Soluciones de fierro
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“La gente me conoce y sabe que me puede pedir una herramienta, algo específico según los que necesita, y que yo se la puedo fabricar”, dice con entusiasmo Eduardo Colantonio. Ese es su más valioso tesoro. Porque su gran pasión es la fabricación y un gran orgullo significa que se hizo un nombre cumpliendo con las expectativas de sus clientes. De todos modos, él vive de la reparación. Ese es el fuerte de su taller en el que trabaja junto a Carlos y Víctor, fieles laderos que ya suman dos décadas de muy buena compañía.
“Hago reparaciones de todo tipo de maquinaria agrícola y también fabrico, que es lo que más me gusta. Obviamente de la reparación vivimos, porque no siempre hay para fabricar. Lo mío no es un fábrica, lo que fabrico lo hago a pedido. No tengo stock de nada”, explica.
Y el menú ofrecido en amplio: “Me suelen encargar rolos trituradores, rodillos desterronadores, peines para rastras de discos, frentes para comederos, el borra cuevas de peludo”, enumera. Ahora, ¿por qué un productor decide encargarle un rolo triturador a Colantonio y no comprarlo a una firma que los hace en serie? “Eso se da, como en otros implementos, porque a nosotros el cliente nos puede pedir determinados ajustes. Que sea más pesado, más liviano o con tal o cual innovación. El chacarero viene y me lo pide. Y yo me adapto”, dice Eduardo, que lleva 36 años en contacto con los fierros.
Las novedades
Estos últimos meses, el metalúrgico está trabajando fuerte los rodillos pisa rastrojos. “Son rodillos que van colocados adelante de la cubierta de la cosechadora o del tractor, y lo que hace es proteger las cubiertas de los palos de maíz y del rastrojo de soja, que las deterioran mucho”, cuenta.
“El rolo lo que hace es ir aplastando el palo de maíz y así evita que se vaya incrustando en la cubierta. Es algo que se usa mucho en el norte y nosotros lo estamos haciendo para esta zona”, agrega. Colantonio explica que se es implemento que conviene tenerlo “porque una cubierta de cosechadora, la más barata vale 50.000 pesos, pero una radial, unos 80.000; mientras que este equipo vale la mitad”.
En tanto, comentó también que para evitar los daños de los palos de maíz “estamos haciendo unos patines individuales que van en cada surco y van tirando los palos cuando la cosechadora va trabajando”. Aunque aclara que ese sistema no sirve para la soja.
Por último, Eduardo le agradece la “eterna” colaboración de sus empleados, y también “le mando un gran saludo a todos los clientes que son los que me permiten seguir adelante”.
