El gran iluminador
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Antonio Fiadoni lleva tres décadas relacionado con la electricidad y las luces. Es mucho tiempo en cantidad, pero también en variedad. Porque es de la generación de electricistas que fue testigo directo de todos los cambios que ha experimentado el rubro. El lo resume en pocos segundos.
“Cuando arranqué era muy complicado poner un teléfono por las trabas que planteaba ENTel, al poco tiempo, con la llegada de Telefónica, eso cambió por completo y todo el mundo empezó a instalar aparatos y arrancamos con la venta de centrales telefónicas, contestadores… Cuando ya me había acomodado con eso irrumpió Internet y empezamos con las redes -hemos hecho obras de 400 puestos de trabajo para el INTA, por ejemplo-, y después por la inseguridad explotó la colocación de alarmas y más delante de cámaras”, describe el técnico electromecánico que arrancó trabajando en ElectroTres, que era propiedad de su tío.
En 2012 fue de los primeros que empezó a trabajar con tecnología LED, la última gran revolución en lo que a luces se refiere. Y un año después fue él quien dio un salto de calidad: abrió un estudio de iluminación. “Cuando pudimos armar esto llegamos a la felicidad completa”, asegura sentado en el escritorio del local ubicado en avenida Belgrano al 1200.
“Siempre vi que en las grandes ciudades había estudios de iluminación y logré armar el mío hace cuatro años. Acá cuando viene una persona se le puede dar un asesoramiento integral, es importante poder ofrecer todo lo que hay”, explica Antonio.
“Cuando arranqué a trabajar se hacían casitas de 60 metros cuadrados con unas 10 o 12 luminarias como máximo. Hoy una linda casa tiene 150. Y a nosotros nos gustan esos detalles, son lindas obras para hacer, a la gente le gusta, elegir la iluminación del frente, son todas cosas que la gente va armando con gusto”, agrega.
En este sentido, Antonio cuenta que el cliente se engancha con sus propuestas, que para la mayoría son novedosas, aunque también aclara que tiene un lado B: “Yo digo que esto es igual que cuando vas a comprar un par de zapatillas. En mi época había dos modelos nada más, ahora hay 500. Con las luces es lo mismo, porque si venís a buscar una luz difusa yo te puedo ofrecer seis colores y 15 formas distintas. Entonces te lleva tiempo elegir”.
A lo largo de estos años, Fiadoni se ha caracterizado por, como el mismo define, “obras raras”. “Lo último que hicimos fue la iluminación de la estatua de la Libertad, es algo que nos gusta mucho, fue un desafío lindo”, cuenta.
Como también lo fue iluminar el cine de De la Garma, la fachada de la Iglesia Del Carmen y lo que en su momento fue el frente del edificio de Agro El Carretero. “Eso lo hicimos hace 15 años, fue el primer trabajo, y sorprendió como quedó”, recuerda.
Está claro, Antonio no es de las personas que se quedan quietas. Por eso ahora ya está planificando para fin de año la incorporación de su hijo menor, Luciano, que se está por recibir de diseñador gráfico. “El se va a sumar para para manejar todo el tema de las redes sociales y lo que es internet. Porque así como hay gente que le gusta moverse, otra prefiere comprar a través de las redes o de Mercado Libre. Entonces hay que ofrecer por esos canales también”, dice.
