Los mejores “Caminos y sabores” argentinos
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El pasado 6 de julio, en el predio de la Rural de Palermo, se celebró la 13º Feria de Gastronomía, Artesanías y Turismo más importante de latinoamérica.
Esta iniciativa de Exponenciar S.A, una empresa de Clarin y La Nación, nació en el 2005 buscando “promover el fortalecimiento de la identidad regional y el valor agregado en origen”. Las miles de personas que asisten la han convertido en “el mercado de productos regionales más importante de America Latina”. Aseguran que ésta última edición tuvo, de jueves a domingo, más de 80.000 visitantes, y se comecializaron más de 36 millones de pesos.
Más de 400 productores de 20 provincias, organizados en nueve caminos temáticos (quesos, carnes, tradición, turismo, aceites y especias, bebidas, yerba mate y té, frutos de la tierra y dulces), facilitaban la dinámica circulación.
“Caminos y sabores sin fronteras”
Uno de los atractivos del evento fue el “Cuarto Encuentro de Cocinas Étnicas”, que cada año reúne en el mes de Julio a chefs de distintos paises en Buenos Aires, para mostrar su cultura gastronómica. En el marco de ésta propuesta, que se sumó por primera vez a la feria, el viernes se presentó el proyecto social “Sabores y saberes sin fronteras”: un grupo de ocho mujeres de diferentes nacionalidades, residentes de la villa 1-11-14 que, impulsadas por las ganas de fomentar la integración entre las distintas colectividades que habitan el lugar, se reunieron hace cuatro años para crear talleres de cocina. La idea no es solo transmitir la gastronomía típica de sus paises de origen sino “ intercambiar cultura y tradiciones, compartir y conocerse.”. “Fuimos por el lado de la cocina porque es el territorio que tenemos ganado”, asegura, entre risas, una de las integrantes.
La iniciativa cuenta con el apoyo de la Subsecretaría de habitat e inclusión, que posibilita que los talleres sean totalmente gratuitos, y que se puedan brindar en otros espacios fuera de la villa.
Buscando su identidad
Paralelamente, hace un tiempo, los vecinos del lugar comenzaron gestiones ante el Gobierno de la ciudad de Buenos Aires para renombrar la Villa 1-11-14 cómo “Barrio Padre Rodolfo Ricciardelli”, en honor al difunto sacerdote que se enfrentó junto a ellos en al desalojo con topadoras en los años de la dictadura militar. El deseo se hará realidad el próximo año, al cumplirse diez años de su muerte, requisito legal indispensable para hacer uso de su nombre. Y así, aparece para ellos la ilusión de deshacerse del estigma que los condena.
