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Perritos Callejeros ya instaló 33 cuchas

El proyecto comunitario Perritos Callejeros es una iniciativa de vecinos dispuestos a mejorar la calidad de vida de los perros que viven en la calle. Su ámbito de acción es la zona céntrica de nuestra ciudad, pero en los escasos dos meses que lleva la propuesta, fue tan grande la repercusión que ya están atendiendo pedidos de cuchas en barrios aledaños. 

«La idea no es llenar de cuchas la ciudad, lo ideal sería que no hubiera ninguna», afirma Jesica Di Biase, quien creó el grupo en la red social Facebook y se encarga de atender los pedidos. «El objetivo es mejorar la situación de los perros que ya están en situación de calle hasta que consigan una familia. Mientras tanto, nosotros les aseguramos resguardo, alimento, agua y cariño, para que no sigan sufriendo de frío o hambre», explica.

Todo surgió cuando Jesica quiso llevar un cachorro que encontró en la calle al refugio canino. «Me dijeron que no tenían lugar y es cierto, están desbordados». Subió la idea de armar cuchas para los callejeros en el grupo que PACMA tiene en Facebook y de a poco fue sumando adeptos. «Al principio éramos nosotras dos (en referencia a Gabriela Solís, coordinadora junto a ella) pero una vez que pusimos la primer cucha empezó a sumarse gente. Hoy, dos meses después, ya tenemos 33 cuchas en la calle». 

 

Hasta noviembre 

Antes de empezar a instalarlas en el centro y de formar el grupo en Facebook, que es su lugar de encuentro y difusión, intentaron hablar con algunos de los concejales, que las derivaron con la directora de Bromatología, la bioquímica Lucía Gardey. «Intentamos contactarnos pero en aquel momento ni siquiera fuimos recibidas. Le mandé una carta y hace unos 20 días tuvimos una reunión, después de la repercusión que empezamos a tener en los medios», indica. 

En ese encuentro, Gardey les informó que hay una ordenanza que prohibe la instalación de estructuras en la vía pública, y que las cuchas corrían riesgo de ser confiscadas. «Nos sorprendió porque nosotros queremos lo mismo que ellos: que no haya perros en la calle -sostiene-. Pero mientras tanto ellos están ahí, con frío, con lluvia, con hambre. En definitiva, estamos cumpliendo una función que le corresponde al municipio». 

El intercambio de posturas encontró un punto en común, ya que les dieron el visto bueno hasta que pase el frío. «Algo es algo, aceptación y coincidencia no hubo. Acordamos pasar el invierno, las cuchas van a quedar hasta noviembre, y después veremos qué pasa». 

 

Comerciantes 

Uno de los puntos principales para la instalación de las cuchas es que deben tener el visto bueno del dueño del lugar donde se instalen. Teniendo en cuenta que el proyecto se desarrolla mayoritariamente en la zona céntrica, fueron los dueños de los locales los que debieron decidir si permitían la instalación. «La aceptación entre los comerciantes está un poco dividida y es entendible. Cada uno quiere mantener su estética. Por eso ahora, que ya llevamos muchas cuchas construidas y mejoramos la técnica, empezamos a darle importancia a que queden lindas. Usamos maderas sanas y las pintamos con barniz o cetol, no sólo para que tengan más aceptación sino porque quizás si son lindas y no atentan contra lo que el municipio considera estético, puedan volverse parte del paisaje de la ciudad», dice entusiasmada Gabriela.

 

Compromiso 

En medio de la charla, Jesica y Gabriela hicieron una pausa para que se ponga énfasis en el compromiso de quienes les piden una cucha. «El vecino que acepta, se encarga de que la cucha esté en estado, de que la vereda esté limpia, que el perro tenga en un platito el alimento que le llevamos, agua, que el colchón esté a resguardo. Además, como somos pocos los que construimos, estamos intentando convencerlos para que las construyan ellos con los materiales que les damos nosotros. Necesitamos más gente que se anime y construya», explican. 

Una de las soluciones que plantean para que la cantidad de perros en la calle se reduzca, es la castración. «Quien se debe ocupar de la castración es el municipio. Hay gente que no castra sus perros por ignorancia, otros por dinero, porque no saben que se puede hacer gratuito». Pero no todos están dispuestos a castrar a su mascota. «En ese caso, deben ser más responsables -manifiestan con énfasis-, porque si lo tienen suelto en la calle se va a reproducir, y esos perritos quedarán en la calle». 

 

Donaciones

 Además de la colaboración en la construcción de las cuchas, necesitarían algún otro carpintero que se suma al «Tuta» Fernández en el corte de las maderas. Como materiales, solicitan maderas, machimbres, clavos, barniz, cetol, colchoncitos y alimento. Tanto para las donaciones como cualquier tipo de contacto, los interesados deben comunicarse con el grupo en Facebook: Proyecto Comunitario Perritos Callejeros.

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