso el dinero que habían recaudado estando en situación de prostitución. Se trató prácticamente un proceso pedagógico de empoderamiento político pero también de reflexión sobre su lugar en situación de prostitución”.

“Y exógeno –agrega- porque, una vez materializado el proyecto, la cooperativa está teniendo una incidencia directa con los vecinos y con aquellas personas que vienen a cortarse el pelo”.

 

“La prostitución no es un trabajo”

Un censo realizado por Otrans en La Plata arrojó como resultado que el 75% de las chicas trans y travestis que se prostituían estaba dispuesta a dejar la calle si encontraba un trabajo formal.

“Ése fue el faro para pensar este proyecto”, señala la presidenta de la ONG. Y define: “para muchas de nosotras la prostitución no es un trabajo, tenemos la postura abolicionista. Pero más allá de esta postura, las compañeras mismas tenían que atravesar ese proceso”. Según el censo, en La Plata hay 350 mujeres trans y travestis y cerca del 97% ejerce la prostitución.

 

Persecución política y estatal

“En 2016 estuvimos soportando la criminalización y la persecución política y estatal”, dice Claudia Vásquez Haro. En octubre pasado, la presidenta de Otrans viajó a Ginebra –Suiza- junto a otras organizaciones para presentar un informe ante la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW) de las Naciones Unidas.

En el trabajo titulado “Situación de los derechos humanos de las travestis y trans en la Argentina”, las ONGs señalaron que “a pesar de los avances en el marco normativo de la Argentina”, este grupo de población “sigue siendo objeto de hechos de violencia, orientados por la discriminación ante identidades de género no normativas”.

“Desde la sanción de la Ley de Identidad de Género hace 4 años y la derogación tácita de las leyes y contravenciones que criminalizaban de manera directa a las personas trans y travestis, -agregaron- las fuerzas de seguridad aumentaron la utilización de leyes que criminalizan la identidad travesti transexual de manera indirecta”.

“Así, se asocia la identidad travesti y de mujeres trans con los delitos de venta de estupefacientes y oferta de sexo en la vía pública, que están incluidos en los códigos contravencionales de algunas provincias”, remarcaron. Por otro lado, destacaron que debido a las diversas formas de discriminación la expectativa de vida de las personas trans y travestis es de 35 años y que –de acuerdo a una encuesta de 2012- el 83% ha sido víctima de graves actos de violencia y discriminación policial.

 

El cupo laboral

En la provincia de Buenos Aires, la Ley 14.783 de Cupo Laboral Trans -conocida como Ley Diana Sacayán- establece que todos los organismos estatales de la Provincia, concesionarios privados de servicios públicos y municipios deberán reservar un cupo del 1% de la totalidad de su personal para personas travestis, transexuales y transgénero. Pero la norma –sancionada en septiembre de 2015- todavía no fue reglamentada por el gobierno provincial.

Luego de varios reclamos, las organizaciones fueron recibidas por funcionarios de la Secretaría de Derechos Humanos bonaerense, pero todavía no se avanzó demasiado. “Hay burocracia y falta de decisión política”, dice Vásquez Haro, y destaca que “en la Provincia no hay una sola persona que haya ingresado al Estado por esta Ley”.

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