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La sana costumbre de informar

Las diferentes comisiones que tuvieron a su cargo la organización de la Fiesta Provincial del Trigo, una vez finalizada la misma, se reunían para evaluar su desarrollo. Muchas de esas convocatorias están registradas en ediciones -meses después a su realización- de LA VOZ DEL PUEBLO.

Para ilustrar esto, vale enunciar alguno de esos artículos en los que la Comisión Ejecutiva informaba día y hora de reunión, temario, proyecciones, nuevas conformaciones, publicados en abril, mayo y junio del año 1997.

Vale la pena mencionar otro artículo periodístico publicado en marzo de 1998, a pocos días de haber terminado la edición número 29 de la Fiesta del Trigo. El presidente de la comisión organizadora -por noveno año alternado- del evento popular más importante de la región, Pedro Alonso, analizaba en esa ocasión el resultado de la celebración en sus diferentes áreas. Además, en esa misma autoevaluación daba cuenta de todos los aspectos que debían ser motivo de análisis para «lograr una constante evolución».

En cuanto a la muestra estática industrial -que ese año fue más chica que el anterior- dijo que «hay que reconocer que las muestras estáticas se reducen porque al hombre de campo le gusta más la muestra dinámica «. En el área cultural expresaba que «la exposición cultural crece constantemente, hay muy buena disposición para participar».

El presidente del organismo, en el mismo artículo del 12 de marzo de 1998, informaba la entrega de un subsidio por parte de diputados de la Provincia y avaló la realización de los fogones, «sin ellos esta no sería la Fiesta del Trigo».

Todos los que formaron parte de las diferentes conformaciones de las comisiones de todos los tiempos, aluden a la prolijidad y detalle con el que se presentaban los números. Las reuniones habituales de los lunes, miércoles y viernes de cada semana y las especiales -informadas a través de este diario- eran espacios en los que no sólo se analizaba la logística de la Fiesta pasada o las nuevas fechas, sino se entregaban todos los comprobantes de pago y se elaboraba el balance pertinente.

En 2002 fue una de las últimas veces que balance en mano Pedro Corries, integrante de la comisión de la Fiesta del Trigo, visitó bloque por bloque presentando los números finales del evento.

Los años que siguieron sumaron reclamos en el recinto de sesiones, por los costos del escenario mayor, de los baños y vestuarios, de los espectáculos, de la contratación de seguridad, de los baños químicos y otras cuestiones que nunca fueron informadas. Hasta que hace unos años, Francisco Aramberri, en ese momento concejal, apareció con los que en la sesión algunos concejales describieron como «la cuenta del almacenero». Un papel manuscrito, dividido en dos columnas -el debe y el haber- y números redondos que daban cuenta del gasto en espectáculos, sonido, seguridad, alquileres, locutores,viajes, premios y recursos de los espacios de los vendedores ambulantes, fogones, kioscos, publicidad… A nadie le cerró nada y fue objeto de críticas hasta muchos meses después.

La siguiente vez que se presentó algo que intentó ser un balance fue en la última sesión en la que se trató la rendición de cuenta municipal y tampoco le cerró a nadie.

Los miembros de las comisiones que dedicaron tiempo, representando instituciones prestigiosas, asumiendo responsabilidades, también tenían la sana costumbre de dar cuentas a la sociedad de qué se hacía con el dinero del pueblo. Por ahora nadie los ha emulado.

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