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«El cambio climático se puede revertir»

Durante 65 minutos exactos, Pedro Di Nezio lanzó cientos de palabras. Algunas tuvieron un alto contenido técnico y otras no tanto. Pero más allá de exponer un notable conocimiento sobre un mundo lleno de fórmulas complicadas, el joven tresarroyense con residencia en Estados Unidos expuso una alta dosis de pasión por lo que hace desde hace casi 15 años. 

Di Nezio es ingeniero mecánico, especialidad a la que llegó cuando tenía 27 años, y ya afianzado en Estados Unidos, le agregó el Doctorado en Meteorología y Oceanografía Física. Tresarroyense por naturaleza, se formó en el Colegio Jesús Adolescente, donde egresó en el Nivel Inicial, el Primario y el Secundario. 
Finalizada esa etapa, emigró para estudiar Ingeniero Mecánico en el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). Hoy, a sus 40 años, lidera un grupo de investigadores que estudia el fenómeno global de El Niño y La Niña. 
Reside en Austin, capital del Estado de Texas, donde además es docente del emblemático campus de la Universidad de Texas. 
Después de un 2017 intenso, Pedro Di Nezio recibió a 2018 junto a su familia y en Claromecó. Por unos días, se despegó de todo lo relacionado con su actividad profesional. Sin embargo, cuando fue requerido por este diario para desarrollar una entrevista basada en su actividad, rápidamente cambió el chip. 
En ese marco, respondió cada una de las inquietudes que surgieron a partir de un reportaje que, con el correr de los minutos, se transformó en una amena charla. 
Con 22 años, Pedro se fue a trabajar de programador a Estados Unidos. Fue en 2002. La experiencia surgió a partir «de un contacto» que hizo de puente para que pueda empezar una nueva vida en un país en el que los investigadores y científicos más prestigiosos logran desarrollarse profesionalmente. Y en ese mundo, el tresarroyense estuvo a la altura y supo cómo desenvolverse de la mejor manera.

«El planeta, desde principios del siglo XX, se calentó un grado. La gente, ante eso, dice que no es nada. El problema es que ese grado se da durante todas las estaciones, todo el año. Hace 50 años tenías una ola de calor y el pico era de 34 grados. Ahora llega a 35. La diferencia entre 34 y 35 grados se nota, especialmente si sos vulnerable» 

«Después conseguí un trabajo como técnico del NOAA. Me divertía porque me mandaban en barcos a hacer observaciones en el océano. Estaba buenísimo. A eso lo hice a los 25 años y me divertía mucho», indicó el joven. 
El NOAA es la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (en inglés, la sigla significa National Oceanic and Atmospheric Administration). Se trata de una agencia científica del Departamento de Comercio de Estados Unidos, cuyas actividades se centran en las condiciones de los océanos y la atmósfera. 
El NOAA avisa del tiempo meteorológico, prepara cartas de mares y cielos, guía sobre el uso y protección de los recursos oceánicos y costeros, y conduce estudios para mejorar el entendimiento y la administración del ambiente. Es un organismo que nació a mediados de 1970. 
Di Nezio está lejos de ser una persona pasiva, quieta. «Me gusta explorar y probar si me va gustando lo que voy haciendo. Tuve suerte en que las cosas fueron saliendo bien. Todo en el momento justo», expresó el especialista. Y por eso recordó: «Tenía ganas de hacer un doctorado pero no sabía en qué. A los 27 años hice el de Meteorología y Oceanografía Física, que es lo que hago ahora». 
En la actualidad, el tresarroyense lidera un grupo de investigadores que estudia el fenómeno global de El Niño y La Niña. A sus 40 años, es el más joven de un colectivo de especialistas compuesto por tres asistentes y dos estudiantes. 
El trabajo que realizan sirve para aconsejar al NOAA, que es, en comparación con nuestro país y a grandes rasgos, una especie de Servicio Meteorológico Nacional. 
«En 2017 estudié La Niña porque había que hacer esas predicciones. La gente no sabía qué esperar. Terminamos un trabajo en el que se demostró cómo se puede hacer para predecir la duración de La Niña, no la magnitud sino su duración. En base a eso hicimos tres estudios», señaló.

«El mayor problema a largo plazo, si no hacemos nada, es que se derritan las placas de hielo de la Antártida y Groenlandia, especialmente las de Groenlandia. Eso haría que el mar aumente mucho y sería una amenaza muy grande». 

El cambio climático 
Di Nezio es más que consciente del escenario de cambio climático que se observa a nivel global. Y de acuerdo a los conocimientos y experiencia que posee, fue optimista y consideró que el fenómeno «se puede revertir si todos tenemos cambios de hábitos». 
En este sentido, agregó que el cambio climático puede tomar otro rumbo «si la economía hace una transición hacia fuentes de energías que no producen dióxido de carbono. Esperemos que eso pase. No podemos pensar que eso no va a suceder, pero mientras tanto tenemos que vivir con algunas consecuencias, aunque hay algunas que aún se pueden subsanar, como puede ser la de los incendios en lugares naturales. Eso es algo que se puede prevenir». 
Una de las causas de la sequía está dada por el incremento de la temperatura. «El planeta, desde principios del Siglo XX, se calentó un grado. La gente, ante eso, dice que no es nada. El problema es que ese grado se da durante todas las estaciones, todo el año. Hace 50 años tenías una ola de calor y el pico era de 34 grados. Ahora llega a 35. La diferencia entre 34 y 35 grados se nota, especialmente si sos vulnerable». 
En caso de no dar giro cultural y político que permita revertir los efectos del cambio climático, el panorama a largo plazo sería más oscuro de lo pensado para el común de los habitantes. «Las proyecciones de acá a 80 años es que la temperatura, en promedio, sea de tres grados más», sostuvo Di Nezio. 
«El hecho de que el promedio de la temperatura aumente cada vez más hace que tengamos que pensar, por ejemplo, en migraciones y en cultivos que ya no se podrán cultivar en ciertos lugares porque ya no están adaptados. También hay que pensar que es algo que va a afectar a la flora y la fauna», agregó. 
Sin embargo, dejó en claro que «el mayor problema a largo plazo, si no hacemos nada, es que se derritan las placas de hielo de la Antártida y Groenlandia, especialmente las de Groenlandia. Eso haría que el mar aumente mucho y sería una amenaza muy grande».  
Optimista, ante todo 
Pero, y ante el escenario planteado, Di Nezio es más que optimista y consideró que el panorama se va a revertir. «Hace mucho que estudio todo este tema del cambio climático. Y siempre me enfoco en lo que se puede hacer. Hoy en día existe la tecnología para cambiar la forma de generar energía. La gente se olvida de eso. Se inventaron, por ejemplo, los paneles solares, los cuales no son tan costosos», manifestó. 

El tresarroyense Pedro Di Nezio trazó un amplio y claro panorama del cambio climático

En su análisis, y lejos de emparentarse con determinado espacio político, el ingeniero mecánico puntualizó: «Creo que se debe apoyar a partidos políticos que entienden que esto es un problema y que buscan guiar a los países a que generen este tipo de cambios, a los cuales, como consumidores, pienso que hay que apoyar». 
Pero el investigador no vive en una burbuja y tiene en claro que no toda la comunidad puede acceder al uso de energías renovables. «La gente con menos recursos tiene otras prioridades. Si no tiene para comer, no puede preocuparse por el calentamiento global. Esas son preocupaciones que tienen que tener los gobiernos», sostuvo.  
«Empezar ya» 
Di Nezio indicó que el dióxido de carbono (un gas que se obtiene como producto final de un sinnúmero de procesos químicos y biológicos) es el principal contribuyente al cambio climático. «Revertir sus consecuencias va a llevar mucho tiempo. Décadas. No va a pasar de un día para el otro, pero hay que empezar ya», expresó. 
Y graficó: «Una vez que el dióxido de carbono está en la atmósfera, no se puede sacar. Dura siglos ahí. Una vez que está ahí, ahí queda. Es como la deuda de un país. Un país que incurre en una deuda, la heredan las próximas generaciones. Con el dióxido de carbono pasa lo mismo y eso es lo más preocupante. Y por tal motivo hay que actuar cuanto antes». 
En esa línea, dio un ejemplo en relación a los avances que se han registrado en el mundo para revertir el cambio climático. «El año pasado, Portugal, para un solo día, produjo energía de fuentes renovables. Fue un solo día, pero eso antes no pasaba nunca», valoró el investigador. 
Di Nezio, en tanto, puso de relieve que «lo poquito que uno hace para cuidar el medio ambiente no alcanza si todos no actuamos en la misma línea. Como ciudadano, y no como experto, pienso que esto se tiene que hacer a nivel colectivo y político. Después nos vamos a dar cuenta que no se trata de ningún esfuerzo. Es un cambio de estilo de vida». 

«La gente con menos recursos tiene otras prioridades. Si no tiene para comer, no puede preocuparse por el calentamiento global. Esas son preocupaciones que tienen que tener los gobiernos»

Di Nezio entiende que esa modificación en el estilo de vida de una amplia mayoría de la sociedad debe contar con un respaldo superior, sobre todo, impulsado desde el arco político. «Los cambios van a tener que ocurrir de abajo hacia arriba, con la gente exigiendo de ese cambio, pero también de arriba hacia abajo para que todos podamos coordinar», apuntó. 
Y bajo esa idea, el investigador planteó: «En vez de cobrar impuestos por otras cosas, se debería cobrar un impuesto a todos los procesos que generen dióxido de carbono, es decir, a los combustibles fósiles. Eso haría que la nafta, por ejemplo, sea más cara. Ante eso la gente reaccionaría y diría: uso menos el auto. Esa es una de las formas más efectivas de hacer todos los cambios culturales que hay que hacer. Si algo se vuelve caro, no se usa o se usa menos». 
En el cierre, Di Nezio puso de relieve su optimismo, aunque tiene en claro que las consecuencias del calentamiento global perdurarán un tiempo más. 
«A medida que se noten los efectos de este fenómeno, la gente va a reaccionar y se va a dar cuenta que tiene sentido cambiar los hábitos. Es para nuestro propio bienestar. Esto no sólo afecta a un oso polar, también nos afecta a nosotros», manifestó. 
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